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martes, 11 de octubre de 2011

“Como los cerdos en el matadero”: el día que los funcionarios chinos asesinaron brutalmente a mi hijo por nacer - notifam.net


Wujian
Nota: Este testimonio está extractado de una declaración efectuada el 10 de noviembre de 2009 por una mujer china, Wujian (un alias), frente a Tom Lantos, de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos de América. Este extracto fue publicado originalmente en el blog de un grupo pro-vida en el Estado de Minnesota, que se llama Minnessota Concerned Citizens for Life.
10 de octubre 2011 (Notifam) – Mi nombre es Wujian. Nací en un pequeño pueblo en el norte de China…
Era la primavera del año 2004 cuando me enteré que estaba embarazada. Fue hermoso sentir que crecía esta vida dentro de mí: ¡qué milagro! Mientras tanto, yo tenía mucho miedo, ya que no tenía el permiso para el embarazo o el permiso de nacimiento, lo que significa, de acuerdo con la ley china, que en este mundo no se le permitiría nacer a este bebé. Durante ese tiempo ésta era la ley decidida en mi ciudad natal por la política china de planificación familiar de China…
Muy pronto, la parte inferior de mi estómago comenzó a hincharse. Con el fin de proteger a mi bebé, tuve que esconderme en una muy antigua, casa en mal estado en una zona remota. No había en absoluto electricidad en toda en la habitación… El miedo y la soledad llenaban todos mis días, pero siempre que pudiera tener a mi bebé, yo podía soportar cualquier cosa…
Con el tiempo, los funcionarios gubernamentales de planificación familiar se enteraron de mi embarazo. Por eso buscaron por todas partes tratando de arrestarme, y por cuanto no me pudieron encontrar, entonces detuvieron a mi padre. Pusieron a mi padre en el centro de detención y lo golpearon todos los días. El cuarto día después de haber capturado a mi padre, un vecino vino y me dijo que mi padre se estaba muriendo: ellos seguían golpeando a mi padre – hasta que se muriera -, hasta que fui al hospital local para efectuarme un aborto…
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Muy pronto después de esto, sucedió lo peor, cuando varios funcionarios gubernamentales de planificación familiar irrumpieron en la casa donde yo me estaba escondiendo, y sin decir palabra, me arrastraron a su camioneta.
Tan pronto como entré a la camioneta, me di cuenta que otra mamá ya estaba dentro de la furgoneta. Ella me dijo que estaba llevando a su primer bebé, y que tenía 28 años. Ella no tenía el permiso del embarazo o el permiso de nacimiento, y estaba embarazada de 7 meses. Ella estaba tan ansiosa por mantener a este bebé que ella estaba luchando con los funcionarios del gobierno en la camioneta. De repente, un funcionario del gobierno de unos 20 años, le dio una bofetada en la cara y la boca comenzó a sangrar de inmediato. Al verse insultada de ese modo, ella gritó como un león y luchó con los funcionarios del gobierno de planificación familiar.
Alrededor de una hora más tarde, la camioneta se detuvo en el hospital. Tan pronto como me sacaron a la fuerza de la camioneta, vi allí a cientos de madres embarazadas – todos ellas como cerdos en el matadero. Inmediatamente me arrastraron hacia una sala especial, y sin ningún tipo de examen médico preliminar, una enfermera me aplicó una inyección endovenosa de oxitocina. Luego me pusieron en una habitación con varias mamás más.
La habitación estaba llena de madres que acababan de pasar por un aborto forzado. Algunas madres estaban llorando, otras madres se lamentaban, algunas madres gritaban, y una mamá estaba rodando por el suelo con un dolor insoportable…
Yo estaba tirado en otra habitación pequeña. Una enfermera sacó una aguja grande, de 8 pulgadas de largo, para la inyección intramuscular…
En ese momento, yo era la única mamá en la habitación. Mientras lloraba, empecé a pedir a la enfermera “ya me han aplicado la inyección de oxitocina, por favor, déjeme ir, voy a ir tan lejos como sea posible y no voy a decirle a nadie lo que usted ha hecho por mí y yo estaré agradecida por el resto de mi vida”. La enfermera no respondió a mi súplica – se veía dura como madera.
