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jueves, 23 de abril de 2009

Benedicto XVI pide que familias cristianas sean escuelas de obediencia y libertad

El Papa Benedicto XVI celebró una Misa con los miembros del comité organizador del VI Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Ciudad de México en enero pasado y pidió que las familias cristianas sean "escuelas de obediencia y ámbito de verdadera libertad".
Desde la capilla Redemptoris Mater del Vaticano, el Santo Padre comentó la lectura de los Hechos de los Apóstoles donde San Pedro afirma "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres".
"La Palabra de Dios nos habla de una obediencia que no es simple sujeción, ni un simple cumplimiento de mandatos, sino que nace de una íntima comunión con Dios y consiste en una mirada interior que sabe discernir aquello que ‘viene de lo alto’ y ‘está por encima de todo’. Es fruto del Espíritu Santo que Dios concede sin medida", indicó.
En este sentido, explicó que "nuestros contemporáneos necesitan descubrir esta obediencia, que no es teórica sino vital; que es un optar por conductas concretas, basadas en la obediencia al querer de Dios, que nos hacen ser plenamente libres".
"Las familias cristianas con su vida doméstica, sencilla y alegre, compartiendo día a día las alegrías, esperanzas y preocupaciones, vividas a la luz de la fe, son escuelas de obediencia y ámbito de verdadera libertad. Lo saben bien los que han vivido su matrimonio según los planes de Dios durante largos años, comprobando la bondad del Señor que nos ayuda y alienta", afirmó.
En la Eucaristía participaron el Cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia y el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.

martes, 27 de enero de 2009

Familias como Dios quiere - Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel

header_original_modSAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS , domingo, 25 de enero de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- El obispo de San Cristóbal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, ha escrito el siguiente análisis al concluir el V! Encuentro Mundial de las Familias en la Ciudad de México, celebrado del 14 al 18 de enero.
En su reflexión, monseñor Arizmendi Esquivel toca un tema central del Encuentro, es decir, la necesidad de seguir apoyando a la familia tradicional contra las políticas y las modas que pretenden desvirtuarla, desvirtuando así a la misma Iglesia.
A continuación publicamos la versión íntegra del análisis del obispo de San Cristóbal de las Casas.
Familias como Dios quiere
VER
Con ocasión del VI Encuentro Mundial de la Familia, no faltaron voces acusando a la Iglesia Católica de seguir en la Edad Media, porque dicen que el modelo de familia que defendemos, ya no corresponde a los parámetros por los que va la sociedad. Afirman que es anacrónico sostener que la familia consta de un padre, una madre y los hijos, cuando existen muchos otros estilos, incluso de uniones entre el mismo sexo. Nos gritan que debemos ser más incluyentes y tolerantes; de lo contrario, seguiremos perdiendo feligreses.
Algunos medios informativos se especializan en ridiculizarnos. Les duele que removamos el piso de sus seguridades; no toleran que insistamos en los planes de Dios; quisieran que la Iglesia se adecuara a ellos, aunque traicionara el Evangelio. Se ve su tendencia sostenida a desprestigiarnos; por ello, resaltan excesivamente casos de pederastia clerical, intentando quitarnos autoridad moral. Nuestra misión, sin embargo, no es amoldarnos al mundo del pecado, sino ser fieles al camino que Dios nos ha enseñado, y proponerlo -no imponerlo- a quien sea humilde y sencillo para buscar en El la forma segura de encontrar una felicidad profunda y estable
JUZGAR

La Iglesia no inventa un modelo de familia, sino sólo propone el que Dios mismo nos mostró desde el principio de los tiempos. Hizo sólo dos géneros: masculino y femenino, distintos y complementarios, como base de toda familia. Intentar modificarle a Dios sus planes, es pretender ser nuevos dioses, a cuyo arbitrio deberían estar la verdad y el bien. Es el pecado permanente de Adán y Eva, cuyo resultado fue la pérdida del paraíso. Es lo que les puede pasar a quienes se hacen sordos a Dios, para seguir sus propios instintos. Quien no cree en Dios ni en la Iglesia, sigue sus propios senderos. Respetamos su libertad, aunque le advertimos los daños que puede sufrir; pero que respeten nuestro derecho a proclamar también la verdad de Dios.
Aún más. Para confirmarnos cuál es el plan divino, como dijo el Papa Benedicto XVI en sus mensajes para este Encuentro, "el Hijo de Dios hecho hombre, nació en la familia de María y José, y creció en Nazaret dentro de la intimidad doméstica, entre las ocupaciones diarias, la oración y las relaciones con los vecinos. Su familia lo acogió y lo protegió con amor, lo inició en la observancia de las tradiciones religiosas y de las leyes de su pueblo, lo acompañó hacia la madurez humana y hacia la misión a la cual estaba destinado.
La familia ocupa un lugar primario en la educación de la persona. Es una verdadera escuela de humanidad y de valores perennes. La familia fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer expresa esta dimensión relacional, filial y comunitaria, y es el ámbito donde el hombre puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de un modo integral. En el hogar es donde se aprende a vivir verdaderamente, a valorar la vida y la salud, la libertad y la paz, la justicia y la verdad, el trabajo, la concordia y el respeto. La familia es un fundamento indispensable para la sociedad y los pueblos, así como un bien insustituible para los hijos, dignos de venir a la vida como fruto del amor, de la donación total y generosa de los padres".
ACTUAR

