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martes, 22 de febrero de 2011

Pablo VI hizo arrodillarse y pedir perdón a un cardenal que criticó la Humanae Vitae - infocatolica.com

Cuarenta años después de la publicación de la encíclica Humanae Vitae, cuando queda claro el fracaso de la revolución sexual, un libro que analiza el valor de las normas morales propuestas por Pablo VI fue presentado el pasado viernes 18 de febrero en la Universidad Lateranense en Roma. El estudio se titula: «Custodios de la vida. La actualidad de la encíclica Humanae Vitae», una obra dirigida por la profesora de la Universidad La Sapieza, Luceta Scaraffia. Mons. dal Cavolo dio a conocer lo ocurrido entre el Papa Montini y un cardenal hispanoamericano.

(Zenit/InfoCatólica) En la presentación intervino monseñor Enrico dal Covolo, rector magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense; moderó monseñor Luis F. Ladaria S.J., secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe; y los conferenciantes fueron la periodista Ritanna Armeni, el director de Il Foglio, Giuliano Ferrara, y Hermann Geisler. F.S.O, de la Congregación de la doctrina de la Fe.
Monseñor dal Covolo aseguró que la Humanae Vitae, una encíclica publicada el 29 de julio de 1968 “se vuelve más actual a la luz de los nuevos descubrimientos científicos”. “En aquella época la encíclica encontró resistencia mismo dentro de la Iglesia”, recordó.
Para ilustrarlo contó a los presentes un hecho inédito: “Un presidente de una conferencia episcopal de una importante nación de América Latina había manifestado en un telegrama a Pablo VI, en nombre del episcopado de aquella nación, ‘una vibrante y clara perplejidad sobre el texto publicado’. El Papa hizo llamar al cardenal a Roma, y una vez aquí le pidió que se pusiera de rodillas y pidiera perdón”.
Es que “en los años 60” explicó, existía una “desenfrenada reivindicación de libertad sexual que afectaba también amplios sectores de católicos”, precisando que “los debates sobre aborto y divorcio eran páginas que parecían partes de guerra”. Por lo tanto en aquel momento el mensaje de la Humanae Vitae fue muy valiente”, dijo.
Es una encíclica que “se mantiene actual y restituye a la sexualidad el profundo sentido espiritual como verdadero icono del Amor Trinitario” explicó.

Choque entre la coherencia de la Iglesia y la sociedad

Por su parte la periodista Ritanna Armeni, conocida por su participación en algunas manifestaciones contra el aborto, precisó que es una mujer laica no creyente, sin pretensiones filosóficas. Su opinión es que existió “un choque entre la coherencia de la Iglesia y una sociedad que le fue contra”. Esto lo demuestra el hecho que “se afirmó la píldora, ahora mismo la del día después, el aborto, la separación entre concepción y sexualidad”.
Por lo tanto dijo “la encíclica asumió un significado profético” porque “predice al hombre moderno”. La periodista sin embargo se mostró crítica con las posiciones de la Iglesia en materias como convivencias prematrimoniales y uniones entre personas del mismo sexo.
El director del diario Il Foglio, Giuliano Ferrara, manifestó su opinión en cuanto no creyente, si bien antiabortista convencido. Consideró que cada cambio es un signo de los tiempos. “Si el hombre evoluciona hacia esa dirección, debe hacernos despertar ese optimismo progresista, dijo. Mas allá de estas opiniones consideró que existía una base lógica por la cual publicó la encíclica en su diario: “Creí que fuera posible actuar ante el rechazo de la vida, que no puede ser reducida y maltratada hasta este punto”.

Signo de contradicción

El padre Hermann Geisler, F.S.O, de la Congregación de la Doctrina de la Fe indicó que la Humanae Vitae “es un gran sí a los valores humanos y cristianos”. Y recordó como “la encíclica se volvió rápidamente un ‘signo de contradicción’ no solamente para las sociedades occidentales marcadas por la revolución sexual, sino también para vastos sectores de la Iglesia, demasiados influenciados por el espíritu del mundo”.
Geisler indicó además como “las varias contribuciones del presente libro ponen en evidencia” que “la Humanae Vitae, como toda la moral católica, es un gran sí a la vida, a la dignidad de la persona y sobre todo al amor conyugal”.
Esto se realizó, precisó, a través de cinco `síes´: “Al proyecto verdaderamente humano; a la dignidad de la mujer y de los hijos; al amor conyugal; a la paternidad responsable y por lo tanto un sí a Dios Creador” dijo. Al concluir su relación calificó la Humanae Vitae como “uno de losdocumentos más proféticos del magisterio pontificio post conciliar”.

El tiempo ha da la razón a Pablo VI

La directora de la obra, la profesora Lucetta Scaraffia, recordó que aún prevalece una dificultad de análisis debido a que cuarenta años son “tiempos aún breves mientas la Iglesia mira todo con milenaria sabiduría”. Pero que en este período se vieron quebradas “las promesas de tantas utopías del siglo XX”. La revolución del 68, la decadencia de institución familiar, el aumento del divorcio al final hicieron entender quien tenía razón.
Quienes se oponían a los principios de la encíclica prometían “una familia más feliz, maridos más atentos para no perder a su mujer, una sociedad más feliz y pacífica”. En cambio hemos visto “como se ha vuelto débil la calidad humana de la sociedad”. Y la profesora concluyó recordando como “Pablo VI había entendido hacia donde se dirigía la sociedad occidental”.

domingo, 4 de abril de 2010

Las Predicciones de la Humanae Vitae - PRI

Unos pocos días antes de su muerte, el Padre Paul Marx volvió al tema que tan a menudo lo había ocupado durante largas décadas como misionero pro-vida: la gran encíclica Humanae Vitae. Me envió este breve artículo, donde destaca la exactitud de las predicciones del Papa Pablo VI sobre lo que sucedería si la anticoncepción se instalara en la cultura. Queremos publicarlo tanto porque contiene verdades eternas y también para honrar a nuestro Fundador y por mucho tiempo nuestro Presidente, Padre Paul Marx, quien ha ido a reunirse con el Padre.

Steven W. Mosher
Presidente PRI




El 25 de Julio de 1968, la carta encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI reafirmó la doctrina católica sobre la vida, el amor y la sexualidad humana. En ese documento, enumeró las consecuencias de llevar una vida fuera de la doctrina católica
El Santo Padre predijo que:

  • La anticoncepción conduciría a la infidelidad conyugal.

  • La práctica de métodos anticonceptivos llevaría a una “degradación general de la moralidad.”

  • La anticoncepción llevaría a los hombres a dejar de respetar a las mujeres en su totalidad y haría que las traten como “meros instrumentos de placer egoísta” en lugar de considerarlas como sus compañeras y destinatarias de su amor.

  • Y por último, la aceptación general de la anticoncepción por las parejas conduciría hacia una masiva imposición de los métodos anticonceptivos por gobiernos inescrupulosos.


  • En otras palabras, el Papa Pablo VI predijo que la anticoncepción pasaría de ser una “elección de un estilo de vida” y se convertiría en un arma de destrucción masiva. Los programas de control de población y esterilizaciones forzadas, las cuotas de reducción de la fertilidad y la promoción del aborto literalmente en todas partes del mundo han sido la terrible constatación histórica de lo acertado de esas predicciones.
    La destrucción de la integridad del acto conyugal por la anticoncepción, tanto en su aspecto unitivo como procreativo, tiene graves consecuencia para la sociedad y para nuestras almas. La anticoncepción, en otras palabras, es un rechazo a la visión de la realidad de Dios. Es una brecha en la esfera más intima de la comunión que conoce el hombre, si exceptuamos al Santísimo Sacramento de la Misa. Es un veneno degradante que acaba con la vida y el amor, tanto en el matrimonio como en la sociedad.
    Al romper la conexión natural y divinamente ordenada entre el sexo y la procreación, las mujeres y los hombres (sobre todo los hombres), se centrarán en las posibilidades hedonísticas del sexo. La gente dejaría de ver el sexo como algo que está intrínsicamente ligado a una nueva vida y al sacramento del matrimonio.
    ¿Alguien podría dudar que todo esto no se esté cumpliendo ya en la actualidad?
    Padre Paul Marx, OSB, es el Fundador de Population Research Institute y se desempeñó como Director desde 1996 hasta 2010

