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viernes, 6 de marzo de 2009

Juez evita que madre embarazada y niño por nacer queden abandonados

El juez Sivanildo Torres Ferreira, en Paraíba, ordenó que se garanticen los alimentos y cuidados médicos a un niño por nacer en esta localidad brasileña, en concordancia con una ley cuya finalidad es evitar que las mujeres embarazadas queden abandonadas durante la gestación.
Según fuentes locales, el juez llegó a esta conclusión luego de analizar los correos electrónicos entre la madre demandante y el supuesto progenitor. Se explicó que para el magistrado, hay indicios suficientes de que el demandado es el padre. Sin embargo, de comprobarse que no es el padre biológico, este podrá exigir una indemnización.
El juez explicó que la ley garantiza el derecho a los alimentos durante el embarazo, sin necesidad de comprobar la viabilidad del feto o la existencia del vínculo conyugal. La finalidad inmediata es evitar que la mujer embarazada quede abandonada, sin auxilio alguno durante la gestación.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Primera Jornada Iberoamericana 40 días de oración por la vida

header_original_modDel 13 de febrero hasta el próximo 24 de marzo
LIMA, martes, 24 febrero 2009 (ZENIT.org).- "40 días de Oración por la Vida", es la iniciativa que se está celebrando en el marco de la primera Jornada Iberoamericana.
Desde el pasado 13 de febrero y hasta el próximo 24 de marzo, tiene lugar esta oración que concluye con la celebración del Día del Niño por Nacer, que se conmemora precisamente el 25 de marzo.
La iniciativa se remonta a una idea surgida en el año 2004 en el estado norteamericano de Texas, donde un grupo pro-vida local lanzó la iniciativa de "40 días por la vida" para reducir el número de abortos".
Este año, en América Latina, un grupo de organizaciones pro-vida de Perú, encabezadas por el Centro de Promoción Familiar "CEPROFARENA", han convocado a participar en esta campaña en la I Jornada Iberoamericana.
"El compromiso --explican sus organizadores en un comunicado-- es que durante 40 días (del 14 de febrero al 24 de marzo) reces diariamente la Oración por la Vida de Juan Pablo II. Como sabemos que algunos hermanos no católicos también se identifican con la defensa de la Vida y les gustaría participar, hemos preparado para ellos la Oración Ecuménica por la Vida.
Adicionalmente, los organizadores proponen "hacer una vez a la semana, preferentemente los viernes, ayuno" y ofrecerlo porque "se respete siempre la vida haciendo tuya las intenciones de la Oración por la Vida".
Más información en http://40dporlavida.blogspot.com/

sábado, 20 de diciembre de 2008

Distinguen a diputados por su defensa de los niños por nacer

Buenos Aires, 19 Dic. 08 (AICA) - Los diputados nacionales Nora Raquel Ginzburg, Paula Bertol y Hugo Acuña fueron distinguidos con el “Premio Rosa Parks” que otorga anualmente la Defensoría de la Vida Humana (DVH) en reconocimiento del “valor ciudadano en la defensa de los derechos humanos”, en reconocimiento a su trabajo parlamentario en favor de la búsqueda de una adecuada conciliación entre los derechos de la mujer y el igualmente válido derecho de los niños y niñas por nacer, de acuerdo con los avances superadores de la ciencia actual”.
El acto de entrega de las distinciones se realizó el pasado 4 de diciembre en la sede de la Sociedad Científica Argentina y en dicha oportunidad también fueron premiados el diario La Nación y la Fundación Banco de Alimentos.
La Nación, según explicó la doctora Elisa Schaer, presidenta de la DVH, recibió este premio “por la actualidad científica y la valentía intelectual del pensamiento que expresan sus editoriales en la defensa de los derechos humanos de los niños y niñas por nacer frente a diferentes proyectos legislativos inspirados en corrientes del pensamiento eliminacionista, que admite la existencia de dos categorías de persona: las disponibles y las que pueden disponer sobre la vida de otros”.
La Fundación Banco de Alimentos, por su parte, fue galardonada “por su trayectoria y compromiso social ejemplar con los sectores más sumergidos, y en particular, por su solidaria y eficiente tarea de distribución de alimentos para comedores populares”.
La entidad que anualmente distribuye el galardón es una organización no gubernamental, que en materia de derechos humanos promueve especialmente los derechos de los niños y niñas por nacer.
Más información: defenvida@defenvida.org.ar.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La abolición del aborto como progreso de los derechos humanos

