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viernes, 21 de octubre de 2011

El cielo se está cayendo…y los osos polares se están encogiendo - notifam.net


Por Matthew Cullinan Hoffman
20 de octubre 2011 (Notifam) – A todo el mundo le encantan los osos polares, ¿no es así? Es por eso que ellos son la mascota de preferencia para los comerciales navideños anuales de la compañía Coca-Cola – esos comerciales donde no se hace referencia alguna a la Navidad. Es también por eso que ellos son el ícono oficial de los amigos del calentamiento global – que ha sido re-denominado como los amigos del “cambio climático”, debido al creciente hecho evidente que, después de todo, la Tierra no se está calentando.
La gente del cambio climático, los que quizás, sin que sea coincidencia, son la misma gente que urgentemente quieren que tú mates a tu niño concebido y uses anticonceptivos para planificar a tu familia de camino a la extinción, por años han estado usando los oso polares para sus campañas de miedo.  Uno de sus temas favoritos es el oso polar atascado, flotando encima de un pedazo de hielo, mientras lo glaciales se derriten a su alrededor. Los osos polares pueden nadar docenas de millas al día en las aguas frías del ártico, y disfrutan descansando sobre los flotantes pedazos de hielo, pero esos detalles nunca parecen hacer su entrada en un relato.
Lo que es aún más problemático para la gente del calentamiento global – digo, del cambio climático – es el hecho incómodo de que, tal parece, su mascota no está desapareciendo dentro del periodo de tiempo estimado. Como consecuencia, tal parece que el oso polar se está tornando crecientemente inservible como un ícono para el alarmismo del “cambio climático”.
Y justo cuando usted pensaba que el oso polar estaba destinado para el retiro temprano, los profesionales de la histeria ya cuentan con una nueva crisis. Puede que los osos polares no estén desapareciendo, pero se están …. encogiendo.
Así es. Se están encogiendo. Ellos no están tan grandes como antes lo eran. Los reporteros no están siendo específicos sobre cuán más pequeños están los osos polares, pero tenga por seguro que la corriente mediática nunca publicitaría un asunto como éste si no se tratase de algo muy serio.
Y no sólo se están encogiendo los osos polares, sino algunas otras especies también. Y todavía queda más, pues el encogimiento tiene que ver con las altas temperaturas globales, según dice un grupo de científicos, que se encuentra bien atareado en publicitar su estudio sobre los tamaños de las especies, y que recientemente fue publicado en la revista estadounidense en inglés titulada Nature Climate Change (El cambio climático en la naturaleza).
“Esto podría impactar de modo negativo, tanto las plantas de las cosechas,  como las fuentes de las proteínas como el pescado, que son importantes para la nutrición humana. Más aún, es probable que la heterogeneidad que surja en respuesta, habrá de crear un desbalance en el ecosistema”, señalaron por escrito los autores del estudio, lo que se lee en el abstracto del artículo.
Sin embargo, algunos científicos, que sospechosamente suenan como “negadores” del cambio climático, se mofaron de los resultados del estudio.
Yoram Yom-Tov, un zoólogo en la ciudad de Tel Aviv en Israel, quien fue citado en el estudio, le dijo aPrensa Asociada que: “Los cambios en el tamaño corporal son un fenómeno  normal,” y añadió: “Cuando las condiciones son favorables, ellos aumentan en tamaño o se reproducen en tasas más elevadas, y cuando las condiciones se deterioran, ellos hacen lo opuesto. Yo creo que la mayoría de las especies se adaptarán al cambio climático y sobrevivirán. No hay de qué alarmarse”.
Terry Root, el biólogo en la Universidad de Stanford en los Estados Unidos de América, fue más lejos al decir que los resultados son inverosímiles, durante una entrevista con la misma agencia noticiosa.
Esperen, ya verán – aquellos de ustedes que se mofan del calentamiento global – quiero decir, del cambio climático. Esperen a que los osos polares se hagan tan pequeños, que claramente ya no sean tan grandes como antes lo eran. Esperen a que tengan que ser re-configurados en sus tamaños para los comerciales de la Coca-Cola. Esperen y ya lo verán. ¿Se reirán entonces?
Hagan lo que les corresponde hacer. Reciclen y reduzcan sus huellas de carbono, para la lucha en contra del encogimiento de los osos polares. Voten por un gobierno de mucho alcance, y por unas restricciones draconianas impuestas a la actividad económica. Si no lo hacen, sus hijos les preguntarán lo siguiente: ¿Qué hacían ustedes cuando los osos polares se estaban encogiendo? Esperen – eso no – ustedes no deberían tener hijos. Los niños causan el cambio climático, y el cambio climático causa el encogimiento de los osos polares.
Cobertura relacionada de Notifam:
Versión del original en inglés:

miércoles, 13 de julio de 2011

Al Gore promueve el control de la población como respuesta al cambio climático -

Por Patrick B. Craine
CIUDAD DE NUEVA YORK, 12 de junio de 2011 (Notifam) – Según el ex vicepresidente Al Gore, el esfuerzo por frenar el cambio climático exige “estabilizar la población”.
Al hablar durante los Juegos para el Festival del Cambio en la ciudad de Nueva York, el líder ecologista reiteró su demanda para la promoción de la “administración de la fertilidad” entre los pobres, para reducir la población mundial.
Según informa el Daily Caller, dijo que “una de las formas principales para [estabilizar la población] es darles poder y educar a las niñas y las mujeres”. “Usted tiene que tener disponibilidad ubicua para administrar la fertilidad, así las mujeres pueden decidir cuántos hijos tener y el espaciamiento de los mismos”.
“Hay que elevar las tasas de supervivencia infantil, así los padres se sienten cómodos teniendo familias pequeñas y lo más importante – hay que educar a las niñas y darle poder a las mujeres”, continuó diciendo. “Y ese es el más poderoso factor con efecto multiplicador, y cuando eso sucede, entonces la población comienza a estabilizarse y las sociedades comienzan a tomar mejores decisiones y más equilibradas”.
Si bien la cuestión de si el cambio climático es, de hecho, entre los científicos una cuestión polémica producida por el hombre, sin embargo ha sido utilizada como un grito de guerra por el movimiento internacional de control de la población, incluidos los principales proveedores internacionales de aborto, como Planned Parenthood y Marie Stopes.
Gore mismo ha abogado por medidas de “planificación familiar”, incluyendo el aborto, para frenar por al menos quince años el [crecimiento] poblacional como un medio de protección del medio ambiente.
Aunque la “educación” en la “administración de la fertilidad” que defiende Gore es técnicamente voluntaria, los críticos han señalado que estos métodos son a menudo promovidos mediante la coerción ejercida sobre las mujeres pobres para que acepten la anticoncepción, mujeres a quienes en realidad sería preferible ayudar para que den a luz a hijos en forma segura.
El Fondo para Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) afirma que más de 200 millones de mujeres tienen una “necesidad insatisfecha” de anticoncepción. Pero según Steven Mosher, presidente del Population Research Institute (PRI), cuando se determinó esa cifra, se consideró que las mujeres tenían una “necesidad insatisfecha”, simplemente basándose en el hecho que ellas habían tenido un bebé en los últimos dos años y actualmente no estaban esterilizadas o bajo un esquema de anticoncepción.
Además, encuestas del PRI en países como Kenia, Ghana, Sierra Leona y México han encontrado en todos los casos que la “salud reproductiva” fue el ítem menos mencionado en la lista de las prioridades de atención de la salud para las mujeres.

lunes, 30 de mayo de 2011

Ex científico del calentamiento global: Gobiernos buscan “control total” a través de la teoría del clima - notifam.net