    jueves, 22 de enero de 2009

    Paternidad consciente más que paternidad responsable

    header_original_modJanet Smith discute la verdadera naturaleza del sexo
    ROMA, jueves, 22 enero 2009 (ZENIT.org).- ¿Cuántas veces somos plenamente conscientes de que una relación amorosa podría llevar a la impresionante responsabilidad de la paternidad? O, por poner otro ejemplo, si se tiene esta relación con otra persona, ¿nos preguntamos si podríamos ambos ser padres juntos?
    Y sin embargo la conciencia de la paternidad debería ser algo central en la relación. Es una verdad que la Iglesia siempre ha enseñado, y constituye la esencia de la "Humanae Vitae". Pero la señalada encíclica de Pablo VI no siempre se ha leído en ese sentido, al menos en su traducción en español.
    Según la doctora Janet Smith, profesora de teología moral en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Detroit, esto se debe a que la sección del documento que se centra en la "conscia paternitas" se ha traducido mal como "paternidad responsable".
    "Paternidad consciente" sería una traducción más correcta, según cree ella, algo que Juan Pablo II también intentó transmitir en sus escritos, especialmente en su libro "Amor y Responsabilidad".
    Hablando en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz el mes pasado, Smith afirmaba que aunque "paternidad responsable" está bien en sí, tiene un significado utilitarista en español, asociado con llevar a cabo deberes de un padre, o mantener a la familia en un tamaño manejable.
    Al reemplazarlo con "paternidad consciente" se transmite mejor la verdadera naturaleza de la relación conyugal.
    "Si la gente fuera consciente del hecho de que el sexo no sólo lleva a un bebé sino a ser padres con alguien, sería mucho más responsable en sus relaciones sexuales", explicaba Smith.
    "Si voy a ser padre con alguien, debo amar claramente a dicha persona y debo querer estar seguro de dicha persona. Por eso escojo como futuro esposo o esposa a alguien capaz de ser padre. He escogido a dicha persona porque pienso más en sus virtudes y sus bondad que sólo en mis deseos sexuales".
    Smith ponía de relieve que Juan Pablo II consideraba el deseo sexual como una parte muy importante en la búsqueda de un esposo o esposa (lo que él llamaba la parte material del amor), pero añadía que debía "comprobarse la virtud de la persona", porque los dos se podrían convertir en padres juntos.
    Ser conscientes de la paternidad, afirmaba "guiará las decisiones de la pareja en materia sexual, ayudándoles a experimentar muchos bienes personales, entre ellos el crecimiento en el dominio de uno mismo y la capacidad de seleccionar a un buen esposo".
    El término "paternidad consciente" también aleja la atención de uno mismo, para orientarla hacia la impresionante llamada a ser padre.
    "Significa que comprendes verdaderamente lo fantástico que es ser capaz de traer a la existencia a un nuevo ser humano", continuaba Smith, "que eres básicamente lo que (Juan Pablo II) llama un procreador con Dios, que estás sacando adelante algo de valor infinito, y que has escogido a esta persona, a esta esposa o esposo, para ser con quien lo harás".
    Estas enseñanzas son especialmente conmovedoras para la sociedad de hoy en la que el sexo se ha separado de su verdadero significado y propósito, convirtiéndose en un medio de entretenimiento más que de procreación.
    Como muchos otros, Smith culpa de esta ruptura a la mentalidad de promoción de la anticoncepción de esta ruptura, que lleva a la errónea creencia de que tener sexo y tener hijos son dos actividades enteramente diferentes.
    "La tarea de encontrar un compañero sexual es muy diversa de encontrar a un futuro padre, y así tratas a la gente de forma muy diferente", explicaba.
    ¿Pero qué ocurre con las parejas que no pueden tener hijos? ¿Se les aplican también estas enseñanzas? Smith dice que sí, y lo prueba, afirma, la "gran frustración" de las parejas que sufren de infertilidad.
    Según la experta, la "estructura de la relación permanece igual" e "incluso aunque no puedas tener hijo, aún así tienes una suerte de lazo parental con el otro".
    Smith, quien también ocupa la Cátedra para la Vida Padre Michael J. McGivney en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón, afirmaba que Juan Pablo II solía escribir que la "paternidad consciente" es el tema central de la "Humanae Vitae".
    Es tan importante este tema que Smith está pensando en pedir a la Congregación para la Doctrina de la Fe que cambie la traducción de "conscia paternitas" de la encíclica en las diferentes traducciones.
    En el cuadragésimo aniversario de la "Humanae Vitae", qué mejor presente para una sociedad que está obsesionada con el sexo, pero que tiene problemas para comprender todo lo que tiene que ver con él.

    domingo, 11 de enero de 2009

    La “Humanae Vitae”: una profecía científica

    header_original_modEl presidente de los médicos católicos denuncia los peligros de la píldora contraceptiva
    ROMA, jueves 8 de enero de 2009 (ZENIT.org).- A pesar de haber sido publicada hace cuarenta años, la encíclica Humanae vitae suscita aún un fuerte debate. Para algunos, incluso dentro de la Iglesia católica, se trata de un texto inadecuado a los tiempos e insuficiente en las respuestas, mientras que otros sostienen que se trata de una encíclica "profética".
    Para estos últimos, el papa Pablo VI hizo bien en poner en guardia contra el uso de contraceptivos, ya que estos son peligrosos para la salud de la mujer y para la relación dentro de la pareja.
    En este contexto, el doctor español José María Simón Castellví, Presidente de la Federación Internacional de las Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC), anunció el pasado 4 de enero en las páginas de L'Osservatore Romano la publicación por parte de la FIAMC de un documento con el título "40 años después de la Encíclica Humanae vitae desde el punto de vista médico", en el que se ilustran todos los problemas relativos a la salud de la mujer, a la contaminación ambiental y al debilitamiento y banalización de las relaciones de pareja, que la píldora contraceptiva ha provocado.
    Sobre esta cuestión, el doctor Simón Castellví concedió esta entrevista a ZENIT.
    --Los críticos de la
    Humanae vitae sostienen que los contraceptivos han traído la emancipación femenina, progreso, salud médica y ambiental. Pero según el informe de la FIAMC esto no es cierto. ¿Puede explicarnos por qué?
    --Simón Castellví: Los contraceptivos no son un verdadero progreso ni para las mujeres ni para el planeta. Comprendo y soy solidario con las mujeres que han dado la vida a muchos hijos, pero la solución no está en la contracepción, sino en la regulación natural d ella fertilidad. Esta respeta a los hombres y a las mujeres. El estudio que presentamos es científico y nos dice que la píldora es contaminante y en muchos casos anti-implantatoria, es decir, abortiva.
    --El estudio sostiene de hecho que la píldora denominada anovulatoria, la más utilizada, que tiene como base dosis de hormonas estrógenas y progestágenos , funciona en muchos casos con un verdadero efecto anti-implantatorio. ¿Es verdad?

    --Simón Castellví: Es cierto. Actualmente la píldora contraceptiva denominada anovulatoria funciona en muchos casos con un verdadero efecto anti-implantatorio, es decir abortivo, porque expele a un pequeño embrión humano. Y el embrión, incluso en sus primeros días, es algo distintos de un óvulo o célula germinal femenina. Sin esa expulsión el embrión llegaría a ser un niño o niña.
    El efecto anti-implantatorio de estas píldoras está reconocido en la literatura científica. Los investigadores lo conocen, está presente en los prospectos de los productos farmacéuticos dirigidos a evitar un embarazo, pero la información no llega al gran público.
    --El estudio en cuestión sostiene que la gran cantidad de hormonas en el ambiente tiene un efecto grave de contaminación medioambiental que influye en la infertilidad masculina. ¿Nos explica por qué?

    --Simón Castellví: Las hormonas tienen un efecto nocivo sobre el hígado, y después se dispersan en el ambiente, contaminándolo. Durante años de utilización de las píldoras cntraceptivas se han vertido toneladas de hormonas al ambiente. Diversos estudios científicos indican que esto podría se r uno de los motivos del aumento de la infertilidad masculina. Pedimos que se hagan investigaciones más precisas sobre los efectos contaminantes de estas hormonas.
    --El estudio elaborado por la FIAMC retoma las preocupaciones expresadas el 29 de julio de 2005 por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer), la agencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual los preparados orales de combinados de estrógenos y progestágenos pueden tener efectos cancerígenos. ¿Podría ilustrarnos la gravedad de estas implicaciones?

    --Simón Castellví: Es grave que se esté distribuyendo un producto no indispensable para la salud y que podría ser cancerígeno. Esta no es una opinión de los médicos católicos sino de la Agencia de la OMS que lucha contra la difusión del cáncer. Nosotros sólo hemos citado sus preocupaciones al respecto.
    --Usted y la asociación que usted representa sostienen que la
    Humanae vitae fue profética al proponer los métodos naturales de regulación de la fertilidad. ¿Puede explicarnos por qué?
    --Simón Castellví: El papa Pablo VI fue profético también desde el punto de vista científico. Con esa encíclica puso en guardia sobre los peligros de la píldora contraceptiva como el cáncer, la infertilidad, la violación de los derechos humanos, etc. El papa tenía razón y muchos no quisieron verlo. Si se trata de regular la fertilidad, son mucho mejores los métodos naturales, que son eficaces y respetan la naturaleza de la persona.
    --En un artículo publicado por
    L'Osservatore Romano ("L'Humanae vitae. Una profezia scientifica", 4 de enero de 2009) usted sostiene que los métodos contraceptivos violan los derechos humanos. ¿Puede precisarnos por qué?
    --Simón Castellví: En el sexagésimo aniversario de la Declaración de los Derechos del Hombre se puede demostrar que los medios contraceptivos violan al menos cinco importantes derechos:
    El derecho a la vida, porque en muchos casos se trata de píldoras abortivas, y cada vez se elimina a un pequeño embrión.
    El derecho a la salud, porque la píldora contraceptiva no sirve para curar y tiene efectos secundarios importantes sobre la salud de quien la utiliza.
    El derecho a la información, porque nadie informa sobre los efectos reales de la píldora. En particular, no se advierte de los riesgos para la salud y la contaminación ambiental.
    El derecho a la educación, porque pocos explican cómo se practican los métodos naturales.
    El derecho a la igualdad entre los sexos, porque el peso y los problemas de las prácticas contraceptivas recaen casi siempre sobre la mujer.
    --La
    Humanae vitae sostiene que los contraceptivos influyen negativamente en la relación de pareja, separando el acto del amor de la procreación. ¿Puede explicarnos, como hombre de ciencia, esta afirmación?
    --Simón Castellví: La relación entre los esposos debe ser de total confianza y amor. Excluir con medios impropios la posibilidad de la procreación, enturbia la relación de pareja. El donarse el uno al otro debería ser total y enriquecerse por la capacidad de la transmisión de la vida.
    --Sustancialmente, la
    Humanae vitae es un documento que une y refuerza las parejas, ¿por que entonces tantas críticas?
    --Simón Castellví: Muchas de las críticas han sido sugeridas por los intereses económicos que están detrás de la venta de la píldora contraceptiva. Otras críticas surgen de aquellos que quieren reducir y seleccionar la fertilidad y el crecimiento demográfico. Finalmente las críticas procede de aquellos que quieren limitar la autoridad moral de la Iglesia católica.
    --¿Qué habría sucedido si la Iglesia no se hubiese opuesto a la difusión de la píldora contraceptiva?