header_original_modMADRID, sábado, 22 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la ponencia presentada ante el Congreso Católicos y Vida Pública por Mercedes Aroz, una de las fundadoras del Partido Socialista de Cataluña.
En las elecciones generales de 2004, Aroz fue la senadora elegida con más votos, el 53% largo de los emitidos en su circunscripción, la provincia de Barcelona. En noviembre de 2007, ha abandonado el escaño de senadora, tras anunciar su conversión al catolicismo.
Quiero agradecer en primer lugar a los organizadores del Congreso, y en particular a D. Alfredo Dagnino y a D. José Francisco Serrano, la invitación a participar en este importante Congreso Católicos y Vida Pública, un referente fuerte dentro del catolicismo en España, desde el que se trabaja para hacer resurgir la presencia del hecho cristiano en nuestra sociedad.
1. Necesidad de reflexionar sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy desde la prioridad de dar a conocer a Cristo
La reflexión en la presente edición se centra en la encíclica de Benedicto XVI, Spe Salvi, y en cómo llevar la esperanza y los valores cristianos al conjunto de la sociedad española en un momento, sin duda, crítico en el que se está configurando un nuevo modelo de sociedad.
Todo ello se enmarca a mi juicio en una cuestión central que es la necesidad de reflexionar profundamente sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy, con la prioridad de dar a conocer a Cristo. Porque conocer a Cristo significa comprender el sentido de la propia vida y la propia identidad, y recibir una auténtica esperanza. La esperanza proviene, como nos dice Benedicto XVI, de conocer a Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo. La fe es esperanza pues por ella sabemos que tenemos un futuro: que nuestra vida no acaba en el vacío, que empieza y acaba en Dios.
2. ¿Cómo llevar la esperanza cristiana a todos?
Y la cuestión que se nos plantea es cómo llevar la esperanza a los que no la tienen y mostrar asimismo que la esperanza en una sociedad mejor no es una verdadera esperanza personal. Centrar las esperanzas sólo en el progreso material lleva a la larga o a la corta a la insatisfacción y, por otro lado, si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética de la persona no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el universo (SS 22).
Nos dice Benedicto XVI que de nuestro obrar cuando colaboramos para que el mundo sea más luminoso y humano surge esperanza para nosotros y para los demás, pero, con todo, lo más importante es llevar la luz de Cristo y su Evangelio, con hechos y palabras, a toda la sociedad, que hoy necesita el testimonio de los cristianos. Y considero que un compromiso serio en el anuncio del Evangelio precisa de un diagnóstico profundo de los desafíos reales que se plantean en la cultura contemporánea.
3. El anuncio del Evangelio requiere un diagnóstico profundo de los desafíos reales que hay que afrontar en la cultura contemporánea
La sociedad española es hoy una sociedad secularizada de forma similar al resto de la Europa Occidental en la que Dios ya no es el referente global con el que todo se articula, como bien describe el profesor Estrada en su libro El cristianismo en una sociedad laica , en el que también ofrece importantes reflexiones de futuro. Ha surgido un nuevo estilo de vida, de base profana, una nueva cultura en la que el núcleo es la ciencia y la técnica, y el pensamiento post-moderno se caracteriza por el escepticismo, el relativismo y el rechazo a conceptos fuertes como la verdad y el sentido, pues lo que determina la post-modernidad es la pérdida de referencias últimas. Esta pérdida de referencias ha conducido a una crisis de valores morales, a una pérdida de orientación personal y al malestar cultural existente.
Pero también hay aspectos positivos en la situación española pues el catolicismo sigue siendo relativamente mayoritario y subsiste la cultura de trasfondo católico. Hay, por tanto, condiciones favorables para que de nuevo germine el cristianismo. No se trata de que la religión perviva como mero hecho cultural, sino de hacerla resurgir como fe personal - que lleve al creyente a un compromiso real y a una experiencia profunda de la fe cristiana -, y en cuanto a la sociedad se trata de recuperar valores que elevan la dignidad del ser humano.
4. El cristianismo al encuentro del hombre de hoy
No es cuestión en mi opinión de mirar hacia el pasado sino de asimilar ampliamente y con profundidad los cambios, en particular el hecho de vivir en una sociedad secularizada, y en esta situación histórica responder a los retos que se plantean. Y el más urgente e importante hoy es, sin duda, contribuir a través del diálogo con la sociedad a construir unos valores comunes, una ética compartida, que contenga los valores fundamentales del hombre y que permita articular una convivencia integradora.