¿Qué hacer para que las familias sean fieles al plan de Dios, y disciernan los engaños de la cultura moderna? Dice el Papa: "Hoy más que nunca se necesita el testimonio y el compromiso público de todos los bautizados para reafirmar la dignidad y el valor único e insustituible de la familia fundada en el matrimonio de un hombre con una mujer y abierto a la vida, así como el de la vida humana en todas sus etapas. Se han de promover también medidas legislativas y administrativas que sostengan a las familias en sus derechos inalienables". Hay que apoyar a gobernantes y legisladores que creen en estas familias. De nosotros depende qué diputados federales elegiremos en julio próximo. El voto debe estar acorde con los valores en que creemos.
"La familia está en el corazón de Dios. Trabajar por la familia es trabajar por el futuro digno y luminoso de la humanidad y por la edificación del Reino de Dios".
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

lunes, 19 de enero de 2009

El Papa reivindica los derechos de la familia al clausurar el Encuentro de México

header_original_modSe dirige por televisión a los peregrinos congregados en el Santuario de Guadalupe
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 18 enero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI reivindicó los "derechos inalienables" de la familia al clausurar este domingo, con un mensaje televisivo en directo, el VI Encuentro Mundial de las Familias.
Escucharon las palabras del Papa los miles de peregrinos que participaron en la misa presidida por su legado, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en la explanada del Santuario de la Virgen de Guadalupe.
El Papa, que había seguido el evento en televisión desde el palacio apostólico vaticano, reconoció en su mensaje dirigido en español que "hoy más que nunca se necesita el testimonio y el compromiso público de todos los bautizados para reafirmar la dignidad y el valor único e insustituible de la familia fundada en el matrimonio de un hombre con una mujer y abierto a la vida, así como el de la vida humana en todas sus etapas".
"Se han de promover también medidas legislativas y administrativas que sostengan a las familias en sus derechos inalienables, necesarios para llevar adelante su extraordinaria misión", consideró el Santo Padre.
En su mensaje, el Papa abrió el corazón para asegurar que "los mexicanos saben bien que están muy cerca del corazón del Papa", provocando espontáneos aplausos entre quienes le escuchaban desde la capital federal.
De hecho, el Papa aseguró que, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, "he peregrinado espiritualmente hasta ese Santuario Mariano, corazón de México y de toda América, para confiar a Nuestra Señora de Guadalupe a todas las familias del mundo".
El Santo Padre expresó su cercanía y aseguró su oración por todas las familias en dificultad, en particular a "las que sufren por la pobreza, la enfermedad, la marginación o la emigración. Y muy especialmente en las familias cristianas que son perseguidas a causa de su fe".
Tras anunciar que la sede del VII Encuentro Mundial de las Familias será Milán en 2012, el pontífice concluyó su mensaje con una oración dirigida a la Virgen de Guadalupe para confiarle "a todas las familias del mundo".
"¡Se ve, se siente, el Papa está presente!", fue el coro con el que respondieron los peregrinos a las palabras del Papa al terminar el acto.
Renovación de las promesas matrimoniales

Poco antes, antes de rezar el Credo, durante la misa, los miles de matrimonios presentes renovaron las promesas que un día pronunciaron al contraer el sacramento, prometiendo amarse fielmente, en lo favorable y en lo adverso, "en la salud y la enfermedad, todos los días de la vida".
A continuación presentaron los anillos, que fueron bendecidos por el cardenal Bertone, y después se los pusieron el uno al otro, como habían hecho el día de sus bodas.
El Encuentro de las Familias había comenzado el 14 de enero con un Congreso Teológico Pastoral, que ha batido records en la historia de estos eventos, inaugurados por Juan Pablo II en 1994, pues contó con la participación de más de diez mil congresistas.
Los actos finales multitudinarios se celebraron en la noche del sábado y en la mañana del domingo ante la Basílica de Guadalupe, con la participación de representantes de 98 países.