    --Simón Castellví : No quiero siquiera pensarlo. Solo considerando el efecto abortivo de las píldoras, la propia Iglesia católica sería hoy mucho menos numerosa. Puedo comprender el pensamiento de millones de mujeres que usan la píldora, pero quisiera sugerir que existe una antropología mejor para ellas, la que propone la Iglesia católica.

    miércoles, 7 de enero de 2009

    Confirman pronóstico de la Humanae Vitae con documento de asociación médica

    .- El Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), Dr. José María Simón Castellví, dio a conocer una serie de argumentos científicos con los que se confirma el carácter profético de la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI.
    En un artículo publicado en L'Osservatore Romano y titulado "La Humanae Vitae: Una profecía científica", el médico español da cuenta de la reciente publicación de la FIAMC de un documento oficial para conmemorar el 40 aniversario de esta importante encíclica, en el que se "demuestra irrefutablemente que la píldora denominada anovulatoria más usada en el mundo industrializado, la producida con bajas dosis de las hormonas estrógeno y progesterona, funciona en muchos casos con un efecto anti-implantatorio; es decir abortivo, porque expulsa un pequeño embrión humano".
    Simón Castellví señala también que "este efecto anti-implantatorio es admitido en la literatura científica. Se habla sin pudor de una tasa de pérdida embrional. Pero, curiosamente, esta información no llega al gran público".
    Asimismo precisa que "otro aspecto interesante tiene que ver con los efectos ecológicos devastadores de las toneladas de hormonas arrojadas al medio ambiente cada año. Tenemos datos suficientes para afirmar que uno de los motivos que generan la infertilidad masculina en occidente (con siempre menos espermatozoides en el hombre) es la contaminación ambiental provocada por los productos de la 'píldora'".
    Al referirse a este tema, el Presidente de la FIAMC indica que este "efecto antiecológico exige una explicación de parte de los fabricantes" y recuerda que "la misma Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer), con sede en Lyon, agencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su comunicado de prensa del 29 de julio de 2005, ya había constatado los efectos cancerígenos de los preparados orales de combinados de estrógenos y progesterona y los había clasificado en el grupo como un agente cancerígeno…"
    Luego de explicar que son los "métodos naturales de regulación de la fertilidad los que son eficaces y respetan la naturaleza de la persona", el médico afirma que "al celebrar los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre se puede decir que los métodos anticonceptivos violan al menos cinco importantes derechos: el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a la información (su difusión ocurre en desmedro de la información sobre los métodos naturales) y el derecho a la igualdad entre los sexos (el peso de los anticonceptivos recae casi siempre sobre la mujer)".
    Tras destacar la importancia de las relaciones sexuales dentro del matrimonio para la unión y el crecimiento en el amor de los cónyuges, el Presidente de la FIAMC señala que "la doctrina de la Humanae Vitae es poco seguida, entre los varios motivos, porque en su tiempo muchos médicos no la aceptaron".
    "La pregunta opuesta –prosigue– puede ayudarnos a ver cuán profético fue Pablo VI. ¿Si hubiese aceptado la 'píldora', hoy habríamos podido prescribir conciencia algunos productos que sabemos son anti-implantatorios? El prestigio del médico está en ofrecer con autoridad a los cónyuges alternativas a la anticoncepción. La relación entre médico y paciente es tan fuerte que difícilmente se rompe, incluso si entre ellos parece un teólogo disidente. Para tal fin es necesario formar e informar más y mejor a los médicos sobre la fertilidad".
    Finalmente, Simón Castellví considera que "nosotros los médicos católicos continuaremos desarrollando nuestra profesión. Sin embargo, dada la situación actual –con progresos muy lentos, muchas reticencias y millones de personas involucradas– me atrevo a pedirle respetuosamente a la Iglesia (a la Santa Sede) que cree una comisión especial para la Humanae Vitae".
    El documento de la FIAMC sobre la Humanae Vitae "es un texto muy técnico, extenso, de cien páginas, con 300 citas bibliográficas, en su mayoría de revistas médicas especializadas. El documento ha visto la luz luego de muchos meses de investigación y de intenso trabajo de recolección de datos. Es justo recordar al curador, el médico suizo Rudolf Ehmann, quien ha dedicado a la redacción la misma cantidad de meses que dura un embarazo", explicó Simón Castellví.

    lunes, 24 de noviembre de 2008

    La encíclica "Humanae vitae" 40 años después

    header_original_modDossier especial de "Humanitas"
    SANTIAGO, domingo, 23 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Con motivo de los 40 años de la publicación de la encíclica Humanae vitae del papa Pablo VI, Revista Humanitas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (www.humanitas.cl) publica un Cuaderno Especial que reúne textos del actual pontífice y de su antecesor, más los de otros autorizados especialistas en esta materia.
    Así, por ejemplo, los cardenales Carlo Caffarra y Angelo Scola, antiguos presidentes del Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, su actual titular monseñor Livio Melina y otros autores como el cardenal Antonio María Rouco-Varela, arzobispo de Madrid, monseñor Fernando Chomalí, obispo auxiliar de Santiago y el profesor Josef Seifert, rector de la Academia Internacional de Filosofía en el principado de Liechstenstein.
    El texto de esta encíclica "a menudo mal entendido y tergiversado, suscitó un gran debate, entre otras razones, porque se situó en los inicios de una profunda contestación que marcó la vida de generaciones enteras", señaló Benedicto XVI en el discurso a los participantes en el Congreso Internacional sobre la Humanae vitae, en mayo pasado, que se reproduce en este Cuaderno Especial.
    Particular interés reviste el texto "La verdad de la Humanae vitae", escrito por el entonces cardenal Karol Wojtyla para L'Osservatore Romano, apenas seis meses después de firmada la encíclica, cuando una gran polémica mundial se desarrollaba en torno a la misma. "La encíclica de Pablo VI presenta, en cuanto documento del Magisterio Supremo de la Iglesia, una enseñanza de la moral humana y a la vez cristiana en uno de sus puntos clave: la verdad de la Humanae vitae constituye por tanto una verdad normativa. Nos recuerda los principios de la moral, que constituyen la norma objetiva. Esta norma está también inscrita en el corazón del hombre", señaló en ese momento el futuro papa.
    Todos los textos de este Cuaderno titulado "A cuarenta años de la encíclica Humanae vitae" se encuentran disponibles en PDF en el sitio web de Revista Humanitas http://humanitas.cl/html/destacados/cuadernohv.html