Creo que está por hacer en el ámbito cristiano el análisis de la sociedad en la que vivimos y el papel del cristianismo en ella, la reflexión sobre la relación entre cristianismo y sociedad pluralista, y el fomentar intensamente el diálogo con la cultura actual. Hay que configurar el modo de anunciar el mensaje cristiano y de proponer valores en una forma en la que pueda haber diálogo y que resulte comprensible para todos los ciudadanos. Para que los valores cristianos puedan ser asumidos por personas que no son cristianas, desde la convergencia entre fe y razón que pretende el cristianismo, es preciso utilizar argumentos convincentes para todos, mostrar la razonabilidad de nuestras posiciones y buscar puntos de encuentro. Y, posiblemente el punto de encuentro sea la vinculación de los valores cristianos con los derechos humanos - la vertiente secular de la dignidad de la persona que defiende el cristianismo -, la única referencia objetiva que puede ser asumida por todos los ciudadanos.
5. El reto de la abolición del aborto como progreso de los derechos humanos
Y en este sentido, éste puede ser el camino para hacer avanzar en la sociedad española una posición mayoritaria favorable a la abolición del aborto, como hoy existe respecto a la abolición de la pena de muerte en el mundo , abolida en España en 1983. Hay que plantear la abolición del aborto como lo que es: un objetivo progresista, de avance de la civilización, pues el reconocimiento jurídico de los derechos humanos y su ampliación es fruto del progreso del ser humano en la comprensión de su realidad y de su dignidad como persona. Y, hoy que conocemos por la ciencia que la realidad del ser humano existe desde su concepción, esto nos interpela desde el punto de vista de los derechos humanos para hacer extensivo el derecho a la vida reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos al primer estadio de la vida del hombre.
Por tanto, el objetivo ha de ser ambicioso. No está sólo en evitar una nueva ley en el sentido que se dice, sino en convencer con argumentos a la mayoría de los ciudadanos y apoyados en la ciencia de que el aborto se opone a los derechos humanos y es impropio de una sociedad civilizada, y que esto ha de tener una plasmación jurídica en el medio plazo. De la misma manera que frente a los argumentos a favor de la pena de muerte en graves delitos prevaleció el respeto al derecho a la vida, hay que lograr que este derecho del hombre sea reconocido desde su concepción y hasta su muerte. Este objetivo ha de ir acompañado de una mayor protección a la maternidad y de la prevención del embarazo adolescente mediante la formación.
6. Resituar el debate sobre la laicidad: diferenciar "laicidad estatal" y "laicidad de la sociedad". La laicidad en la sociedad pluralista
Abordaré ahora el importante debate en el que estamos inmersos sobre el concepto de laicidad. Y sobre ello, es esclarecedor el libro del Cardenal Scola, Una nueva laicidad, que lleva a la necesidad de resituar el debate incorporando la distinción entre "laicidad del Estado" y "laicidad de la sociedad", y la necesidad de definir entre todos que se entiende por laicidad en una sociedad pluralista.
El Estado ha de ser laico, esto significa que no es confesional e implica una neutralidad ideológica, pero al mismo tiempo no puede ser indiferente a la realidad social. La "sociedad laica", sin embargo, no lo es propiamente pues en ella se expresan los valores de los no-creyentes y de los creyentes, y una cuestión fundamental para la cohesión social es cómo se articulan esos diferentes valores. Lo que el poder político no puede hacer es imponer una ideología en la sociedad civil pues tanto la propia laicidad del Estado como la libertad religiosa y el respeto a la libertad de conciencia no lo permiten. En una sociedad democrática son las personas y los grupos los que tienen el papel de hacer aportaciones - a nivel cultural, espiritual, ético - y crear opinión en el marco de la libre expresión. Al poder político le corresponde respetar y garantizar esta actividad que expresa la realidad social y sin la que no puede existir una sociedad libre ni una ciudadanía responsable.
En este punto, hay que llamar la atención precisamente sobre la dificultad de debatir en España cuestiones de tipo ético lo que supone un serio déficit democrático, que es preciso corregir.
Otro aspecto a tener muy presente en la laicidad es que este ámbito abarca hoy un conjunto articulado de temas, y no únicamente la problemática de la relación Iglesia-Estado. Los temas son conocidos: matrimonio-familia, biotecnología, interculturalidad, inter-religiosidad, siendo las cuestiones más graves las que afectan a la visión del hombre.
Por todo ello, es fundamental situar adecuadamente este debate y contribuir desde el cristianismo a construir un futuro ético y una convivencia integradora.
7. Anunciar a Cristo nuestra prioridad
No quiero acabar sin referirme a la situación que genera la crisis económica: paro y aumento de la pobreza. Algo que nos llama a estar muy atentos para hacer efectiva la solidaridad necesaria, apoyando particularmente a Cáritas que está afrontando la situación.
Y finalizo, a modo de resumen, con unas palabras de Benedicto XVI en EEUU , que nos exhortan a seguir siendo fermento de esperanza evangélica en la sociedad, llevando la luz y la verdad del Evangelio a todos los hombres, y contribuyendo a crear un mundo cada vez más justo y más libre. Sin dejarnos vencer por el pesimismo o los problemas. Y, sabiendo que sólo si nos mantenemos unidos a Cristo nuestro testimonio será creíble y dará frutos de paz y reconciliación en medio de una realidad - que como la nuestra -, muchas veces está marcada por divisiones y enfrentamientos.