Por Kathleen Gilbert
PERTH, Australia, 26 de mayo 2011 (Notifam) – Un científico que alguna vez fue un importante propagandista de la teoría del calentamiento global provocado por el hombre ha dicho que él cree ahora que la teoría no sólo es falsa, sino que está siendo explotada por los gobiernos con la esperanza de plantear temores sobre la energía “podría inclusive llevar a un gobierno mundial”.
El doctor David Evans, un ingeniero y ex consultor de la Oficina Australiana del Efecto Invernadero (ahora el Departamento de Cambio Climático), dijo en la concentración para impuestos contra el carbono, llevada a cabo en Perth, Australia, el 23 de marzo, que el debate sobre el calentamiento global “ha alcanzado proporciones ridículas y está lleno de medias verdades y malentendidos minúsculos”.
“Soy un científico que estaba en el empleo informal del carbono, comprende la evidencia, alguna vez fue un alarmista, pero ahora soy un escéptico”, dijo Evans.
El científico dijo: “La idea general que el dióxido de carbono es la causa principal del reciente calentamiento global se basa en una suposición que gracias a la evidencia empírica se demostró durante los años ´90 que era falsa.
“Pero el uso informal fue demasiado grande, con demasiados puestos de trabajo, industrias, beneficios de explotación, carreras políticas y la posibilidad de un gobierno mundial y el control total articulado sobre el resultado. Así que en lugar de admitir que estaban equivocados, los gobiernos y sus amansados científicos del clima ahora mantienen escandalosamente la ficción que el dióxido de carbono es un contaminante peligroso”.
Evans alegó que un dogma crucial de la teoría del calentamiento global – que el dióxido de carbono podría hacer que la atmósfera retenga la humedad extra – ha sido desmentido por la evidencia. Además, afirmó que las lecturas oficiales de la temperatura del aire han sido manipuladas por la colocación de los termómetros cerca de fuentes de calor artificiales.
Pero aunque la teoría de los alarmistas del calentamiento global provocado por el hombre es “ahora una falsedad conocida”, dijo Evans, “los gobiernos aceptan alegremente sus consejos, porque las únicas maneras de frenar las emisiones son a través de la imposición de impuestos y mediante el control gubernamental sobre el uso de todo tipo de energía. Y reducir las emisiones a escala mundial inclusive podría llevar a un gobierno mundial – ¡muy excitante para la clase política!”.
Se pueden leer aquí los comentarios completos del doctor Evans en el Financial Post.(en inglés)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Las verdaderas dudas científicas sobre el cambio climático - Aceprensa

La revista científica Nature ha decidido entrar al debate sobre el cambio climático con determinación. Para sorpresa de muchos, Nature reconoce que los científicos tienen dudas sobre el calentamiento global. No obstante, esas incertidumbres –diferentes de las que habitualmente señalan los escépticos– no desautorizan la tesis general de que el planeta se está calentando.
El editorial de Nature (21-01-2010) explica el motivo que le ha llevado a involucrarse en la polémica conocida como el “Climategate”. Pocos días antes de la conferencia de Copenhague sobre el cambio climático (7-18 de diciembre), un grupo de hackers dio a conocer el contenido de unos correos electrónicos escritos por unos expertos de la Universidad de East Anglia, en Gran Bretaña (cfr. Aceprensa, 1-12-2009).
Supuestamente, estos e-mails mostraban que los científicos habían maquillado algunos datos sobre las temperaturas para cuadrar su tesis sobre el calentamiento global. Nature dice que ninguno de esos correos –que, a su juicio, están sacados de contexto– cuestiona el consenso científico que existe en torno al cambio climático.
Lo que sí hacen los investigadores –añade el editorial– es avivar torpemente el “clima de sospecha” sobre el calentamiento global, al admitir en sus mensajes que tienen dudas y no reconocerlo abiertamente por miedo a los escépticos.
Esto da pie a los editores de la revista para denunciar lo que consideran el problema de fondo de la polémica: “La ciencia del clima presenta, al igual que otros ámbitos de investigación, algunas lagunas serias de conocimiento. Pero como los intereses políticos en esta materia han crecido tanto y el debate mediático está al rojo vivo, a los expertos del clima les cuesta hablar con claridad sobre esas lagunas”.
“Las pocas personas que niegan la posibilidad que tiene el hombre de influir sobre el clima intentarán sacar tajada de alguna prueba defectuosa para desacreditar el conjunto. Así las cosas, ¿cómo pueden los investigadores reconocer honestamente la incertidumbre a la que se enfrentan en su trabajo sin temor a que les malinterpreten”.
Para terminar con este “clima de sospecha”, Nature ha optado por predicar con el ejemplo. En un artículo del mismo número de la revista, reconoce que hay dudas sobre el cambio climático y señala cuáles son. Pero eso no invalida, dice, la tesis principal: que la emisión de gases con efecto invernadero es casi seguro la causa del reciente calentamiento global y de los cambios en las precipitaciones.
Por otra parte, Nature aclara que las dudas que tienen los científicos sobre el cambio climático no se corresponden con las pegas que suelen poner los detractores. Por ejemplo, que la Tierra se está enfriando desde los años noventa o que las mediciones realizadas a ras de suelo difieren de las de los satélites.
Tras citar estas objeciones, Nature agrupa las verdaderas incertidumbres en cuatro grupos: la fiabilidad de los modelos de predicción para áreas geográficas reducidas; las dudas sobre cómo va afectar el aumento global de las temperaturas a las precipitaciones; los efectos de los aerosoles sobre el clima; y las dudas sobre las temperaturas de los últimos siglos.