    domingo, 16 de noviembre de 2008

    FIAMC: Reevangelizar con la Humanae Vitae - Noticias Globales Nº 814

    Por Juan C. Sanahuja
    Re-evangelizar. La rebelión contra la Humanae vitae. Consejos para la práctica médica. La objeción de conciencia. La mujer deja de ser mujer con las hormonas anticonceptivas.
    El 6 de noviembre, en Roma, la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), con motivo de celebrarse este año el 40° aniversario de la Humanae vitae, dio a conocer un extenso documento en el que reafirmando la doctrina de esa encíclica de Pablo VI, se insiste en la urgente necesidad por parte de todos los médicos católicos de proclamarla “a través del testimonio personal en su actividad médica”.
    Re-evangelizar
    Dice la FIAMC: “En esta misión a la que todos nosotros, los médicos, hemos sido especialmente llamados, no podemos olvidar que nuestra tarea es, por una parte, la re-evangelización interna de los miembros de las instituciones católicas, en especial de los centros médicos, y por otra parte, una nueva evangelización hacia afuera, hacia todas las instituciones y áreas de la vida, lo que puede requerir de gran entrega, coraje y sacrificio personal”.
    Tras afirmar varias veces que cualquier forma de regulación artificial de la natalidad está estrictamente prohibida ya que es intrínsecamente mala y, por lo tanto, no puede justificarse de ningún modo con argumento alguno, la FIAMC reafirma que “la doctrina de la Iglesia plasmada en Humanae vitae es ante todo una explicación de la ley moral natural comprensible para la razón humana. En el caso de que no se llegue a la comprensión del texto, debe aceptarse humildemente, con sencillez de espíritu, una obediencia práctica basada en la confianza de que la doctrina de la Iglesia dispone de una comprensión más profunda de estas obligaciones de moral natural”.
    La rebelión contra la Humanae Vitae
    La declaración constata que, sin embargo, “apelando a la conciencia adulta de cada uno, no se tuvo ningún pudor en reclamar, con constantes proclamas y referendos eclesiásticos, el ‘derecho democrático’ del pueblo del Señor a decidir por sí mismo, autocráticamente, acerca de la estructura de la Iglesia y de sus inalterables declaraciones doctrinales”, como por ejemplo, la Declaración de Königstein en Alemania o la Declaración de Mariatrost en Austria, en las que se promovió la desobediencia a estas enseñanzas doctrinales. “Hoy muchos piden a los responsables que admitan claramente su culpa y rectifiquen”, afirma la declaración de la FIAMC. (Vid. NG 929, Canadá: la vuelta a la Humanae vitae).
    Consejos para la práctica médica
    Con lenguaje claro y directo el documento afirma: “El ejercicio médico no puede llegar nunca al extremo de poner en peligro la salvación eterna del paciente o del médico”.
    Citando el n. 74 de la encíclica Evangelium vitae, la FIAMC recuerda al obligación de acudir a la objeción de conciencia por parte de los médicos, porque cada vez en más frecuente que se les pida “especialmente a los ginecólogos y los especialistas en medicina general al servicio de la salud pública, que aseguren el suministro a la población de contraceptivos, preservativos, de la ‘píldora del día después’, etc., y que se muestren abiertos a otras formas nuevas de la llamada ‘salud reproductiva’ (esterilización, fecundación in vitro, diagnóstico prenatal para la selección, aborto, etc.)”, participando así “en una cultura de la muerte que se opone decididamente a la moral natural y a la doctrina de la Iglesia”.
    Para la Federación, deberían formarse redes internacionales en defensa de los médicos objetores de conciencia, para que estén “a salvo no sólo de sanciones penales, sino también de cualquier daño en el plano legal, disciplinar, económico y profesional”, (Enc. Evangelium vitae, n. 74).
    Recordamos que el mismo número de la Evangelium vitae dice que: “A veces las opciones que se imponen son dolorosas y pueden exigir el sacrificio de posiciones profesionales consolidadas o la renuncia a perspectivas legítimas de avance en la carrera”.
    Por eso, entre otras cosas, la FIAMC pide a las universidades y hospitales católicos, que están llamados a seguir la doctrina de la Humanae vitae, que ayuden generosamente formando una red internacional de personal docente altamente cualificado, en vistas a la formación de médicos católicos que se encuentren discriminados o bajo una inaceptable presión a causa de sus convicciones morales, para que puedan especializarse en el área de la obstetricia y la ginecología. También las universidades y hospitales católicos, dice la FIAMC, deben estar abiertos para dar trabajo sólo a quienes respeten la ley natural y la doctrina de la Humanae vitae.
    Algunos efectos secundarios
    Dejando en claro que no se debe medir la maldad moral del acto anticonceptivo por los efectos secundarios de los anticonceptivos, ya que el acto anticonceptivo es siempre intrínsecamente malo, y por lo tanto, “también el uso de un contraceptivo completamente libre de efectos secundarios es absolutamente condenable”, la Federación advierte que “muchos anticonceptivos tienen además un efecto abortivo, lo que, aunque sea un efecto secundario, es absolutamente inaceptable”.
    Además, “en no pocos casos se acaban juntando un gran abanico de efectos secundarios no deseados, más o menos graves, como la trombosis, la apoplejía, el cáncer, etc.”
    La mujer deja de ser mujer
    Concluye el documento diciendo: “Un importante efecto secundario de todos los anticonceptivos hormonales, si se toman durante largos periodos de tiempo, es su efecto sobre el cerebro, sobre todo el sistema nervioso y los órganos sensoriales, que están repletos de receptores hormonales. De hecho afecta a todo el cuerpo y, por lo tanto, al comportamiento social propio de la mujer, a su vida emocional, así como a su sensibilidad y a su feminidad. La potencial peligrosidad de este efecto secundario por ahora no se puede apreciar suficientemente. Pero lo cierto es que, este efecto de alteración hormonal en todas las células que disponen de receptores de hormonas en el cuerpo humano, afecta a todas las mujeres que toman anticonceptivos hormonales”.

    jueves, 9 de octubre de 2008

    Cardenal Bertone resalta actualidad y carácter profético de la Humanae Vitae

    .- El Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, destacó la actualidad y el carácter profético de la encíclica de Pablo VI Humanae Vitae a 40 años de su publicación; en la que el Papa Montini explicaba la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad humana y denunciaba los diversos ataques contra ésta.
    En un artículo publicado en L'Osservatore Romano en el que se recoge la homilía del Cardenal Bertone pronunciada el pasado sábado 4 de octubre en la Misa para los participantes del Congreso sobre la Humanae Vitae, el Purpurado indica que sería reductivo relegar esta encíclica "como con frecuencia no pocos hacen, cerrándose a las críticas a priori que aparecen en la opinión pública, poniendo en segundo lugar la enseñanza sobre el verdadero valor y sentido de la inviolabilidad de la vida del hombre, hoy manipulada y frecuentemente pisoteada".
    Asimismo, el Cardenal Bertone explicó que "solo a partir del proyecto amoroso de Dios el acto conyugal puede tener sentido pleno. Es decir que naturalmente presupone el respeto y la acogida de la vida, y no una actitud de posesión egoísta. La vocación del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, se realiza en plenitud solo en el don de sí a Dios y al prójimo".
    Al hablar después de la necesidad de respetar la vida desde la concepción hasta la muerte natural, el Secretario de Estado dijo que "es el amor auténtico el que genera y nutre la vida. Por esto es importante hacer emerger la belleza de la vida concebida y vivida como don de amor. Esto hace parte de nuestra vocación: como cristianos estamos llamados a hacernos cargo libremente de la esperanza y de los sufrimientos de la existencia humana".
    Tras advertir que existe una tendencia actual a rechazar el proyecto de Dios y a considerar la vida del no nacido como un obstáculo a la libertad personal, el Purpurado precisó que Pablo VI "cuando emanó la encíclica Humanae vitae, tenía bien presente esta situación y advertía del gran deber de defender la nobleza del amor conyugal. En particular, sentía como indispensable afirmar el carácter sagrado de la vida humana, como elemento imprescindible para la promoción y el respeto de la persona en el servicio a la verdad de la fe".
    Finalmente señaló que "la paternidad responsable es un asunto de valor y amor. Los recursos humanos podrían no ser suficientes, por eso la Iglesia no se cansa de invitar a acudir a la ayuda divina. Seguir la ley de Dios, parecería a primera vista oneroso, pero no es así".

    martes, 7 de octubre de 2008

    Canadá: La vuelta a la Humanae Vitae - Noticias Globales Nº 806

    Por Juan C. Sanahuja
    El episcopado canadiense rectifica una declaración de hace 40 años
    Al concluir la Asamblea Plenaria de 2008, la Conferencia Episcopal canadiense dio a conocer una carta pastoral invitando a todos los fieles y a todas las personas de buena voluntad a “descubrir o redescubrir” la doctrina de la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI (1968), en el 40° aniversario de su publicación.
    El documento de los obispos canadienses ha sido largamente esperado. Muchos fieles reclamaban de ellos una rectificación de la escandalosa Declaración de Winnipeg del 27 de septiembre de 1968, en la que los obispos de Canadá prácticamente rechazaron la doctrina de la encíclica de Pablo VI, reinterpretándola bajo la óptica del subjetivismo moral, incompatible con la fe católica y la ley natural. (Vid. El Rol de la Conciencia, Matthew Habiger, OSB, L’Osservatore Romano, edición en inglés, 07-10-98, p. 5.)
    Aunque el documento del pasado 28 de septiembre no rectifica explícitamente la Declaración de Winnipeg (1968), es una retractación “de hecho”. “La Declaración de Winnipeg, ya no es la posición oficial del episcopado canadiense sobre la Humanae Vitae", declaró a Life Site (29-09-08) Juan Pacheco, director de The Rosarium, un grupo católico que desde hace años ha tratado de obtener de los obispos una reparación de la Declaración de Winnipeg, bajo el lema “no venceremos la cultura de la muerte si no superamos la mentalidad anticonceptiva dentro de la Iglesia”.
    El documento
    La Conferencia Episcopal de Canadá, declara en el documento final de su última Asamblea Plenaria, que la Humanae Vitae ha de enmarcarse en “la grandeza, la belleza y la dignidad” de la vocación divina al matrimonio.
    “La verdad de la auténtica comunión conyugal, como lo enseña la encíclica Humanae Vitae, es la inseparable relación, establecida por Dios, que el hombre por su propia iniciativa no puede romper, entre el significado unitivo y el significado procreador de cada acto conyugal”.
    El amor conyugal es un regalo vinculado a la transmisión de la vida, siguen diciendo los obispos. “El aborto, la esterilización y la contracepción están en oposición a la voluntad del Creador respecto a la esencia del acto sexual, porque evitan, si Dios así lo quisiera, la creación de un alma única para un único cuerpo que los cónyuges ayudan a formar”. Y afirman con palabras Pablo VI, “usar este don divino destruyendo su significado y su finalidad, aun sólo parcialmente, es contradecir la naturaleza del hombre y la de la mujer y sus más íntimas relaciones, y por lo mismo es contradecir también el plan de Dios y su voluntad”.
    Los prelados canadienses recuerdan que el recurso a los períodos infecundos (vulgarmente llamados métodos naturales), debe ser una decisión en conciencia que toman los esposos con “generosidad y lucidez, manteniendo el orden de prioridades, reconociendo sus propios deberes hacia Dios, ellos mismos, sus familias y la sociedad humana”. Sólo es lícito tomar esta decisión cuando se den motivos graves que la justifiquen.
    En el documento del pasado 28 de septiembre, los obispos señalan el estrechísimo vínculo entre la Humanae Vitae y la "teología del cuerpo", desarrollada por Juan Pablo II en 129 intervenciones entre 1979 y 1984, y concluyen “en continuidad con Pablo VI y Juan Pablo II y las enseñanzas de Benedicto XVI, invitamos a los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a promover y defender la vida y la familia".
    Un vacío de 40 años
    Para Juan Pacheco, “este impulso de fidelidad a la Humanae Vitae debe trascender el papel impreso. Tiene que haber una vigorosa catequesis sobre el documento en cada parroquia, a nivel de consejeros de parejas casadas. Los obispos deben comprometerse con esta enseñanza, ya que se ha producido un vacío de cuarenta años en su magisterio sobre la cuestión".
    El documento se encuentra en http://www.cccb.ca