lunes, 27 de octubre de 2008

Gran Bretaña: “Bárbara indiferencia” ante los derechos de los no nacidos

header_original_modDenuncia del cardenal O'Brien en el 60º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos
GLASGOW, lunes 27 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Ante el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el próximo 10 de diciembre, el cardenal Keith Patrick O'Brien ha denunciado la "indiferencia bárbara" hacia los derechos de los niños no nacidos.
Interviniendo el pasado sábado en la Conferencia Anual de la Society for the Protection of Unborn Children (SPUC) en Glasgow (Escocia), el purpurado afirmó que, a pesar de que al final de la Segunda Guerra Mundial se estableció a nivel mundial un marco de derechos humanos, "la dura realidad es que las nobles palabras de estas declaraciones han venido acompañadas de una indiferencia bárbara hacia los derechos de los concebidos".
El sistema de los derechos humanos, observó, "ha fracasado miserablemente sobre todo a la hora de defender el más básico de estos derechos, el derecho a la vida".
"Fuerzas oscuras han distorsionado las leyes y las conciencias de nuestra nación, y nuestra situación es ahora peor que nunca", lamentó, recordando que según datos difundidos por los medios en Escocia se realizan 38 abortos cada día. El año pasado hubo 13.703, contra los 13.163 de los doce meses precedentes.
A propósito de esto, recordó la cuestión de la Human Fertilisation and Embryology Bill (cfr. ZENIT, 17 de enero de 2008), votada el 22 de octubre pasado, y definida por el purpurado como "un monstruoso ataque a los derechos humanos, a la dignidad y a la vida humana".
"No podemos basarnos en la ley para salvarnos de nuestros problemas", confesó el cardenal O'Brien. "El hecho de que nuestra sociedad se haya precipitado a una cultura de la muerte deriva de haber relegado cada vez más a Dios a los márgenes de nuestra vida y de la conciencia colectiva de nuestras naciones".
Si los ordenamientos aprobados por los parlamentarios se pueden criticar y deplorar, constata, "debemos reconocer también que quienes han sido elegidos por nosotros, en nuestro nombre, en su mayor parte reflejan la sociedad de la que proceden: apoyan el aborto porque la sociedad lo apoya, apoyan la experimentación con embriones porque la sociedad la apoya, y apoyan los tests genéticos y la potencial eliminación de los concebidos porque la sociedad lo hace".
"¡Nuestra lucha, nuestra batalla -la vuestra- debería referirse no sólo a los elegidos, sino también al electorado!", exclamó. "Las leyes buenas derivan de las buenas sociedades".
Por este motivo, exhortó a una verdadera y propia "conversión de la sociedad", admitiendo que no es posible "inculcar los valores morales a través de la legislación. Sólo inculcando, implantando un sentido de lo que es justo y lo que es equivocado en todos aquellos que nos encontramos, con la esperanza de que hagan lo mismo".
Apelando a "todas las personas de buena voluntad", el cardenal exhortó a "considerar cada vez más el papel de la conciencia y su vínculo intrínseco con la verdad".
La Iglesia, ha subrayado, "es una indicación para la conciencia, y no solo para quienes se adhieren a la fe católica, sino para todos los pueblos".
"A través de nuestras elaboradas estructuras políticas y legales y nuestras nobles declaraciones, hemos creído que podríamos construir una sociedad sin Dios", admitió, revelando que "este proyecto ha fracasado".
"Animo a todos mis parroquianos y a cada uno de vosotros a que examinéis vuestra conciencia e intentéis reconstruir nuestra cultura y despertar la conciencia de todos".
Benedicto XVI, recordó, "ha escrito mucho sobre la importancia de la conciencia, sobre la necesidad de sostenerla con las enseñanzas de la Iglesia, pero también sobre la necesidad de reflexionar sobre ella".
"Debemos promover una vez más la necesidad del recogimiento, de la meditación y de la oración íntima. Esto representará la fuente de fuerza para cada individuo, y juntos podremos transformar nuestra cultura".
"Después de 60 años, os exhorto a trabajar para establecer la lucha contra el aborto como verdadera cuestión de derechos humanos -concluyó dirigiéndose a los miembros del SPUC-. Prometo trabajar con vosotros con este fin de cualquier forma posible. Junto con la ayuda de Dios, creo que es una batalla que podemos vencer".