Entonces continué diciéndole a ella: “Usted es un ángel, como una enfermera o un médico que está ayudando a la gente y salvando la vida de las personas. ¿Cómo puede usted convertirse en una asesina al matar a la gente todos los días?”… Muy pronto se enojó mucho con lo que le dije, y me dijo que yo hablaba demasiado. También me dijo que todo esto no era para nada serio para ella. Ella hacía esto todos los años. También me dijo que había más de 10.000 abortos forzados en nuestro condado [condado, no país] sólo durante ese año, y que yo simplemente estaba siendo sometida a uno de ellos. Yo estaba asombrada por sus palabras y me di cuenta que mi bebé y yo estábamos allí como un cordero en la tabla de cortar. Finalmente, ella puso la aguja grande y larga en la cabeza de mi bebé en el útero. Ese momento fue el fin del mundo para mí e inclusive sentí que el tiempo se había detenido…
Después de la inyección, mi beba se quedó muy tranquila durante todo el día. Yo era tan ingenua que pensé que podía dejar el hospital porque había terminado de aplicarme la inyección forzada. Me preguntaba si tal vez mi bebé tendría la suerte de poder sobrevivir.
Para mi sorpresa, la noche siguiente fui arrastrada a una sala de cirugía… Mientras estaba acostada en la mesa de operaciones encontré que había huellas de dedos sangrantes en la pared, dejadas allí por otras madres durante la cirugía de un aborto forzado.
Un médico me dijo que yo les había traído demasiados problemas a ellos, porque se suponía que mi bebé fluiría por sí mismo fuera de mi vientre después de la inyección. Ya que no salió como se esperaba, ellos decidieron cortar en pedazos a mi bebé en mi vientre con unas tijeras, y después lo aspiraron con una máquina especial.
¿Qué había hecho yo en mi vida que me hizo merecedora de esta clase de castigo? ¿Qué maldad había en todo esto? Incluso un animal salvaje como un tigre dará su vida para salvar al propio bebé de tigre. ¿Como madre y como ser humano yo no podía siquiera proteger la vida de mi bebé?…
Pude oír el sonido de las tijeras que cortaban el cuerpo de mi bebé en mi vientre… En ese momento yo prefería morir junto con mi bebé…
En esos momentos me sentía como viajando al infierno, hasta que la cirugía llegó a su fin, y una enfermera me mostró parte de un pie ensangrentado con pinzas. A través de mis lágrimas, la imagen del pie sangriento se grabó en mis ojos y en mi corazón, y tan claramente pude ver los cinco pequeños dedos de los pies sangrantes. Inmediatamente mi bebé fue arrojado a un bote de basura…
Por último, se me permitió irme a casa desde el hospital. Durante varios días no comí nada, ni siquiera bebí agua. Apenas hablaba con alguien. De vez en cuando podía escuchar en la casa el llanto de mi padre. Él fue puesto en libertad después que yo fui capturada, pero había sido golpeado terriblemente; le llevó más de un mes recuperarse físicamente. Mirando a mi padre, pensando en mi bebé muerto, yo lloraba día y noche, y con frecuencia venía a mi mente la imagen de los pequeños pies con sangre. Físicamente me he recuperado después de un mes, pero psicológicamente y espiritualmente – ¡nunca!…
Sé que hay millones de hermanas chinos que están sufriendo y sufrirán lo mismo que yo sufrí. ¿Quién puede ayudarlas? ¿Quién puede salvarlas? La política del hijo único y la política del aborto forzado han matado a millones de vidas inocentes en China. ¿Cómo se puede detener este crimen inhumano? ¿Cuándo se podrá detener este crimen inhumano?
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Traducción por José Arturo Quarracino
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