    sábado, 4 de octubre de 2008

    Cardenal Cafarra explica que Humanae Vitae es de "una dramática actualidad"

    .- Al celebrarse hoy 3 de octubre el Congreso Internacional "Humanae Vitae: actualidad y profecía de una encíclica" en la Universidad Católica del Sacro Cuore, el Arzobispo de Bologna, Cardenal Carlo Cafarra, aseguró que esta encíclica del Papa Pablo VI es de una "dramática actualidad".
    En su conferencia recogida por L'Osservatore Romano, el Purpurado experto en bioética indicó que la Encílica Humanae Vitae, que este año cumple 40 años de publicación, al principio generó una gran polémica y fue seguida de un silencio casi absoluto. En ella, Pablo VI delineaba los fundamentos de la sexualidad humana y explicaba por qué la anticoncepción no es moralmente lícita.
    Tras comentar que es necesario precisar que la propuesta cristiana es razonable y posible de ser vivida, el Cardenal señala que hay una serie de erosiones que han llevado a algunos a considerar lo propuesto por la Humanae Vitae no solo "impracticable, sino impensable e incluso han ‘demostrado’ su supuesta ¡falsedad!".
    "La afirmación central de la Humanae Vitae se funda en la percepción de la presencia de un bien moral en el hecho que el acto sexual conyugal fértil es al mismo tiempo unitivo y procreativo. La comprensión de estas dos capacidades no es un mero dato planteado, sino que en sí mismo tiene una belleza de carácter ético que exige ser respetada".

    Según el Cardenal Cafarra, "este acto de inteligencia se funda en algunos presupuestos antropológicos"; el primero de los cuales tiene que ver con que "la persona humana es sustancialmente una en su composición de materia y espíritu. Por tanto la relación entre el yo persona y el cuerpo no es solo de propiedad y por tanto de uso".

    El segundo, añade el Arzobispo, precisa que "la dimensión biológica de la sexualidad humana es el lenguaje de la persona, dotado de un significado propio, de una gramática propia"; mientras que el tercero indica que esta gramática "que rige el lenguaje de la persona que es la sexualidad es la gramática del don de sí".

    A continuación el Cardenal Cafarra explica que estas tres perspectivas han sido erosionadas con el tiempo por la postmodernidad: "El primero fue demolido en dos direcciones: afirmando una naturaleza sin libertad y una libertad sin naturaleza; el segundo fue demolido por la victoria que la ética utilitarista ha obtenido en la ética occidental que niega la existencia de razones incapaces de justificar una elección libre; y en el tercero se han demolido" las dimensiones del hombre "llegando a estar ahora completamente separadas".

    Por estas razones, dice el Purpurado italiano, la Humanae Vitae llegó a ser "impensable" para algunos. "En una lectura más profunda de toda la vivencia resulta que la enseñanza de la Humanae Vitae es la respuesta, es la indicación del camino de salida de una especie de prisión en el que el hombre se está encerrando a sí mismo. Hablar entonces de actualidad de la Humanae Vitae, de su relevancia profética no es retórica".

    Al hablar luego de la anticoncepción, el Cardenal dice que ésta hacía "pensable e impracticable un verdadero acto de amor conyugal manipulando sustancialmente su biología. Quedaba en la conciencia del hombre y la mujer la idea de que el verdadero amor era lo que unía los cónyuges, haciendo uso del propio curso a la medida de los dos. Una 'medida de uso' que ahora la técnica podía establecer".

    Seguidamente indicó cómo con el nacimiento de la primera persona "in vitro" el hombre se transformaba de "misterio" en "problema" por resolver. "Pablo VI intuyó que esta transformación tenía el riesgo de hacer que lo humano se convirtiera en un destino tecnológico, de ponerse a disposición de un poder de hecho sin límites. La persona humana estaba en riesgo de perder su absoluta no disponibilidad, de perder su no negociabilidad".

    "¿Cuál es la condición de la Humanae Vitae hoy? Debo responder que de dramática actualidad", dijo luego.

    El Arzobispo de Bologna explicó después que "como toda profecía, también la Humanae Vitae está dotada de una gran fuerza y una gran fragilidad. Su fragilidad se debió a la poca preparación y a lo inadecuado del pensamiento ético teológico que debía sostener su enseñanza. El gran Magisterio de Juan Pablo II expresado en el ciclo de catequesis sobre el amor humano, ha respondido a estas exigencias. Ahora el profundo magisterio de Benedicto XVI sobre el ágape y la relación con el eros ha profundizado todavía más".

    "La fuerza de la profecía de la Humanae Vitae consiste precisamente en poner en guardia al hombre ante un poder que podría devastar su dignidad, poner su propia humanidad 'a disposición' y de una libertad y una deliberación pública que no reconoce más la existencia de una verdad sobre el hombre", añadió.

    Finalmente, el Cardenal precisó que "ahora el desafío más urgente es el educativo: ayudar a las jóvenes generaciones a trascender a sí mismos hacia la verdad. Es decir, ser verdaderamente libres y libremente verdaderos".

    lunes, 29 de septiembre de 2008

    CANADA - Mensaje Pastoral de los Obispos al termino de la Asamblea Plenaria en el 40 aniversario de la Encíclica “Humanae Vitae”

    "Hay que descubrir y redescubrir el contenido profético de la Encíclica"
    Ottawa (Agencia Fides) – Los Obispos de Canadá han publicado al termino de su Asamblea Plenaria celebrada del 22 al 26 de septiembre (ver Fides 22/9/2008) un Mensaje Pastoral en el 40 aniversario de la Encíclica “Humanae Vitae”, en el que invitan a todos los creyentes y descubrir y redescubrir en el mensaje de la Encíclica publicada por Pablo VI en 1968.
    Los Obispos describen la Encíclica como un “documento profético”, especialmente por su visión sobre “la difícil evolución de dos instituciones humanas fundamentales, el matrimonio y la familia”. De hecho, el matrimonio y la familia “continua siendo atacados por la mentalidad anticonceptiva temida y rechazada por la Encíclica”. Sin embargo, la Encíclica “es mucho más que un no a la contracepción”, afirman los Obispos, pues más bien “propone una visión de toda la persona y de la misión a la que es llamada cada uno”.
    En su Mensaje los obispos señalan la relación entre la Humanae Vitae y la doctrina de la “teología del cuerpo” de Juan Pablo II. Estas reflexiones de Juan Pablo II son una ayuda pedagógica para apreciar la reflexión teológica y pastoral de la Encíclica.
    También para los Obispos el 40 aniversario de esta Encíclica constituye una oportunidad para profundizar en el extraordinario misterio del amor de Cristo: “El amor libre, total y fiel de Cristo quien dio su vida por su esposa la Iglesia y por sus miembros, es el amor al que están llamados de forma especial los esposos”.
    Los Obispos concluyen su mensaje realizando un llamamiento a los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a “prometer y defender la vida y la familia” encontrando la inspiración “en la rica tradición de la Iglesia y trabajar incansablemente para salvaguardar la belleza y la grandeza del matrimonio y la familia”. (RG) (Agencia Fides 29/9/2008)
    Links:
    Texto completo del Mensaje Pastoral
    http://www.cccb.ca/site/images/stories/pdf/humanae_vitae_en.pdf

    jueves, 7 de agosto de 2008

    Procesión por la vida en Austria para celebrar Aniversario de Humanae Vitae

    VIENA, 04 Ago. 08 / 08:43 pm (ACI).- Más de 300 personas participaron de una marcha por la vida en la histórica ciudad de Salzburgo (Austria), para conmemorar el 40º aniversario de la encíclica Humanae vitae del Papa Pablo VI.
    Los manifestantes, personas de toda edad incluyendo jóvenes y niños, se reunieron ante la estatua de la Inmaculada en la plaza de la Catedral en Salzburgo, convocados por organizadores como Human Life International, Europrolife, Youth for Life, y The Prayer Initiative Salzburg, y encabezados por Mons. Andreas Laun, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis.
    La marcha pacífica y de oración atrajo la atención de los pasantes y los medios de comunicación porque recorrió el río Salzach, donde se arrojaron rosas para recordar a los niños asesinados en el vientre materno.
    Además, los participantes portaron vistosas cruces blancas, simbolizando a los niños no nacidos que no llevaron a ver la luz y que nunca recibieron un funeral; mientras sonaban 100 campanadas de la Catedral.
    La marcha, inusual en Austria, marca el resurgimiento del movimiento pro-vida en Europa; donde hasta hace poco el debate en torno al aborto se consideraba "cerrado".
    Marchas similares a las de Salzburgo han tenido lugar este mes en Berlín y Munich (Alemania), Londres (Inglaterra) y Praga (República Checa).