domingo, 18 de enero de 2009

Es la familia la que debe educar la sexualidad de los hijos

header_original_mod“La castidad es la energía espiritual que defiende el amor del egoísmo”
CIUDAD DE MÉXICO, jueves, 15 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).-Educar la sexualidad es educar en castidad, y esto es tarea fundamental de la familia, donde se da un "clima favorable" ante "una cultura fuertemente condicionada por los efectos de la onda de largo alcance de la revolución sexual".
Así lo afirmó la doctora italiana María Luisa Di Pietro, profesora asociada de Bioética en la Universidad Católica del "Sagrado Corazón" de Roma y presidenta de la asociación "Scienza&Vita" (Ciencia y Vida), durante su intervención de este jueves en el Congreso Mundial de la Familia que está celebrándose en México.
Ante todo, es necesario, argumentó, "aclarar el concepto de castidad", que es la "energía espiritual, que sabe defender el amor de los peligros del egoísmo y de la agresividad, y sabe promoverlo hacia su plena realización".
"La reducción de la sexualidad a una mera dimensión del instinto ha favorecido además, en sus manifestaciones más extremas e ínfimas, a la difusión de la pornografía y de la violencia sexual", añadió.
Es urgente, por tanto, explicó, que las familias asuman el papel primordial que tienen en la formación afectiva y moral de sus hijos.
"La prisa por quemar las etapas está volviendo cada vez más difícil la maduración afectiva de los muchachos y está poniendo en riesgo incluso su salud", afirmó.
Según la doctora Di Pietro, la educación de la sexualidad "debe tener como objetivo principal el de indicar y motivar a que se alcancen grandes metas", entre ellas "el reforzamiento del Yo, de la autoestima, del sentido de dignidad propia, de la capacidad de autoposesión y autodominio, de la apertura de proyecto, de la coherencia y equilibrio interior; la adquisición de una gran atención hacia los valores de la procreación, de la vida y de la familia".
"Es necesaria una verdadera formación dirigida a la educación de la voluntad, de los sentimientos y de las emociones", añadió. "Conocerse equivale a tener un motivo más para aceptar con serenidad la propia realidad de hombre o de mujer y para exigir mayor respeto y consideración para uno mismo y para los demás".
Los padres tienen, explicó la doctora, "la obligación moral de educar a la persona en su masculinidad y feminidad, en su dimensión afectiva y de relación: educar la sexualidad como don se sí mismos en el amor, ese amor verdadero que sabe custodiar la vida".
Los pilares de toda educación basada en el amor a la persona, afirmó, son: por un lado, "qué idea se tiene del hombre", y por otro, "qué proyecto de hombre se pretende realizar".
"Si se renuncia a la verdad sobre el hombre (al amor por la verdad), se corre el riesgo de comprometer justamente la obra educativa. Si la libertad no se introduce y arraiga en una verdad integral de la persona, puede conducir al hombre mismo a conductas y elecciones que reducen lo humano, o puede convertirse en instrumento de prevaricación y de puro arbitrio o llevar a actitudes de resignación y peligroso escepticismo".
En este sentido, añadió que es necesario educar la afectividad al mismo tiempo que el sentimiento moral, o lo que es lo mismo, la "educación para la libertad".
"La persona se forma sólo cuando es capaz de responder a la pregunta sobre qué persona debería yo ser. El compromiso debe ser, entonces, el de ayudar al sujeto a crecer como persona virtuosa, o sea a adquirir una aptitud permanente para hacer el bien y para hacerlo bien".
Los padres, especialmente durante la adolescencia deben "ayudar a sus hijos a discernir su vocación personal, a descubrir el proyecto que Dios tiene para ellos", añadió.
Deben también ser conscientes de que el deber de educar moralmente a los hijos es "inalienable" y que no puede ser "ni totalmente delegado a otros ni usurpado por otros".
"De hecho, no darles a los hijos un ambiente familiar que pueda permitir una adecuada formación al amor y a la castidad, significa faltar a un deber preciso", añadió.

Norberto González: Medios de comunicación, nuevos (des)educadores

header_original_modConferencia en el Congreso de la familia
CIUDAD DE MÉXICO, jueves, 15 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- La labor educativa de la familia está siendo suplantada o complementada (según los casos) cada vez más por los medios de comunicación, explicó Norberto González Gaitano, doctor en Periodismo, en la segunda jornada del Congreso Teológico Pastoral del VI Encuentro Mundial de las Familias.
El antiguo decano de la Facultad de Comunicación Institucional de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma, dedicó su intervención ante el plenario al tema "La familia y los medios de comunicación".
El análisis del profesor de Opinión Pública sirvió para fundamentar sensaciones de los participantes en el congreso: la decisiva influencia que tienen los medios sobre la educación de los niños y los jóvenes.
Llegó a una conclusión clara: no se trata de condenar a los medios, sino de aprender a discernir.
El catedrático inició su exposición constatando que un niño europeo ve un promedio de 25 horas de televisión y uno norteamericano casi 8 horas diarias, aseguró el especialista que en 2008 editó un libro de investigación publicado en Italia precisamente al argumento de la conferencia.
La "enchilada" mediática

Haciendo alusión a un platillo típico de la cocina mexicana, la enchilada (que combina tortilla, pollo o queso y salsa picante), González Gaitano comenzó explicando lo que él llamaba una "enchilada" mediática, conformada por la tecnología, los contenidos y la cultura.
Respecto a los nuevos medios que ofrece la tecnología (desde la web y el iPod, iPhone, Skype, hasta el navegador satelital...) aclaró que "en sí mismos no son ni buenos, ni malos sino que cada nuevo medio de comunicación introduce una ganancia cultural y conlleva simultáneamente una pérdida, como mostró Marshall McLuhan".
Así, por ejemplo, dijo, "la imprenta extendió la lectura a todos los estratos sociales y posibilitó la enseñanza universal obligatoria; a su vez, oscureció toda una cultura oral con su enorme riqueza; la televisión ha cambiado el modo de imaginar, de aprender y de razonar de la generación audiovisual; así como Internet está cambiando los hábitos de consumo de medios y los circuitos mentales de la generación digital", explicó el profesor.
Constató cómo "cada generación tiene que aprender a incorporar estos adelantos, aunque a veces se pagan un precio alto, como en Estados Unidos, donde los niños diagnosticados con ADD (desorden de déficit de atención) eran 150 mil en 1970; en 1985 la cifra se había triplicado y en el año dos mil eran 6 millones".
"Si bien la televisión no es la única responsable del incremento, pues también influyen otros factores, como la desestructuración de la familia (aumento de divorcios, trabajo fuera del hogar de los dos cónyuges, etc.), lo cierto es que los pediatras y expertos que aconsejan poca o ninguna televisión obtienen mejoras notables en la conducta de los niños aquejados de esas disfunciones", informó el catedrático de origen español.
González Gaitano mostró cómo los contenidos de violencia, promueven comportamientos violentos, y propuso al auditorio numerosos ejemplos extraídos de investigaciones de carácter académico.
"El film Natural Born Killer de Oliver Stone causó 14 homicidios en 1993 y 3 en marzo de 1994", constató a manera de ejemplo.
"La industria de los videojuegos ha superado ya al conjunto la industria cinematográfica y del juguete, generando 18 mil millones de dólares en el 2007", explicó.
Según el experto en comunicación, todo ello hace a los medios "espejos locos de una sociedad desquiciada" y conlleva a dos efectos sociales cognoscitivos y psicológicos avalados por estudios socio-estadísticos, de los cuales, González Gaitano destacó dos: la visión fragmentaria de la realidad que propicia desarraigo cultural y la generación de analfabetos funcionales.
"La nueva identidad cultural que están propagando los medios se caracteriza por la trivialización de la muerte y de la sexualidad, así como por la comercialización del erotismo", recalcó.
Un nuevo reto para la familia