Advierten sobre peligros latentes en el acuerdo de Copenhague - VHI

Por Susan Yoshihara, Ph.D. 
(NUEVA YORK - C-FAM, Volumen 13, Número 3, 1 de enero del 2010). El ex representante estadounidense ante las Naciones Unidas John Bolton, recientemente advirtió que el fracaso en el intento de alcanzar un acuerdo climático legalmente vinculante en Copenhague podría conllevar que el documento resultante sea más peligroso para los intereses nacionales a largo plazo. 
«Precisamente debido a que muchos Estados considerarán que un documento político más que otro legalmente vinculante es de menor importancia, mantendrán baja la guardia», dijo el ex diplomático en un artículo recientemente publicado por el Spectator UK en la Internet. «Estarán más inclinados a sumar puntos del lado de la multitud que combate el cambio climático, aceptando un lenguaje al que, en otras circunstancias, se hubieran opuesto, creyendo así que pueden evitar compromisos ‘legales’ en el tratado ‘real’», sostuvo Bolton.
La cumbre sobre el cambio climático, que se extendió durante dos semanas, llegó a su término la semana pasada [la última semana del 2009] con un documento decepcionante compuesto por doce párrafos que, al parecer, dejó insatisfechas a las dos facciones del debate. La meta de Copenhague era elaborar un tratado legalmente vinculante en reemplazo del malogrado Protocolo de Kyoto, que debía regular y controlar las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por las naciones desarrolladas y suministrar dinero a las naciones pobres, para ayudarlas a reducir sus emisiones. 
Quienes defienden los valores de la vida y la familia y cuentan con experiencia en debates de políticas de la ONU, observan que el hecho de que la cumbre haya sido polémica y el documento final sea no vinculante, no significa que los activistas no vayan a hacer uso de ella para promover los mismos objetivos que las naciones aparentemente rechazaron. Las organizaciones internacionales pro-vida y a favor de la familia han advertido durante largo tiempo que los proponentes del derecho al aborto, han aprovechado siempre el descuido o la ingenuidad de los gobiernos durante las negociaciones de los documentos no vinculantes, para promocionar el debate en pos de nuevos “derechos”.
Bolton predijo que es una posibilidad real que también se tergiverse el documento no vinculante de Copenhague: «Las ONG [organizaciones no gubernamentales] internacionales que persiguen una causa, son pacientes y tienen buena memoria, y sus gobiernos aliados basados en el dirigismo, a menudo hacen resucitar compromisos políticos ocasionales y luego coaccionan a los desprevenidos para que los hagan legalmente vinculantes».
El ejemplo más conocido de esto es el intento de elevar la categoría de los documentos no vinculantes emitidos en 1994 durante la polémica conferencia de El Cairo sobre población y en la reunión de Beijing sobre los derechos de las mujeres celebrada en 1995. Durante dichas conferencias hubo una campaña dirigida por los Estados Unidos cuyo objetivo era lograr que el aborto fuera reconocido como un derecho humano internacional. El contragolpe fue tan contundente que el vicepresidente Al Gore declaró en El Cairo que el aborto estaba «fuera de la mesa de negociación» y los documentos resultantes, asimismo, lo descartaron como método de planificación familiar, dejando cualquier modificación en las leyes de aborto en manos de las legislaturas nacionales. Esto no detuvo a ciertos miembros de la ONU y a los abogados activistas en su afán de promover los documentos como «leyes blandas» que incluyen el derecho al aborto.
De modo similar, los activistas sostienen que el aborto está implícito en la expresión «salud reproductiva», la cual figura en un gran número de documentos no vinculantes, así como también en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Cuando ese tratado fue negociado, sin embargo, los partidarios del aborto no afirmaron abiertamente que el  término incluyera el derecho al aborto y muchas naciones pro-vida lo aceptaron entendiéndolo así.
Los activistas, además, continúan afirmando que el vocablo «género», presente en documentos de la ONU, incluye más de dos sexos, a pesar de que la Asamblea General de las Naciones Unidas jamás aceptó esa interpretación. Si bien los temas de la cumbre de Copenhague son distintos a los suyos, los defensores de la vida y la familia sostienen que estarán atentos por si el documento es usado indebidamente. 
Traducción: Luciana María Palazzo de Castellano
Puede encontrar este artículo en línea en: http://www.c-fam.org/publications/id.1546/pub_detail.asp.
Copyright 2010 © Catholic Family and Human Rights Institute
866 United Nations Plaza, Suite 495, New York 10017 - (212) 754-5948 - info@c-fam.org
Nota de VHI: C-FAM fue fundada por HLI y luego se constituyó en una organización independiente y continúa su encomiable labor de defender la vida ante la ONU cerca de la sede central de esa organización. 

lunes, 22 de febrero de 2010

Renace el control de población - Por el padre John Flynn, L. C.