    sábado, 2 de agosto de 2008

    La doctrina contenida en la encíclica Humanae vitae no es fácil

    Fuente: Vatican Press
    Autor: Benedicto XVI
    Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas: Con gran placer os acojo al final de los trabajos, en los que habéis reflexionado sobre un problema antiguo y siempre nuevo como es el de la responsabilidad y el respeto al surgir de la vida humana. Saludo en particular a mons. Rino Fisichella, rector magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense, que ha organizado este Congreso internacional, y le agradezco las palabras de saludo que me ha dirigido. Mi saludo se extiende a todos los ilustres relatores, profesores y participantes, que con su contribución han enriquecido estas jornadas de intenso trabajo. Vuestra aportación se inserta eficazmente en la producción más amplia que, a lo largo de los decenios, ha ido aumentando sobre este tema controvertido y, a pesar de ello, tan decisivo para el futuro de la humanidad. El concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et spes, ya se dirigía a los hombres de ciencia invitándolos a aunar sus esfuerzos para alcanzar la unidad del saber y una certeza consolidada acerca de las condiciones que pueden favorecer "una honesta ordenación de la procreación humana" (n. 52). Mi predecesor, de venerada memoria, el siervo de Dios Pablo VI, el 25 de julio de 1968, publicó la carta encíclica Humanae vitae. Ese documento se convirtió muy pronto en signo de contradicción. Elaborado a la luz de una decisión sufrida, constituye un significativo gesto de valentía al reafirmar la continuidad de la doctrina y de la tradición de la Iglesia. Ese texto, a menudo mal entendido y tergiversado, suscitó un gran debate, entre otras razones, porque se situó en los inicios de una profunda contestación que marcó la vida de generaciones enteras. Cuarenta años después de su publicación, esa doctrina no sólo sigue manifestando su verdad; también revela la clarividencia con la que se afrontó el problema. De hecho, el amor conyugal se describe dentro de un proceso global que no se detiene en la división entre alma y cuerpo ni depende sólo del sentimiento, a menudo fugaz y precario, sino que implica la unidad de la persona y la total participación de los esposos que, en la acogida recíproca, se entregan a sí mismos en una promesa de amor fiel y exclusivo que brota de una genuina opción de libertad. ¿Cómo podría ese amor permanecer cerrado al don de la vida? La vida es siempre un don inestimable; cada vez que surge, percibimos la potencia de la acción creadora de Dios, que se fía del hombre y, de este modo, lo llama a construir el futuro con la fuerza de la esperanza. El Magisterio de la Iglesia no puede menos de reflexionar siempre profundamente sobre los principios fundamentales que conciernen al matrimonio y a la procreación. Lo que era verdad ayer, sigue siéndolo también hoy. La verdad expresada en la Humanae vitae no cambia; más aún, precisamente a la luz de los nuevos descubrimientos científicos, su doctrina se hace más actual e impulsa a reflexionar sobre el valor intrínseco que posee. La palabra clave para entrar con coherencia en sus contenidos sigue siendo el amor. Como escribí en mi primera encíclica, Deus caritas est: "El hombre es realmente él mismo cuando cuerpo y alma forman una unidad íntima; (...) ni el cuerpo ni el espíritu aman por sí solos: es el hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual forman parte el cuerpo y el alma" (n. 5). Si se elimina esta unidad, se pierde el valor de la persona y se cae en el grave peligro de considerar el cuerpo como un objeto que se puede comprar o vender (cf. ib.). En una cultura marcada por el predominio del tener sobre el ser, la vida humana corre el peligro de perder su valor. Si el ejercicio de la sexualidad se transforma en una droga que quiere someter al otro a los propios deseos e intereses, sin respetar los tiempos de la persona amada, entonces lo que se debe defender ya no es sólo el verdadero concepto del amor, sino en primer lugar la dignidad de la persona misma. Como creyentes, no podríamos permitir nunca que el dominio de la técnica infecte la calidad del amor y el carácter sagrado de la vida. No por casualidad Jesús, hablando del amor humano, se remite a lo que realizó Dios al inicio de la creación (cf. Mt 19, 4-6). Su enseñanza se refiere a un acto gratuito con el cual el Creador no sólo quiso expresar la riqueza de su amor, que se abre entregándose a todos, sino también presentar un modelo según el cual debe actuar la humanidad. Con la fecundidad del amor conyugal el hombre y la mujer participan en el acto creador del Padre y ponen de manifiesto que en el origen de su vida matrimonial hay un "sí" genuino que se pronuncia y se vive realmente en la reciprocidad, permaneciendo siempre abierto a la vida. Esta palabra del Señor sigue conservando siempre su profunda verdad y no puede ser eliminada por las diversas teorías que a lo largo de los años se han sucedido, a veces incluso contradiciéndose entre sí. La ley natural, que está en la base del reconocimiento de la verdadera igualdad entre personas y pueblos, debe reconocerse como la fuente en la que se ha de inspirar también la relación entre los esposos en su responsabilidad al engendrar nuevos hijos. La transmisión de la vida está inscrita en la naturaleza, y sus leyes siguen siendo norma no escrita a la que todos deben remitirse. Cualquier intento de apartar la mirada de este principio queda estéril y no produce fruto. Es urgente redescubrir una alianza que siempre ha sido fecunda, cuando se la ha respetado. En esa alianza ocupan el primer plano la razón y el amor. Un maestro tan agudo como Guillermo de Saint Thierry escribió palabras que siguen siendo profundamente válidas también para nuestro tiempo: "Si la razón instruye al amor, y el amor ilumina la razón; si la razón se convierte en amor y el amor se mantiene dentro de los confines de la razón, entonces ambos pueden hacer algo grande" (Naturaleza y grandeza del amor, 21, 8). ¿Qué significa ese "algo grande" que se puede conseguir? Es el surgir de la responsabilidad ante la vida, que hace fecundo el don que cada uno hace de sí al otro. Es fruto de un amor que sabe pensar y escoger con plena libertad, sin dejarse condicionar excesivamente por el posible sacrificio que requiere. De aquí brota el milagro de la vida que los padres experimentan en sí mismos, verificando que lo que se realiza en ellos y a través de ellos es algo extraordinario. Ninguna técnica mecánica puede sustituir el acto de amor que dos esposos se intercambian como signo de un misterio más grande, en el que son protagonistas y partícipes de la creación. Por desgracia, se asiste cada vez con mayor frecuencia a sucesos tristes que implican a los adolescentes, cuyas reacciones manifiestan un conocimiento incorrecto del misterio de la vida y de las peligrosas implicaciones de sus actos. La urgencia formativa, a la que a menudo me refiero, concierne de manera muy especial al tema de la vida. Deseo verdaderamente que se preste una atención muy particular sobre todo a los jóvenes, para que aprendan el auténtico sentido del amor y se preparen para él con una adecuada educación en lo que atañe a la sexualidad, sin dejarse engañar por mensajes efímeros que impiden llegar a la esencia de la verdad que está en juego. Proporcionar ilusiones falsas en el ámbito del amor o engañar sobre las genuinas responsabilidades que se deben asumir con el ejercicio de la propia sexualidad no hace honor a una sociedad que declara atenerse a los principios de libertad y democracia. La libertad debe conjugarse con la verdad, y la responsabilidad con la fuerza de la entrega al otro, incluso cuando implica sacrificio; sin estos componentes no crece la comunidad de los hombres y siempre está al acecho el peligro de encerrarse en un círculo de egoísmo asfixiante. La doctrina contenida en la encíclica Humanae vitae no es fácil. Sin embargo, es conforme a la estructura fundamental mediante la cual la vida siempre ha sido transmitida desde la creación del mundo, respetando la naturaleza y de acuerdo con sus exigencias. El respeto por la vida humana y la salvaguarda de la dignidad de la persona nos exigen hacer lo posible para que llegue a todos la verdad genuina del amor conyugal responsable en la plena adhesión a la ley inscrita en el corazón de cada persona. Con estos sentimientos, os imparto a todos la bendición apostólica.