Ante este panorama, el profesor de la Universidad de la Santa Cruz se preguntó si los medios van a procurar un mundo feliz, y respondió acudiendo a una frase de Albert Einstein: "el problema no es la bomba atómica, el problema es el corazón de los hombres".
"No se trata --aseveró González Gaitano-- de condenar los medios, sino de aprender a discernir acerca de ellos".
Finalizó diciendo que el reto para los padres de familia se encuentra en responder a la "emergencia educativa" de la que habla Benedicto XVI.
Cada generación presenta un nuevo reto para la familia y en esta generación el reto está en enseñar a discernir frente a la poderosa maquinaria de los medios de comunicación de masas, afirmó.
Puede leerse la conferencia en su integridad en la sección de documentos de la página web de ZENIT (Cf. Norberto González Gaitano: "Familia y medios de comunicación social").

Por qué la familia no transmite valores - Entrevista a Jaime Antúnez Aldunate

header_original_modEntrevista al director de la revista "Humanitas", Jaime Antúnez Aldunate
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Con la conferencia "¿Qué cosa es el valor?", el profesor y periodista chileno Jaime Antúnez Aldunate desempeña un papel fundamental en este primer día de trabajo del Congreso Teológico Pastoral que se lleva a cabo en el marco del VI Encuentro Mundial de la Familia en México.
Jaime Antúnez Aldunate es fundador y director, desde 1996, de "Humanitas" (www.humanitas.cl), una de las revistas más importantes en América Latina sobre antropología y cultura cristiana, perteneciente a la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es, también, autor del libro de entrevistas "Crónica de las ideas" en el que --entre celebridades como Jean Guitton, Julián Marías, Eugène Ionesco, Octavio Paz, el Dalai Lama, Robert Spaemann, André Frossard o Josef Pieper--, ofrece una conversación ("El problema de fondo"), con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.
A continuación reproducimos la entrevista concedida a ZENIT-El Observador por el doctor en Filosofía.
--¿Qué es "el valor" (tema de su conferencia) en un mundo como el nuestro que, según parece, le tiene fobia a lo que no es relativismo y subjetivismo?

--Jaime Antúnez Aldunate: En el lenguaje corriente se entiende en general por valor una opinión estable, identificable con una posición ética, por contraste con la mera opinión de coyuntura, como son las políticas, las económicas y otras de la especie. Entran así en la categoría de la discusión de valores especialmente aquellas referidas a temas como la familia, el aborto, el derecho a la vida, la reproducción sexual y similares. Se habla a veces, a este propósito, de "la cuestión valórica".
Pero hay que ir despacio y se necesita aquí hacer algunas distinciones. Pues un valor, que podría también ser entendido como un bien reconocido en cuanto tal, para ser efectivamente reconocido como bien, necesita ser primero que todo experimentado. Esto es algo de la esencia del valor cuando se trata del tema de la cultura.
La cultura, a la que el Concilio Vaticano II definió como "estilo de vida común que caracteriza a un pueblo y que comprende la totalidad de su vida", puede entonces ser vista, desde la perspectiva de los valores, como bienes que experimentan las personas en la vida de una sociedad. Por cultura puede entenderse en este sentido "el conjunto de valores que animan la vida de un pueblo y de desvalores que lo debilitan", o bien las formas a través de las cuales aquellos valores o desvalores se expresan y configuran en las costumbres, la lengua, las instituciones y en la convivencia en general.
La tradición aristotélica hablaba más de virtudes. Pero sea como fuere, virtudes o valores, unos y otros lo son en cuanto realidades vividas y no en cuanto meras opiniones. Si no son capaces de cultivar a la persona --en el sentido de germinar en ella un cultivo de su ser-- estamos en el plano de simples justificaciones o entelequias racionales, sin vinculación entitativa con el bien, la verdad y la belleza. Andaríamos por ahí en la dirección del nihilismo, según lo definió Nietzsche, situación en que los valores se resquebrajan, dejan de tener fuerza, pierden su finalidad, donde no existe respuesta a la pregunta por qué.
Y esto sí que es engendro de subjetivismo y del más puro relativismo. Si se habla de relativismo de los valores, miremos sobre todo el plano de la experiencia. Pues el relativismo tiene que ver, más que con el lenguaje y los discursos, principalmente con los quiebres familiares, con la secularización de la mujer, con la crisis social de la figura del padre, con la voluntad de no compromiso, y tantas y tan variadas actitudes del género. El valor no se sostiene en un discurso, como es claro, sino en un modo de ser persona. En una cultura, por lo tanto. El relativismo y el subjetivismo germinan en la ausencia de ésta.
--¿Ha perdido terreno la familia frente a los medios electrónicos de comunicación en lo que se refiere a la formación de valores humanos y cristianos de los hijos?