La vida humana vista como un problema de CO2
ROMA, domingo 20 de diciembre de 2009 (ZENIT.org). – La cumbre del clima de Copenhague ha traído consigo un aluvión de opiniones sobre temas medioambientales. Entre ellos está el retorno inquietante de la postura maltusiana que ve en el control de población la solución a los problemas del mundo.
Según un artículo de opinión de Diane Francis, publicado el 8 de diciembre en el periódico canadiense National Post, lo que se necesita es una ley planetaria que imponga la política china de un solo hijo a todas las naciones.
Francis pronosticaba que esto reduciría la actual población mundial de 6.500 millones hasta los 3.430 en el 2075. Aunque más extremista que la mayoría, Francis no está ni mucho menos sola en la defensa del control de población.
Poco antes de la cumbre de Copenhague, Optimum Population Trust de Gran Bretaña lanzaba un esquema de compensación del CO2, informaba el 3 de diciembre el periódico Guardian.
Según explicaba John Vidal, redactor de medio ambiente del periódico, esto permite a los consumidores ricos compensar su estilo de vida de viajes en jets privados financiando la anticoncepción en los países más pobres.
Los cálculos del Trust, según Vidal, muestran que las 10 toneladas métricas de CO2 emitidas por un viaje de vuelta desde Londres a Sydney podrían compensarse evitando el nacimiento de un niño en un país como Kenia.
Parece que el neocolonialismo todavía esté vivo en las actitudes de algunos activistas medioambientales que no ven ningún problema en hacer que las naciones en desarrollo contengan su población para que las emisiones de CO2 de los países ricos puedan compensarse.
Al lanzamiento del esquema siguió un informe publicado por el Trust titulado: “Menos Emisores, Menos Emisiones, Menos Coste: Reducir las Futuras Emisiones de CO2 investigando en la Planificación Familiar”.
Las conclusiones del estudio establecían: “El análisis coste/beneficio ha encontrado que la planificación familiar es considerablemente más barata que muchas tecnologías de bajo CO2”.
“Basándose en los resultados del estudio, se propone que los métodos de planificación familiar deberían ser el instrumento primario en una estrategia óptima para reducir las emisiones de CO2”, defendía el informe.
Predicciones de desastre
El Fondo de Naciones Unidas para la Población (FNUP) se unió al coro maltusiano con la publicación de su Informe de Estado de la Población Mundial 2009.
El informe impulsaba un mayor acceso a la “salud reproductiva”. Este término de Naciones Unidas ha de entenderse incluyendo el acceso a condones, anticonceptivos y aborto.
“Ahora hemos alcanzado un punto en el que la humanidad se está acercando al borde del precipicio”, indicaba Thoraya Ahmed Obaid, director ejecutivo del FNUP en la presentación del informe en Londres el 18 de noviembre.
El informe fue acogido en la prensa con titulares como “Naciones Unidas: Luchar contra el Cambio Climático con Condones Libres” (Associated Press, 18 de noviembre).
“Control de la Natalidad: el Modo más Efectivo de reducir las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero”, decía a bombo y platillo el titular del 19 de noviembre del Times de Londres en su cobertura del informe.
Junto a este llamamiento a la salud reproductiva en las naciones en desarrollo, y para confundir más, había otras declaraciones que contradecían la tesis de que menos gente en los países más pobres alejaría al mundo del precipicio del desastre medioambiental.
“La responsabilidad principal de la actual acumulación de gases de efecto invernadero cae sobre los países desarrollados”, admitía el informe.
“La relación entre la población y el cambio climático es en la mayoría de los casos compleja e indirecta”, concedía también.
En un reportaje de la revista Economist del 31 de octubre aparecía una guía mejor sobre el tema de la población y el medio ambiente.
En el editorial que acompañaba el reportaje, la revista señalaba que la tendencia a una menor fertilidad en los países en desarrollo está ya presente. “El descenso de la fertilidad actual es muy significativo y muy rápido”, afirmaba.
Inmoral