martes, 21 de octubre de 2008

Subrogación gestacional o útero subrogado - Fuente: Yo influyo

CatholicEn los últimos tiempos, la mejor garantía para que una estrella acapare portadas, es tener gemelos. Tras los gemelos de Jennifer López y Marc Anthony, han llegado los de Brad Pitt y Angelina Jolie, quienes eran ya famosos antes de nacer. Jolie nos fue preparando luciendo su embarazo por toda fiesta y festival que se precie.
Sin embargo, ha sido Ricky Martin quien ha dado el campanazo, al anunciar por sorpresa que se ha convertido en “padre de hermosos gemelos”, y que va a dejar la vida loca por un tiempo para dedicarse a criarlos.
Lo novedoso de los gemelos del astro de la canción latina es que no se sabe de qué útero han salido. Las fotos muestran a Ricky Martin jubiloso con un hijo en cada brazo, pero solo. La oficina de prensa del cantante se ha limitado a decir que “nacieron vía método de subrogación gestacional”.
No hay modo más directo de normalizar una práctica antes mal vista, que buscarle un nuevo nombre tan aséptico como sea posible. Antes se llamaba a esto “madre de alquiler” o “útero de alquiler”, pero es demasiado crudo, evoca el dinero y hasta puede dar argumentos de telenovela latinoamericana. Así que llamémoslo “subrogación gestacional”, que suena tan neutro como “nacidos por cesárea”.
Hay que suponer que Ricky Martin considera que se basta él solo para criar y educar a sus hijos. Después de todo, la Ricky Martin Foundation que preside, se dedica a abogar por los derechos y el bienestar de los niños. En su web un lema nos recuerda que: “Todo niño tiene derecho a jugar, a reír, a aprender el ABC, y a ser saludable”.
Pero parece que en la nueva concepción de familia alternativa, los niños han perdido un derecho que antes no se discutía: el derecho a tener un padre y una madre.
En la declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la ONU en 1959, se lee en el principio número 6 que el niño “siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y (...), salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre”.
Siempre ha habido niños que, por fatalidad o abandono, no han podido contar con sus dos padres; pero lo nuevo del fenómeno actual es la normalización de “huérfanos de encargo” para satisfacer las ansias de maternidad o de paternidad de un adulto.
Sin duda, quien toma esa decisión piensa que con el amor que tiene a ese niño lo va a criar perfectamente y sin que nada le falte. Pero el cariño no suple la ausencia objetiva de uno de los progenitores.
En estos casos de procreación artificial en solitario, un adulto decide que su hijo no necesita una madre o un padre. Pero, ¿qué pensaríamos de unos padres que decidieran que su hijo no necesita amigos, porque ya están ellos para darle apoyo, cariño y compañía?
No deja de ser curioso que se intente “normalizar” la maternidad de alquiler en un momento en que la ciencia está comprendiendo mejor que “el embarazo no consiste sólo en llevar a un bebé; es una experiencia fundamental que modela a los dos protagonistas: la futura madre y el niño en gestación”, advierte el ginecólogo francés René Frydman.
“Apenas estamos empezando a descubrir la complejidad y la riqueza de la interacción entre la madre y el bebé en el útero”. Pero la “subrogación gestacional” sólo atiende a los deseos del que hace el encargo.