--Jaime Antúnez Aldunate: Ya el siervo de Dios Juan Pablo II hablaba, por ejemplo en su "Carta a las Familias" del año 1994, del drama de los modernos medios de comunicación sujetos a la tentación de manipular el mensaje, falseando la verdad sobre la persona humana, produciendo con ello profundas alteraciones en el hombre de nuestro tiempo, "a punto de poder hablarse en este caso de una civilización enferma", decía.
En dieciocho años es mucha el agua que ha corrido bajo los puentes y el problema se ha agravado considerablemente, abarcando incluso otras dimensiones.
Por ejemplo, considere usted tan sólo la creciente dependencia en que viven hoy los jóvenes de los más variados medios de comunicación electrónicos, que la técnica va cada día ofreciendo. Es claro que --al margen de la provechosa utilidad que obviamente pueden muchos generar de su buen uso-- se va generalizando el hábito mental de vivir "conectado", situación preocupante por la fuerte carga deshumanizadora que conlleva, la cual desplaza el natural y personal vivir "comunicado", timbre que caracteriza a una sociedad de personas humanas. Mientras lo segundo, lo dice la palabra, es propio de la comunión interpersonal, no sucede lo mismo con la conexión, crecientemente impersonal, activadora y sintomática a la vez de la soledad en que vive el hombre contemporáneo, en particular millones de jóvenes.
Todo esto, a la vez que horada la relación entre personas --y en concreto entre las personas de la familia-- es un venenoso sucedáneo frente al debilitamiento generalizado que la comunión personal viene sufriendo.
Pero digamos algo más. Este proceso, en sus rasgos psicológico-culturales, es el perfecto pórtico de una mística nihilista --mística "del nirvana", podríamos llamarla, pues lo aparente aquí se superpone a lo real-- donde el hombre se sumerge en un universo de ilusiones. En un contexto como el presente, que tiende al predominio de lo virtual, donde la apariencia se vive como realidad, trasparece una profunda sintonía con esos fenómenos místico-nihilistas. No extraña así que las manifestaciones de estos misticismos nihilistas proliferen hoy masivamente, expresándose a través de muy variadas formas, desde la llamada Nueva Era -suculentamente publicitada- hasta el campo de las músicas populares. Ejemplo prototípico de lo último, repare usted por ejemplo en la letra de la popular canción de John Lenon, "Imagine" (Imagine there's no heaven / It's easy if you try / No hell below us / Above us only sky / Imagine all the people / Living for today... / Imagine there's no countries / It isn't hard to do / Nothing to kill or die for / And no relion too / Imagine all the people / Living life in peace...)
--¿Qué papel debemos desempeñar los laicos --concretamente los laicos en los medios de comunicación o en la política-- para rediseñar una estrategia en la que la familia vuelva a ser la formadora de valores?

--Jaime Antúnez Aldunate: Le respondo con unas palabras muy justas de Benedicto XVI, dirigidas a un grupo de obispos en visita "ad limina", que acabo de leer en una selección de "L'Osservatore Romano": "Uno de los principales objetivos de la actividad del laicado es la renovación moral de la sociedad, que no puede ser superficial, parcial e inmediata. Debería caracterizarse por una profunda transformación del ethos de los hombres, es decir, por la aceptación de una oportuna jerarquía de valores, según la cual se formen las actitudes".
Esas palabras son una perfecta síntesis de lo que venimos conversando, y respuesta última y certera a lo que usted me pregunta. Los laicos tenemos una responsabilidad esencial en esa profunda transformación, hoy más necesaria que nunca, que requiere el "ethos", es decir, la jerarquía de los valores. Pero no valores así no más, por lo que dice el Papa, sino valores anclados en actitudes vividas, las únicas capaces de dar forma a una cultura.
No bastan pues los argumentos. La primera cristiandad se construyó con la sangre de los mártires.
-- Como conocedor de cerca del actual Papa Benedicto XVI, ¿cuáles son las líneas fundamentales del pensamiento del Santo Padre sobre la relación mundo moderno-familia-valores?

--Jaime Antúnez Aldunate. El Santo Padre ha venido apelando, cada vez con mayor belleza y profundidad, a la necesidad que tiene el hombre de nuestro tiempo de salir del reduccionismo en que lo puso la razón ilustrada. Fue ésta la clave de su célebre discurso en la Universidad de Ratisbona, Alemania, en septiembre de 2006. Luego de su discurso --no pronunciado-- a la Universidad La Sapienza, en Roma. Asimismo en París, de la hermosa alocución ante los constructores de la sociedad. En todas esas ocasiones ha mostrado que la razón no puede perder de vista la amplitud del logos y constreñirse a una pensar puramente empirista.
Pero me parece que este apelo del Papa se entiende plenamente cuando se comprende que esa razonabilidad del logos es consonante con la experiencia. Es decir, una vez más, con los valores encarnados en la vida. Esta formulación se entiende perfectamente al mirar la experiencia de la santidad en la historia de la Iglesia. El mismo Benedicto XVI ha declarado estar convencido de que la verdadera apología de la fe cristiana, la demostración más convincente de su verdad contra cualquier negación, se encuentra, por una parte en sus santos --una fuerza humana que arranca de lo divino y que visiblemente rehace la faz de la tierra-- y por otra, en la belleza que la fe genera.
La familia es una especie de piedra miliar de los valores así entendidos, frente a las graves necesidades que afligen al mundo moderno.