El editorial sostenía que podemos limitar el impacto humano en el medio ambiente de tres formas: política de población, tecnología y gobierno. En cuanto a la población, la revista sostenía que no hay mucho que pueda hacerse. Sólo una “coacción estilo chino” podría traer una reducción más rápida en la fertilidad.
Resulta notable, para una publicación que en modo alguno se pone al lado de la religión, que el editorial también hay agregado lo siguiente: “Forzar a los pobres a tener menos hijos de los que quieren porque los ricos consumen demasiado de los recursos del mundo sería inmoral”.
El reportaje mismo proponía que el modo de tratar con las emisiones de CO2 y la preocupación por el medio ambiente no es intentar reducir la fertilidad sino cambiar el desarrollo económico de modo que sea menos contaminante y se haga menos intensivo con los recursos.
El sociólogo británico Fran Furedi exploraba la vuelta al maltusianismo en un texto para la página web Spiked. Su comentario del 7 de diciembre atacaba con dureza las propuestas de la Optimum Population Trust por ser “una organización maltusiana cuasi zombi dedicada a la causa de la reducción humana”.
“A través de la mayor parte de la historia, la vida humana ha sido valorada en sí misma y por sí misma; ha sido vista como poseedora de una calidad especial que no se podía reducir a cantidades mesurables por contables misántropos”, observaba.
Furedi basaba sus comentarios en una perspectiva humanista y no en un fundamento religioso. La vida humana tiene una calidad única, sostenía. También se maravillaba por el hecho de que otros humanistas no estuvieran interesados en defender la vida humana y no se alzaran por ideales desarrollados en el Renacimiento y la Ilustración.
Perder la fe
“Un mundo que puede poner un signo de igualdad entre un bebé y el CO2 es un mundo que ha perdido su fe en la humanidad”, lamentaba Furedi.
Otro interesante comentario se publicaba el 9 de diciembre en la página web australiana On Line Opinion. Estaba escrito por Farida Akhter, de Bangladesh. Según el artículo, era la directora de una organización que trabaja con comunidades en Bangladesh y también dirige una editorial feminista.
Akhter reflexionaba sobre el informe del Estado de la Población del Mundo del FNUP y sostenía que es una postura simplista considerar que las mujeres pueden resolver los problemas medioambientales simplemente reduciendo su fertilidad.
Poner en el objetivo a las naciones en desarrollo simplemente no tiene sentido. Citando datos del informe del FNUP, que los 500 millones de personas más ricas del mundo son las responsables del 50% de las emisiones de dióxido carbónico del mundo.
Así, continuaba, incluso aunque reduzcamos el crecimiento de la población en los países más pobres no será significativa su aportación a la reducción de las emisiones de CO2 o del consumo de recursos.
“No hagamos a las mujeres el objetivo de los anticonceptivos con la excusa de resolver el cambio climático”, concluía.
Un sentimiento compartido por Jennie Bristow, redactora jefe de la publicación británica Abortion Review.
Escribía también un artículo para Spiked el 6 de octubre sobre el tema de la población y la ecología.
Bristow defendía el aborto y los anticonceptivos, pero también precisaba que la historia está llena de ejemplos en los que estas prácticas se han impuesto a las mujeres por las autoridades que querían decidir cuántos niños deberían nacer.
Respeto
Su ensayo era crítico con la postura pro vida, aunque mantenía también que: “Se deben responder serias cuestiones sobre hasta qué punto es genuino el compromiso por la libre elección entre quienes les gustaría que las mujeres eligieran en última instancia no tener hijos, o no más de un cierto número de hijos”.
Es cierto que tenemos una responsabilidad hacia el medio ambiente, apuntaba Benedicto XVI en su encíclica del 29 de junio “Caritas in Veritate”.
Lo que está en juego, no obstante, es algo más que sólo temas ecológicos, añadía el Papa. El respeto por la naturaleza también incluye el respeto por la vida humana. “Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros”, apuntaba la encíclica (No. 51).
Si los acaban oponiéndose, entonces hay “una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual”, continuaba el Pontífice. Una contradicción propuesta por no pocas voces en el debate sobre cómo afrontar los actuales temas de medio ambiente.