martes, 13 de mayo de 2008

Mujer, derechos humanos y aborto

Fernando Pascual - fpa@arcol.org
Los derechos humanos tienen su raíz y fundamento en la naturaleza humana. Basta con existir como hombre, como mujer, para que los derechos básicos de cada uno deban ser garantizados y tutelados por la sociedad.
Algunos, sin embargo, buscan caminos para manipular los derechos humanos. Sobre todo cuando piden que se garantice el “derecho” de la mujer a un aborto seguro y legal.
La simple definición del aborto nos hace ver que no puede ser visto nunca como un derecho humano.
¿Qué es el aborto? Es la eliminación de una vida humana en el seno materno. En otras palabras, es la supresión de una existencia que, en cuanto humana, merece ser protegida y tutelada.
Por eso se hace necesario un esfuerzo eficaz y continuo para que se garantice el derecho a la vida de los hijos antes de nacer. Muchos de esos hijos, vale la pena recordarlo, son mujeres. No tiene sentido decir que el aborto sería un derecho de la mujer cuando en realidad millones y millones de mujeres mueren, son asesinadas en el seno materno, por culpa del aborto.
Este año recordamos el 60 aniversario de la aprobación de los derechos humanos. Vale la pena cualquier esfuerzo cultural, social y político para que se respeten íntegramente esos derechos como fuente de justicia y como promoción de una convivencia humana solidaria y auténticamente respetuosa de todos.
Vale la pena, sobre todo, garantizar la protección y asistencia a las madres y a sus hijos, para que ninguna mujer sea obligada o presionada a abortar, para que el embarazo y el parto cuenten siempre con una buena asistencia sanitaria y social.

sábado, 10 de mayo de 2008

Peligroso juego de la política europea con los derechos humanos

ROMA, viernes, 9 mayo 2008 (ZENIT.org).-Es tan elevado el grado de relativismo que en las políticas occidentales, en particular en las europeas, «ya no existen valores fundamentales comunes desde el punto de vista antropológico», hasta el punto de que «parece imposible descubrir qué es un ser humano», denuncia la ex ministra de Exteriores noruega Janne Haaland Matlary.
La catedrática de la Universidad de Oslo fue invitada a intervenir en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma en el congreso «Custodios e intérpretes de la vida. Actualidad de la encíclica Humanae vitae», por el 40º aniversario de la publicación del documento de Pablo VI.
La sesión vespertina del jueves se dedicó a un interrogante: «¿Una transformación de la naturaleza humana?», contexto en el que Matlary advirtió del «Relativismo en la base de la política europea», ponencia de la que se ha hecho eco, este viernes, el diario de la Santa Sede L'Osservatore Romano.
Punto de partida de la voz de alarma de Matlary es su propio país, a punto de adoptar una ley sobre el matrimonio de «género neutral», norma que incluye el derecho a adoptar niños nacidos de parejas homosexuales por técnicas de inseminación.
«En el debate público que ha precedido a esta ley, la paternidad biológica se ha considerado sin influencia, como algo que carece de relación alguna con la paternidad "real"»; «sólo los grupos religiosos se han opuesto a esta ley», informa.
Se evidencia, siguiendo a Matlary, que «ninguna noción sobre la naturaleza humana, incluidos sus aspectos biológicos, se considera constante y cierta»; y se prescinde de la consideración de que «un niño tenga derecho a sus propios padres biológicos y a ser criado por ellos».
Advierte de que en el momento actual, elevadamente relativista, parece que «todo se puede desconstruir y construir». Sin embargo, precisamente «en respuesta al relativismo político y legislativo de la Alemania nazista y de la segunda guerra mundial», se produjo la codificación de «los derechos humanos».
La «Declaración de los Derechos del Hombre constituyó un "modelo común para todos los miembros de la familia humana", como afirma el preámbulo, y no algo que se puede cambiar a gusto de los agentes políticos. Con todo, actualmente en Europa es precisamente lo que está sucediendo», denuncia Matlary.
Subraya la ex titular de Exteriores noruega que el concepto mismo de derechos humanos es significativo «sólo si estamos de acuerdo sobre el hecho de que existe una naturaleza humana común cognoscible mediante el descubrimiento de la razón».
Sin embargo ello contrasta enormemente «con la mentalidad contemporánea, relativista y subjetivista», que desdeña «la idea de la existencia de la naturaleza humana en cuanto tal y de su cognoscibilidad mediante al razón».
«Si se niega esto y se consideran los derechos humanos como algo que simples procesos políticos pueden modificar, ¿cómo se puede sostener que los derechos humanos sean un modelo para los demás, si no lo son para nosotros mismos?», interroga.
La realidad que constata en Europa es la inexistencia de «una base clara de derechos humanos», pero sí la presencia de «una lucha intensa sobre su interpretación y frecuentemente una gran discrepancia entre lo que un Estado proclama en las conferencias internacionales y su política interior».
«La paradoja es aún más evidente si consideramos la tendencia a no definir en absoluto los valores que sostienen la democracia europea --recalca--, o sea, la tendencia a un total subjetivismo, hasta el nihilismo: tú tienes tu opinión, yo la mía, y los que afirman que existen definiciones normativas objetivas ("conceptos fundamentales") son fundamentalistas y antidemocráticos».
Se trata de una «tendencia extremadamente peligrosa» --alerta Matlary--, porque «tal subjetivismo mina la democracia y prepara el terreno al totalitarismo: si no existe ningún modelo que determine qué es justo, todo puede convertirse en justo».
¿Cómo se reconoce esta tendencia al nihilismo? Por «la falta de confianza en la capacidad humana de llegar, mediante el debate y el pensamiento ponderado, a la verdad objetiva sobre la naturaleza humana», una deriva «dominante e implícita en la actual política europea», confirma.
Esta «extraña aversión a la verdad» cuaja en la «paradoja de la moderna democracia --sintetiza--: profesamos e imponemos derechos humanos en todo el mundo, pero rechazamos definir su sustancia en nuestro país», pues «queremos que signifiquen lo que hemos decidido que deben significar en un momento determinado».