    La Humanae Vitae de Pablo VI. Esencia de un documento profético

    Fuente: http://www.yoinfluyo.com/
    Autor: Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.
    “La mañana del 25 de julio de 1968–recordaría años más tarde el Cardenal Casaroli, entonces Secretario de Estado–, Pablo VI celebró la Misa del Espíritu Santo, pidió luz de lo Alto... y firmó: firmó su firma más difícil, una de sus firmas más gloriosas. Firmó su propia pasión”.(1)
    Se trataba de la Carta Encíclica Humanae Vitae, sobre la regulación de la natalidad; terminaba de esa manera un largo trabajo comenzado en 1963 por Juan XXIII, al constituir una “Comisión para el estudio de problemas de población, familia y natalidad”.
    Pablo VI, al sucederle en el Pontificado, asumió el reto lanzado por su predecesor, sabiendo desde el principio que ésta sería una de las cruces más pesadas que le tocaría llevar. En efecto, ya en tiempos de Juan XXIII, al tiempo de constituir la comisión de estudio, un grupo de moralistas había comenzado una intensa campaña a favor de la contracepción (2), que se agudizó con la indiscreta publicación del informe “secreto” escrito para uso del Papa por la referida comisión.
    Este informe recogía la posición de los diversos especialistas sobre el tema y se dividía en tres elocuentes partes: el informe de la “mayoría” que se inclinaba notoriamente por una mitigación de la doctrina de la anticoncepción, el de la “minoría” que sostenía la doctrina tradicional, y finalmente la “respuesta” de la mayoría a la minoría.
    El mismo esquema revelaba la tendenciosa influencia que se intentaba ejercer sobre el Papa en orden a la permisión moral de los anticonceptivos; su publicación intentó –probablemente– aumentar la presión (3).
    Con la publicación de la encíclica llegó la parte más dura para Pablo VI: no sólo la incomprensión de muchos laicos católicos, sino la violenta oposición de influyentes grupos de teólogos y la ambigua posición de algunas Conferencias Episcopales (como los episcopados austriaco, belga, canadiense, francés, etcétera) que, por una parte, daban la razón al Pontífice y, por otra, intentaban mitigar su enseñanza (4).
    Entre las reacciones de los teólogos (5), la primera fue la Declaración firmada por 87 de ellos de la zona de Washington, sólo dos días más tarde de la publicación de la encíclica. En ella se dirige al Papa la gravísima acusación de haberse opuesto al Concilio Vaticano II, identificando a la Iglesia con la Jerarquía, contra el ecumenismo, ignorando el testimonio de los hermanos separados, contra la actitud de apertura al mundo contemporáneo, y llega así a afirmar que los católicos pueden tranquilamente ignorar la encíclica.
    Más grave todavía, por la autoridad de sus firmantes, por el contenido y por el posterior desarrollo, fue la Declaración de 20 teólogos europeos al término de dos días de estudio y discusión en Amsterdam del 18 al 19 de septiembre de 1968.
    Sus firmantes fueron J.M. Aubert, A. Auer, T. Beemer, F. Böckle, W. Bulst, R. Callewaert, M. De Wachter, S.J., E. Mc Donagh, O. Franssen, S.J., J. Groot, L. Janssens, W. Klijn, S.J., F. Klosternann, O. Madr, F. Malmberg, S.J., S. Pfürtner, O.P., C. Robert, P. Schoonenberg, S.J., C. Sporken, R. Van Kessel.
    También tuvo particular repercusión e influencia el artículo de K. Rahner, S.J., publicado en Die Welt el 26 de agosto de 1968 y traducido en Il Regno (6) , que comienza con algunas profecías sobre la eficacia y la suerte de la encíclica que, como todas las profecías del progresismo, se cumplieron exactamente al revés.
    Afirma, por ejemplo, que “la mayoría de los católicos considerará la norma de la encíclica no sólo como doctrina reformabilis (doctrina reformable), sino incluso como doctrina reformanda (doctrina que debe ser reformada)”, es decir, como doctrina errónea.
    A los cónyuges católicos, Rahner no sólo reconoce la amplia posibilidad de seguir en buena fe una norma que el Magisterio condena (lo cual nadie discute cuando se trata de conciencia invenciblemente errónea), sino que establece para cada persona el derecho-deber de seguir los dictámenes de la propia conciencia en oposición a las enseñanzas del Papa. Esto cuando “después de un maduro examen de conciencia, cree llegar, con toda cautela y espíritu autocrítico, a una opinión que derogue la norma establecida por el Papa”.
    Rahner –por su prestigio e influencia en aquel momento– abrió las puertas a un craso subjetivismo moral de gravísimas consecuencias para la vida de los fieles.
    1. División de la Humanae vitae
    2. Los dos significados del acto conyugal (8)
    3. La Inseparabilidad de los dos significados (9)
    4. Consecuencias morales
    5. Falsas argumentaciones contra la doctrina de la HV
    6. Conclusión
    7. Referencias

    Servicio a la Vida ofrece práctico resumen de encíclica "Humanae Vitae"

    BUENOS AIRES, 25 Jul. 08 / 03:02 pm (ACI).- El Servicio a la Vida (Servimedia) del movimiento Fundar, ofreció un resumen práctico de la encíclica "Humanae Vitae", del Papa Pablo VI, que cumple 40 años de publicada y que, indicó, mantiene su carácter profético en el tema de la defensa de la vida humana.
    La encíclica, recordó, "aborda la cuestión de la transmisión de la vida y el problema de la natalidad".
    En su primer capítulo, dedicado al "nuevo estado de cosas", el Papa Montini se refirió "al problema demográfico, las condiciones de trabajo, vivienda y la vida económica y su influencia en la educación y crianza de los hijos, la valoración de la mujer y las adquisiciones científicas que controlan las leyes mismas de transmisión de la vida". Pablo VI recordó "la competencia del Magisterio de la Iglesia para interpretar la ley moral natural".
    En el segundo capítulo, resume Servicio a la Vida, el Pontífice abordó los principios doctrinales y analizó la esencia y características del amor conyugal, para luego detenerse en la cuestión de la paternidad responsable.
    "Ante la problemática ética que plantean los nuevos métodos de regulación de la fertilidad, el Papa señala la importancia de respetar la naturaleza y la finalidad del acto matrimonial y reafirma ‘la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador’", señaló Servimedia.
    En ese sentido, la encíclica advirtió que el "el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas" y "la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer", son vías ilícitas de regulación de la natalidad.
    El texto papal, destacó, también aclaró que no se pueden justificar los actos conyugales intencionalmente infecundos con el argumento del "mal menor" y, además, que es "un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda".
    En ese sentido, la Humanae Vitae señaló que es lícito recurrir a los periodos infecundos para controlar la natalidad.
    "Si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar", explicó la encíclica.
    La diferencia entre esto y los métodos artificiales, es que en el primero "los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales".
    Pablo VI, recordó Servimedia, advirtió sobre las consecuencias que tendría el uso de métodos artificiales, tales como "el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad", la pérdida de respeto a la mujer, y el uso de estos métodos como políticas de estado por parte de "autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales".
    "La experiencia de estos 40 años –señaló el movimiento Fundar– nos permite constatar el carácter profético de la denuncia de Pablo VI. En efecto, hemos asistido al lanzamiento en todo el mundo y especialmente en los países más pobres a programas de salud reproductiva que han significado nuevas y sutiles formas de control de la población y de violación de los derechos de la persona y la familia".
    El segundo capítulo, Servimedia lo resume como la reafirmación "de la importancia de la misión de la Iglesia, garantía de los auténticos valores humanos". Pablo VI dijo que "al defender la moral conyugal en su integridad, la Iglesia sabe que contribuye a la instauración de una civilización verdaderamente humana".
    Finalmente, en su tercer capítulo, la encíclica dio precisas directivas pastorales con la finalidad de que la Iglesia pueda confortar a los hombres en el camino de una "honesta regulación de la natalidad, aun en medio de las difíciles condiciones que hoy afligen a las familias y a los pueblos".
    La encíclica, finaliza Servimedia, termina llamando a los hombres a emprender una gran obra de educación, de progreso y de amor sabiendo "que el hombre no puede hallar la verdadera felicidad, a la que aspira con todo su ser, más que en el respeto de las leyes grabadas por Dios en su naturaleza y que debe observar con inteligencia y amor".
    Para leer la encíclica completa, puede ingresar a: http://www.aciprensa.com/Docum/benedictoxvi/documento.php?id=181

    Las inesperadas aplicaciones de la "Humanae Vitae", 40 años después (I)

    ROMA, viernes, 25 julio 2008 (ZENIT.org).- Entrevista con Thomas Hilgers, pionero de las tecnologías naturales procreadoras