sábado, 2 de enero de 2010

Con 19 consigues el cielo - Por Steven Mosher, PRI


Jim Bob, Michelle Duggar y sus hijos

No soy muy aficionado a los “reality shows” de la televisión. Mis gustos van más hacia EWTN o las noticias de FOX. Dado que viajo mucho y tengo una granja, “Weather Channel” (el canal del tiempo) también es otra elección casi obligada. Sin embargo, la noticia de que los protagonistas del “reality-show” Discovery Health, Jim Bob y Michelle Duggar están esperando su hijo número 19, de alguna manera, llegó hasta mí a través del Internet.
Como podrán suponer, me alegré con la noticia. Mi esposa y yo tenemos una familia grande, aunque solo la mitad de la de los Duggars, y en el PRI alentamos a otros a hacer lo mismo. Una de mis charlas se titula “Las Diez Grandes Razones para tener Otro Hijo”. En esta ponencia le digo al público que hay abundante espacio en los jardines de Dios para todos nosotros.

La izquierda, como era de esperarse, protestó ante la noticia. “¿Es que no saben que los bebés causan el calentamiento global?” se le oyó murmurar a Al Gore, mientras que David Letterman lanzó su acostumbrada ración de chistes obscenos. Para Planned Parenthood, los defensores del control de la población, no era cosa de risa. Tiene una particular animosidad hacia aquellas parejas que son generosas en acoger a sus hijos en familias numerosas. “Criadores”, nos llaman burlonamente.
Mirando a la Norteamérica de hoy, uno tendría que decir que estos anti-natalistas han ganado. Las mujeres estadounidenses tienen un promedio de sólo 2.09 hijos. Pero este promedio invisibiliza la realidad de dos conductas extremadamente diferentes en sus hábitos reproductivos. En uno de estos extremos tenemos a los solteros “
latte-sipping” (tomadores de café con leche), quienes egoístamente, renuncian a los niños y al matrimonio por igual. En otro,  a parejas como los Duggars, que piensan que los hijos son regalos de Dios.

En la época de fundación de los Estados Unidos existían muchas familias como los Duggars. Incluso hoy en día, en el movimiento pro-vida tenemos un promedio de 3 hijos y probablemente la mayoría de nosotros conocemos al menos una pareja que tiene diez o más hijos. En mi propia familia, hubiésemos querido duplicar la cantidad de hijos y alcanzar a los Duggars pero no pudimos por razones ajenas a nuestra voluntad. Las parejas con mente generosa como los Duggars dicen, “¿Quiénes somos para rechazar cualquiera de los regalos de Dios?”.
Tal generosidad, sin embargo, tiene que pagar un precio muy alto. El Departamento de Agricultura estima que, en la actualidad, criar a un niño cuesta US$ 207,800, desde su nacimiento hasta la edad de 18 años. A esto hay que sumar que en promedio el gobierno se lleva más del 40% del dinero de la familia, y en parte para pagar el costo de la Seguridad Social y Medicare de aquellos que no tienen hijos.
Desde la perspectiva de aquellos que miran esto solamente como una cuestión de dólares y centavos, los Duggars son unos tontos. Están gastando una pequeña fortuna para criar a un montón de niños. Cuando Jim Bob y  Michelle Duggar lleguen a la edad de jubilación, tampoco se beneficiarán personalmente de los millones de dólares en impuestos que sus hijos mayores un día pagarán al gobierno. Por el contrario, parte de este dinero irá a pagos de Seguridad Social y Medicaid de aquellos que tuvieron pocos hijos o ninguno en absoluto.
En 1940 había 160 trabajadores de apoyo por cada persona que gozaba de la Seguridad Social. En el 2006 esta cifra había descendido a 3.3 trabajadores por pensionista. En el 2034 habrá solamente 2.1 trabajadores por cada persona cobrando su cheque de jubilación del gobierno. En lugar de burlarse de los Duggars por tener muchos hijos, la izquierda estéril debería agradecerles (a ellos y a todos los pro-vida) por ayudar a subsidiar su jubilación. Sin embargo, no aguanten la respiración esperando una señal de gratitud. Podría ser fatal.
En cuanto a los Duggars, al igual que a los Moshers, la verdad es que no les interesa cómo funcionan los números.
Ellos entienden que en las matemáticas de Dios, cuando el Amor se entrega a más personas, no se divide sino que se multiplica.
Y continuará multiplicándose para siempre.