Cardenal Ouellet: La crisis antropológica explica legislaciones anti-familia

header_original_modIntervención en el Congreso Mundial de la Familia del primado de Canadá
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- La crisis de la familia no es sólo una crisis moral, es una crisis más profunda, antropológica --de concepción de la mujer y del hombre--, que explica legislaciones contra la familia, subrayó el cardenal Marc Ouellet, P.S.
El arzobispo de Quebec ilustró, en la jornada inaugural del Congreso Teológico Pastoral con el que comenzó este miércoles el VI Encuentro Mundial de la Familia, el actual "trastorno de los valores", que explica la adopción en algunos países de leyes que dan el reconocimiento jurídico del matrimonio a parejas homosexuales, incluyendo la posibilidad de la adopción.
En juego está, según el primado de Canadá, una "batalla cultural", en la que "una visión del mundo sin Dios intenta suplantar la herencia judeocristiana", con daños graves "en el plano humano, social y religioso".
Como consecuencia, constata el cardenal, de 64 años, a la fragilidad creciente de las parejas se han añadido los problemas graves y educativos ligados a la pérdida de los modelos paternos y a la influencia de corrientes de pensamiento que rechazan los mismos fundamentos de la institución familiar".
Esta crisis antropológica, indicó, particularmente extendida en Occidente, ha sido promovida en buena medida por la ideología del género (gender theory), que desnaturaliza "la realidad del matrimonio y de la familia replanteando la noción de la pareja humana a partir de los deseos subjetivos del individuo, haciendo prácticamente insignificante la diferencia sexual, hasta el punto de tratar de forma equivalente la unión heterosexual y las relaciones homosexuales".
"Según esta teoría --aclaró--, la diferencia sexual inscrita en la realidad biológica del hombre y de la mujer no influye de modo significante en la identidad sexual de los individuos porque ésta es el resultado de una orientación subjetiva y de una construcción social".
"Bajo la presión de estas ideologías a veces abiertamente anticristianas, ciertos Estados proceden a legislaciones que replantean el sentido del matrimonio, de la procreación, de la filiación y de la familia, sin tener en cuenta las realidades antropológicas fundamentales que estructuran las relaciones humanas".
"Varias organizaciones internacionales participan en este movimiento de destrucción del matrimonio y de la familia en provecho de ciertos grupos de presión bien organizados que persiguen sus propios intereses en detrimento del bien común", denunció.
"La Iglesia católica critica fuertemente estas corrientes culturales que obtienen demasiado fácilmente el apoyo de los medios modernos de comunicación", pues trastocan la naturaleza misma del hombre y de la mujer.
Ante este panorama, el purpurado propuso casi tres decenios después redescubrir las propuestas que hizo Juan Pablo II en la exhortación apostólica postsinodal "Familiaris Consortio" (22 de noviembre de 1981).
En ella, el magisterio pontificio "define el matrimonio como una unión personal en la cual los esposos se dan y se reciben recíprocamente", explicó el cardenal canadiense.
"Al definir la esencia de la familia y su misión por el amor y no en primer lugar por la procreación, el Papa no hace una concesión dudosa a la mentalidad contemporánea", aclaró Ouellet.
Pretende alcanzar "las raíces mismas de la realidad", afirmando la continuidad íntima "entre el amor personal de los esposos y la transmisión de la vida".
De este modo, aclaró, los tres valores del matrimonio --la procreación, el amor fiel y la indisolubilidad-- encuentran su "eje" en "el amor conyugal fecundo".
La intervención del cardenal Ouellet fue seguida por cerca de 8 mil asistentes a un centro de exposiciones situado el poniente de la Ciudad de México y seguida por Internet por miles de personas que se han integrado, por esta vía, a las sesiones del Congreso Teológico Pastoral que se lleva a cabo dentro del VI Encuentro Mundial de las Familias en la Ciudad de México.
Puede leerse la Conferencia del cardenal Ouellet en la sección de documentos de la página web de ZENIT (Cardenal Ouellet: La familia, educadora en los valores humanos y cristianos).

La familia, “la escuela más eficaz de humanidad”, coinciden los cardenales Antonelli y Rivera

header_original_modCIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Este miércoles ha comenzado el VI Encuentro Mundial de las Familias, en la arquidiócesis primada de México, congregando a más de nueve mil participantes en el Congreso Teológico Pastoral, un récord histórico para este tipo de eventos.
Al hacer uso de la palabra en la sesión inaugural el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia dio la bienvenida a los participantes e introdujo el tema del Encuentro.
El cardenal Antonelli expresó que "la familia es el primer y principal camino de la Iglesia",y "la escuela más eficaz de humanidad" que transmite las normas de vida, y que se basa en el ejemplo, el testimonio, la experiencia y el ejercicio cotidiano".
Por eso instó el hombre del Papa para la Familia a estar atentos a la voz del espíritu que hablará en este Encuentro de tal manera que se construyan caminos para hacer frente a la cultura de la muerte que ataca, principalmente, a la familia.
El cardenal Antonelli recordó que Benedicto XVI considera a la familia como una prioridad en la sociedad y enfatizó que la familia transmite los valores humanos y cristianos basándose en el ejemplo de la experiencia y ejercicio cotidiano.
Visiblemente emocionado el cardenal Antonelli expresó que en este encuentro se escucharán muchas expectativas y confirmó una certeza: "La familia es un gran bien para las personas y la sociedad es un don de Dios.
Más adelante, el cardenal Antonelli definió a la familia como una realidad humana y no solo eclesial, ya que es parte de nuestra cultura y finalizó señalando que México es un país en el que las familias comparten sus valores.
Por su parte, el arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, aseguró que la "familia sigue siendo un baluarte de la sociedad", por lo que es necesario que el Estado la cuide y la proteja contra los factores externos que amenazan por disolverla.
En su intervención, monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano consideró que "la familia es patrimonio de la humanidad y escuela de la fe", y advirtió que el relativismo pone en peligro la integridad de la familia.
Además, el prelado mexicano señaló que la pobreza y algunas legislaciones contrarias a la familia están minando a esta institución fundamental de la sociedad, por lo que hizo un llamado a tener mayor conciencia y compromiso para trabajar por la familia, algo que redundará para el bien de la sociedad en su conjunto.
En la sección de documentos de la página web de ZENIT (www.zenit.org), es posible leer los discursos que pronunciaron el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para las Familias, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, y monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la inauguración del Congreso Teológico Pastoral sobre la familia.