    -¿Dónde comenzó la idea de fundar el Instituto Pablo VI? ¿Cuál fue su inspiración?
    --Hilgers: Yo estaba estudiando medicina cuando tuvo lugar en la Iglesia católica todo el debate sobre el control de la natalidad. El Papa Juan XXIII había nombrado una comisión pontificia sobre el control de nacimientos que se había encontrado y había escuchado a expertos en medicina, filosofía, teología y sociología, considerando la postura de la Iglesia sobre la anticoncepción.
    Conforme se escapaban noticias de esta comisión, parecía que recomendarían probablemente un cambio en la postura de la Iglesia, pero sólo se conocía una parte de la historia.
    Cuando se publicó "Humanae Vitae" en julio de 1968, pensé que lo mejor sería leerla. Así que me fui a ver a mi capellán del Newman Club en la Universidad de Minnesota y le pregunté dónde podría conseguir un ejemplar de la "Humanae Vitae". Y su comentario fue: "¿Para qué quieres leer ese tipo de basura?".
    Esto me irritó. Su papel no era el de hacerme un comentario editorial. Era un sacerdote, un sacerdote católico. Debía compartir al menos lo que la Iglesia estaba diciendo, y no tener miedo de hacerlo.
    Un par de meses después, los Caballeros de Colón presentaron un anuncio como suplemento del domingo. Por 25 centavos podrían enviarte un ejemplar. Lo hice y, cuando lo recibí, lo leí, y me convertí al instante.
    Al final de la "Humanae Vitae", el Papa Pablo VI pedía a los hombres de ciencia, a los médicos y a los profesionales de la salud que hicieran algo, que se implicaran. Pensé que me estaba hablando a mí directamente. Y así lo hice.
    He realizado un montón de investigaciones en la facultad de medicina. He trabajado con personas de la Universidad de Minnesota, aprendí a investigar y descubrí que me gustaba. Comencé mi primer proyecto de investigación en diciembre de 1968 en un sistema de planificación familiar natural. No fui muy lejos, pero al menos fue el comienzo.
    Tras unos pocos años de preparación en obstetricia y ginecología, me encontré en 1972 con el doctor John Billings. Había escuchado una presentación sobre el método Billings y eso me puso en el camino de lo que realmente quería. El método Billings era nuevo y tenía detrás de sí un concepto diferente y pensé que era digno de estudio.
    También sufrió ataques como cualquier cosa en este campo y pensé que alguien debería tomarse un tiempo para hacer una revisión independiente del mismo.
    Comenzamos en 1976 cuando estaba en la facultad en la Escuela de Medicina de la Universidad de St. Louis. Y en un año y medio descubrimos este lenguaje, un lenguaje común que las mujeres podrían usar cuando hicieran sus observaciones, que los médicos supieran lo que ellas observaban y con el que podrían relacionarse sus profesores. Todo el mundo estaba usando el mismo lenguaje. Era fabuloso. Fue el comienzo de todo.
    Nuestro trabajo comenzó así con la investigación del método natural de planificación familiar. Resultó que el método Billings, que se convertiría después en el Modelo Creighton del método de ovulación, pasó a ser algo natural, algo que puede recomendar un ginecólogo a sus pacientes que tienen otro problemas como infertilidad, embarazos malogrados, reglas anormales o cualquier otra situación ginecológica. Si estaban en edad reproductiva, les pedía a las mujeres que anotaran sus ciclos.
    --¿Quiere decir que comenzó con la ventaja de anotar los ciclos?
    --Hilgers: Sí, en cierto sentido fue así. En uno de los atlas publicados por los Billings en 1974 o en 1976, había unas anotaciones de una paciente que era infértil, y se mostraban cosas que normalmente no se reflejaban en mujeres de fertilidad normal. Las mujeres anotan ciclos secos. Pensé que no había razón para pensar que los Billings habían publicado algo que no era verdad. Lo creí.
    Me ocurrió algo divertido cuando, al hacer nuestra primera sesión introductoria en 1976, había dos personas con problemas de infertilidad que se dirigieron a mí. Al final de la presentación hablé con ellas para intentar solucionar su problema. Pero no querían. Pensaban que no había nada que hacer.
    No obstante, continué tratando a personas con problemas de fertilidad, de forma que comenzamos a aplicar el sistema a otros problemas ginecológicos.
    Así pasamos 15 años en los que no sólo estudiamos el sistema desde un punto de vista de planificación familiar, profundizando en él, sino que empezamos a aplicarlo y a aprender de nuestras pacientes con problemas ginecológicos y reproductivos.
    En 1991, publiqué un pequeño libro titulado "Aplicaciones médicas de la planificación familiar natural: guía médica a la Naprotecnología". Fue la primera vez que se utilizó la palabra. Aquel libro tuvo un impacto increíble en la gente y siempre me he sentido sorprendido por ello. No pensé en él como en un gran libro.
    Para mí fue asombroso, porque ahora tenemos médicos incorporados a nuestro programa. Fue verdaderamente excitante para mí personalmente porque trabajé durante mucho tiempo sin ningún apoyo.
    Ahora, nuestra comprensión sigue creciendo y desarrollándose. Todavía no comprendemos todo. Así en el año 2004 publicamos un libro de texto médico y ahora estamos intentando ponerlo en práctica y seguir investigando.
    --Cuando usted comenzó con este trabajo a principios de los setenta, ¿preveía que treinta años después iba a ver el desarrollo que ha tenido?
    Hilgers: No. Suelo decir con respecto al desarrollo que ha tenido lugar, que ha ocurrido en parte porque nunca cerré la puerta a nada. La gente me pregunta cuáles fueron mis metas y objetivos. Yo respondo: "no tengo metas ni objetivos". Y esto porque no sabía adónde nos llevaría este trabajo.
    Así, me fui dando cuenta con el tiempo de que uno comienza por ver las cosas que nunca hubiéramos visto si hubiera cerrado la puerta en 1978 y si hubiera dicho que aquello era todo lo que teníamos que saber.
    Dejamos la puerta abierta y nos vinieron más y más cosas, ya sea una mujer con infertilidad, embarazos malogrados repetitivos o una cistitis ovárica recurrente...; seguimos aprendiendo y en gran medida aquella puerta sigue abierta. Luego comenzamos a darnos cuenta de que con la Naprotecnología, aquella puerta quedó plenamente abierta, y logramos algo que merecía la pena.
    Pero para responder directamente a su pregunta, no teníamos, en absoluto, ni idea y, por supuesto, una meta al comenzar esto. Sólo lo que empezamos a ver investigando.
    --Osea, ¿la "Humanae Vitae" no ha tenido sólo impacto en la planificación familiar?
    --Hilgers: Estoy seguro de que si en aquel momento alguien me hubiera preguntado, "quisiera saber si este método funciona como un sistema de planificación familiar, como un método para evitar un embarazo", probablemente le habría dicho que era eficaz, puesto que es allí donde estábamos en aquel momento.
    Pero aquello no era un punto final en sí mismo, porque para mí tenían mucho sentido, como ginecólogo, los flujos vaginales o las reglas como señales de problemas subyacentes. Incluso pensando como ginecólogo, sabemos muy poco sobre estas cosas incluso hoy en día, pero me siento pasmado de qué pocos ginecólogos saben de estas cosas.
    Ha sido un viaje increíble en ese sentido porque no te esperas que cosas como ésas ocurran.
    --¿Qué le gustaría que ocurriera dentro de la Iglesia institucional?
    --Hilgers: Hay probablemente dos respuestas a esta cuestión. En nuestra conferencia traté el papel que la "Humanae Vitae" y la Iglesia católica desempeñaron en el desarrollo de la Naprotecnología. Me parece absolutamente claro que nada de esto hubiera ocurrido si no estuviera la Iglesia.
    Puedo personalmente volver a cuando usted me preguntó sobre cuál era mi motivación. Mi motivación fue la "Humanae Vitae". Es claro y simple, recuerdo el día en que la leí. El día en que me di cuenta de que era un fundamento en esta área. Pero no tenía ni idea de que se desarrollaría de esta forma.
    Al mismo tiempo, la Iglesia tenía un papel absolutamente claro; si la Iglesia no hubiera hecho su parte, esto nunca se hubiera logrado. Estoy totalmente convencido de ello. Y entonces, te preguntas si no hubiéramos tenido esa visión, esa dirección de la Iglesia, ¿qué habría ocurrido? Si la Iglesia no hubiera hablado no habría esperanza hoy en el área de la medicina reproductiva o en el área pro vida.
    En cuanto al otro lado de almoneda, la "Humanae Vitae" también trajo un montón de disensión y controversia y creo que la Iglesia ha respondido bien a todo esto en general. Creo que los líderes de la Iglesia son en cierto modo tímidos y han sido intimidados por la gente que disentía.
    Ellos, los líderes, los obispos y más arriba, e incluso los sacerdotes y los religiosos católicos, no se tomaron tiempo para estudiar esto, estudiar los acontecimientos que estaban teniendo lugar, estudiar los avances durante ese periodo, de forma que adquirieran su propia sensación de confianza en estos avances.
    Necesitamos que la organización de la Iglesia sea capaz de avanzar en esto. Me queda claro también que es necesario que la Iglesia siga implicada, pero ahora de una forma mucho más práctica, para que la gente se sienta animada a hacer este trabajo y a aportar fondos.
    Ha sido una gran lucha hacer esto sin ninguna financiación exterior. En este sentido la Iglesia sigue teniendo un papel enorme y tiene que seguir a la cabeza en el área filosófica y teológica, con lo que tiene que ver con la investigación sobre fecundación in vitro, clonación, investigación con células madre de embriones. Todo esto surge de la anticoncepción y, obviamente, necesitamos a gente trabajando también en estos temas.

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