miércoles, 13 de febrero de 2008

Todos los derechos para todos… ¡tenemos derecho! - (Artículo completo haga click aquí)

Por José J. Castellanos
A casi 60 años de proclamada la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el tema ha permeado y penetrado en la conciencia social, después de un largo proceso en el cual no todos lo asumieron, se identificaron y, menos aún, lo respetaron. El texto original sigue vigente y es hoy bandera que la sociedad civil esgrime, no siempre limpiamente, frente a los abusos del poder, aunque también debiera tomarse frente a los abusos de particulares, cuando aprovechando vacíos legales, agredan a sus semejantes de diferentes maneras. La Declaración de los Derechos Humanos vino a reivindicar el antiguo concepto del derecho natural, hecho a un lado por el positivismo jurídico en sus diversas versiones. Ahora, resulta inobjetable la afirmación de que todos poseemos derechos anteriores y superiores a cualquier forma de organización jurídica.
Derechos que, por cierto, también van acompañados de sus correlativos deberes, aunque éstos suelen silenciarse o soslayarse.
Del documento original emitido el 10 de diciembre de 1948, se han derivado pactos regionales sumamente importantes y diversos documentos encaminados a proteger a las mujeres, a los niños, los discapacitados, los indígenas, los ancianos, y otros grupos sociales. Sin embargo, todos ellos anclan su raíz en la declaración inicial, y la desarrollan. Se trata de derechos para todos, son universales, inviolables, irrenunciables, y mantienen una unidad total. Por tanto, su cristalización sólo será plena cuando estos derechos, todos, sean vigentes y respetados en todos, cosa que está muy lejos de alcanzar.
La universalidad de estos derechos indica que todos los poseemos por igual, y que a todos nos tienen que ser respetados. Sin embargo, parecería que hay quienes pretenden imponer los suyos sobre otros, sin considerar la igualdad y la necesidad de la complementación de unos con otros, en la convivencia social. Por eso, no vale decir que la vigencia de estos derechos sólo es aplicable respecto del Estado o el ejercicio del poder. Los derechos humanos deben hacerse valer en la vida cotidiana de unos ante otros, lo establezca de manera explícita la ley, o no. A fin de cuentas, de lo que se trata en esta relación, es el imperio de la justicia como virtud humana.
En este contexto, ha aparecido un nuevo documento de singular trascendencia: la Declaración de los Derechos Humanos del Concebido. La necesidad de esta declaración, como otras que se han desarrollado a través del tiempo, radica en que los concebidos son hoy víctimas de abusos, violencia, experimentación y asesinato, lo mismo en el seno materno que en laboratorios, donde los reducen a simples conejillos de indias, explotándolos con afanes pseudo científicos y propósitos mercantiles evidentes.
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