viernes, 1 de enero de 2010

Control de población para prevenir el cambio climático - PRI


Por Colin Mason

La frase inicial del artículo de la revista médica británica “The Lancet” (1) pinta un panorama sombrío. Esta publicación, normalmente seria, informa sobre una nueva amenaza para la salud que “afectará a la mayoría de poblaciones en las próximas décadas y pondrá en grave riesgo la vida y bienestar de miles de millones de personas.”
¡Miles de millones, no menos! Si “miles de millones de vidas” están en riesgo. Dado que existen menos de 7 mil millones de nosotros en el planeta, esto significa que, dándole alguna proporción a esta frase, por lo menos la mitad estamos en peligro de morir.
¿Pero a qué se refieren precisamente? ¿De una versión aerotransportada del VIH/SIDA? ¿De una nueva cepa de gripe aviar más virulenta? ¿De una arma biológica mortal que de alguna manera escapó del laboratorio?
Si pensó en algo de esto, lamentamos decirle que está totalmente equivocado. La realidad es que los autores de este artículo en “The Lancet” no están hablando de alguna nueva pandemia en absoluto. Más bien, el riesgo de nuestras vidas al que hacen referencia vendría de… un posible incremento en la temperatura promedio de la superficie de la tierra de 2 grados centígrados para el año 2100.
No se atrevan a soltar la carcajada.
Porque los autores de “Managing the health effects of climate change” (“La Gestión de los efectos del cambio climático en la salud”) están hablando muy, muy en serio.
De hecho, continúan informándonos de manera solemne que los daños del cambio climático para la salud serán aún más graves en latitudes altas, con la posibilidad de aumentar de 4 a 5 grados centígrados al norte de Canadá, Groenlandia y Siberia.
Por mi parte, no estoy asustado por la idea de que un poco de calor podría llegar a esas congeladas tierras del norte. Tampoco estoy muy seguro que sus esparcidos pobladores se opondrán a un descanso del frío que congela hasta los huesos, si tal aumento en la temperatura verdaderamente sucediera.
Sin embargo, tengo mis dudas al respecto, y no sólo por el comportamiento alocado de tantos fanáticos del calentamiento global. Hay muchas variables involucradas y nuestra prueba es tan superficial, que cualquier conclusión acerca del efecto de las actividades humanas en el clima de la tierra no es sólo prematura, también es probable que sea un error.
Me refiero a que si ni siquiera podemos predecir con exactitud como estará el tiempo de aquí a dos semanas. ¿Se supone que seamos capaces de calcular como estará el tiempo de aquí a un siglo? ¿Acaso nos están tomando el pelo?
La verdad es que más allá de ciertas frases muy mediáticas en pos de un conveniente alarmismo, los autores en realidad admiten no tener evidencia contundente. Si leemos cuidadosamente las mismas afirmaciones de los autores, entenderemos cuál es el tipo de certeza de sus “predicciones”: La “política pública que responde al impacto del cambio climático en la salud pública tendrá que ser formulada en condiciones de incertidumbre, que dependerán de la escala y el tiempo en que sucedan los efectos, así como de su naturaleza, ubicación e intensidad.” (p. 1694)
Sin embargo, este desconocimiento no les impide proponer vastos aumentos en los gastos del gobierno. Tampoco de dar razones para que poderosas instituciones internacionales nuevas junten fondos para “mitigar” y “adaptarse” al cambio climático mundial. Y por supuesto no dejan de hacer un enérgico llamado a incrementar los programas de control de población para “combatir el cambio climático.”
Es más, este nuevo consorcio de teóricos del cambio climático y defensores del control de población se ven a sí mismos como el vanguardismo de un “nuevo movimiento que defiende la salud pública”, arguyendo lo “urgentemente necesario” que es “adaptarse a los efectos del cambio climático en la salud.”
Pero aún si vemos un ligero aumento de la temperatura global durante el próximo siglo, y creo que sobre este asunto no se ha llegado a un acuerdo científico concluyente, el desviar los inmensos recursos hacia posibles problemas de salud podría ocasionar un despilfarro de los recursos.
Uno de los subtítulos del artículo afirma que “el cambio climático es la más grande amenaza para la salud mundial del siglo 21”. Y simplemente no es cierto.
Todos los que lean el artículo de “The Lancet” estarán muertos dentro de cien años, y les garantizo que no morirán de “cambio climático”. Más bien, morirán de enfermedades infecciosas, de cáncer, de ataques cardiacos, de derrames cerebrales y otros.
Estas son las verdaderas amenazas para la salud de nuestra era. Estas son las amenazas a nuestras vidas y bienestar que deberían demandar nuestra atención y nuestros recursos, no unas vagas, imprevisibles e indirectas consecuencias para la salud por un supuesto “calentamiento global”.
Al distraernos de amenazas más inmediatas para la salud, al retrasar el descubrimiento de curas para enfermedades que cuestan decenas de millones de vidas cada año en países pobres, esta gente nos está matando.
Pero, después de todo, quizás sea eso lo que quieren en el fondo.
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