viernes, 16 de enero de 2009

Indulgencia plenaria las familias que se unan en la oración con México

header_original_modAsí como a los participantes en el Encuentro Mundial del 13 al 18 de enero
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha establecido que puedan alcanzar la indulgencia plenaria los participantes en el VI Encuentro Mundial de las Familias, así como las familias que, al no poder estar presentes, se unan al acontecimiento en oración.
Así lo explica un decreto de emitido por la Penitenciaría Apostólica, hecho público por la Santa Sede el 10 de enero, en preparación de ese acontecimiento que acogerá en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero a más de un millón de personas.
El documento, firmado por el cardenal James Francis Stafford, penitenciario mayor, y por el obispo Gianfranco Girotti, o.f.m. Conv., anuncia que "el Santo Padre concede a los fieles la indulgencia plenaria, que debe alcanzarse con las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del mismo sumo pontífice), excluido cualquier apego al pecado, en los días en los que participarán devotamente al IV Encuentro Mundial de las Familias".
Por otra parte, sigue diciendo, "los fieles que, verdaderamente arrepentidos, no puedan participar en este evento, alcanzarán la indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, si, unidos en espíritu y pensamiento a los fieles presentes en la Ciudad de México, recitan en familia el Padrenuestro, el Credo, y otras oraciones para invocar de la Divina Misericordia las finalidades antes indicadas, en particular, en los momentos en los que las palabras y mensajes del pontífice sean transmitidos por la televisión y la radio".
El documento subraya la importancia decisiva que este Encuentro tiene para la Iglesia, pues de la familia depende la educación espiritual y moral de las futuras generaciones.
El documento vaticano espera que la cita de México "infunda en las familias cristianas la fuerza para transmitir santamente a las futuras generaciones los rectos principios de conciencia que deben ser cultivados con la ayuda de la gracia de Dios".
El Código de derecho canónico (c. 992) y el Catecismo de la Iglesia católica (n. 1.471) explican que "la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos".
Creado por Juan Pablo II, el Encuentro Mundial de las Familias es una gran convocatoria que cada tres años hace el Papa para celebrar el don divino de la familia.

La batalla global a favor de la familia pasa por México

header_original_modNota publicada por el Vaticano en vísperas del Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 9 de enero de 2009 (ZENIT.org).- A pesar de que el divorcio, el aborto o la eutanasia, son opciones muy alejadas de la cultura mexicana, están penetrando bajo la presión exterior. Por este motivo, la Santa Sede atribuye el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en su capital, una importancia decisiva.
México, segundo país del mundo en número de católicos, acogerá este evento convocado por Benedicto XVI del 14 al 18 de enero y debería congregar a más de un millón de personas.
Este viernes, tuvo lugar en la Sala de Prensa del Vaticano un encuentro con la prensa, dirigido por el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en el que se distribuyó un comunicado que responde a esta pregunta: "¿Qué estado de salud atraviesa la familia hoy en México?".
A esta pregunta, la nota del Consejo vaticano responde: "La familia en México, como en otras partes del mundo, está atravesando hoy una crisis".
En el año 2006, la Ciudad de México se convirtió en la segunda ciudad de América Latina, después de Buenos Aires, cuya legislación reconoció las uniones administrativas de personas del mismo sexo.
En agosto de 2008, la Justicia mexicana ratificó la ley que despenaliza el aborto hasta las 12 semanas de gestación en la capital mexicana, algo que hasta ese momento era considerado inconstitucional por eminentes juristas.
"Sin embargo, se conservan todavía muchos valores: la unidad familiar sigue experimentándose y valorándose intensamente".
"Las familias, por ejemplo, se reúnen frecuentemente para celebrar los principales acontecimientos civiles, religiosos y sus tradiciones, para discutir y para buscar juntos soluciones a sus problemas. La familia es la principal institución de ayuda y de solidaridad", aclara.
"Aborto, divorcio, eutanasia, temas de bioética, aunque están alejados de la cultura y de la vida popular, están penetrando también en la mentalidad del pueblo mexicano", constata el Consejo vaticano.
"La familia debe afrontar hoy, con creatividad y con espíritu propositivo, el desafío de una cultura individualista y mercantilista, basada en la producción y el consumismo", añade.
"Por desgracia, tenemos un concepto errado de libertad, entendida como una autonomía cerrada en sí misma; se privilegian otras formas de convivencia que ofuscan el valor de la familia, basada en el matrimonio de un hombre y de una mujer".
"Ponerse al servicio de la transmisión de la vida y de la educación de los hijos se hace hoy muy difícil. Con esta mentalidad errada, muchas veces se difunden --sin un amplio consenso social y bajo el impulso de pequeños pero activos grupos de presión fuertemente ideologizados y de grandes recursos económicos-- leyes que permiten, con mucha facilidad, el aborto, así como el divorcio rápido y la eutanasia. Responder a estos desafíos es una obligación moral, pero también difícil".
La Iglesia, añade, "está realizando un gran esfuerzo de evangelización para apoyar a las familias cristianas en sus valores, estimulándolas para emprender una amplia estrategia de promoción de defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de los derechos de la familia, incluyendo al ámbito político, cultural, económico y social".
"Gracias a Dios --concluye el comunicado distribuido entre los periodistas-- en los últimos años han surgido numerosas iniciativas, tanto eclesiales como civiles, al servicio de la familia: grupos, movimientos, asociaciones al servicio de la pastoral familiar, institutos de formación en bioética a diferentes niveles, asociaciones civiles y redes que apoyan todo este trabajo".

domingo, 11 de enero de 2009

La batalla global a favor de la familia pasa por México

header_original_modNota publicada por el Vaticano en vísperas del Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 9 de enero de 2009 (ZENIT.org).- A pesar de que el divorcio, el aborto o la eutanasia, son opciones muy alejadas de la cultura mexicana, están penetrando bajo la presión exterior. Por este motivo, la Santa Sede atribuye el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en su capital, una importancia decisiva.
México, segundo país del mundo en número de católicos, acogerá este evento convocado por Benedicto XVI del 14 al 18 de enero y debería congregar a más de un millón de personas.
Este viernes, tuvo lugar en la Sala de Prensa del Vaticano un encuentro con la prensa, dirigido por el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en el que se distribuyó un comunicado que responde a esta pregunta: "¿Qué estado de salud atraviesa la familia hoy en México?".
A esta pregunta, la nota del Consejo vaticano responde: "La familia en México, como en otras partes del mundo, está atravesando hoy una crisis".
En el año 2006, la Ciudad de México se convirtió en la segunda ciudad de América Latina, después de Buenos Aires, cuya legislación reconoció las uniones administrativas de personas del mismo sexo.
En agosto de 2008, la Justicia mexicana ratificó la ley que despenaliza el aborto hasta las 12 semanas de gestación en la capital mexicana, algo que hasta ese momento era considerado inconstitucional por eminentes juristas.
"Sin embargo, se conservan todavía muchos valores: la unidad familiar sigue experimentándose y valorándose intensamente".
"Las familias, por ejemplo, se reúnen frecuentemente para celebrar los principales acontecimientos civiles, religiosos y sus tradiciones, para discutir y para buscar juntos soluciones a sus problemas. La familia es la principal institución de ayuda y de solidaridad", aclara.
"Aborto, divorcio, eutanasia, temas de bioética, aunque están alejados de la cultura y de la vida popular, están penetrando también en la mentalidad del pueblo mexicano", constata el Consejo vaticano.
"La familia debe afrontar hoy, con creatividad y con espíritu propositivo, el desafío de una cultura individualista y mercantilista, basada en la producción y el consumismo", añade.
"Por desgracia, tenemos un concepto errado de libertad, entendida como una autonomía cerrada en sí misma; se privilegian otras formas de convivencia que ofuscan el valor de la familia, basada en el matrimonio de un hombre y de una mujer".
"Ponerse al servicio de la transmisión de la vida y de la educación de los hijos se hace hoy muy difícil. Con esta mentalidad errada, muchas veces se difunden --sin un amplio consenso social y bajo el impulso de pequeños pero activos grupos de presión fuertemente ideologizados y de grandes recursos económicos-- leyes que permiten, con mucha facilidad, el aborto, así como el divorcio rápido y la eutanasia. Responder a estos desafíos es una obligación moral, pero también difícil".
La Iglesia, añade, "está realizando un gran esfuerzo de evangelización para apoyar a las familias cristianas en sus valores, estimulándolas para emprender una amplia estrategia de promoción de defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de los derechos de la familia, incluyendo al ámbito político, cultural, económico y social".
"Gracias a Dios --concluye el comunicado distribuido entre los periodistas-- en los últimos años han surgido numerosas iniciativas, tanto eclesiales como civiles, al servicio de la familia: grupos, movimientos, asociaciones al servicio de la pastoral familiar, institutos de formación en bioética a diferentes niveles, asociaciones civiles y redes que apoyan todo este trabajo".

Encuentro mundial de las familias de ciudad de México - VIS

CIUDAD DEL VATICANO, 9 ENE 2009 (VIS).-El cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, presentó hoy en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Ciudad de México del 14 al 18 de enero.

"El Papa estará especialmente presente" con dos videomensajes: uno grabado, en la tarde del sábado 17 de enero y otro, en directo, vía satélite, el domingo 18 de enero, al final de la misa de clausura del encuentro, dijo el presidente del Pontificio Consejo para la Familia.

Participarán en el encuentro, cuyo tema es: "La familia, formadora en los valores humanos y cristianos", cardenales, obispos y delegaciones de familias de todos los continentes. El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, es el Legado Pontificio para este evento eclesial.

Como es tradicional, en estos encuentros mundiales -el último se celebró en Valencia, España, en julio de 2006- hay un Congreso teológico pastoral que precede a las celebraciones principales.

El Congreso de este año, que tendrá lugar del 14 al 16 de enero y al que asistirán unas 8.000 personas, estará centrado en tres grandes temas: Las relaciones y los valores familiares; Familia y sexualidad y La vocación educadora de la familia. Además están previstas conferencias y mesas redondas sobre temas como: Las relaciones y valores familiares según la Biblia, ¿Cuáles son los valores que hay que descubrir y redescubrir? La familia y el valor de la vida humana, Organismos que ayudan a la familia en la formación de valores. Familia y medios de comunicación, el desafío de legislar a favor de la vida y de la familia.

Los eventos festivos del 17 y 18 de enero, en los que se espera que participe más de un millón de personas, tendrán lugar en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. El sábado 17 está previsto el rezo del rosario y testimonios de familias de África, Asia, América, Europa y Oceanía. El domingo 18, el cardenal secretario de Estado presidirá una solemne celebración eucarística.

El cardenal Antonelli afirmó que con motivo del encuentro se ha preparado el Mosaico de las Familias, formado por miles de fotografías de familias de todo el mundo, con las que se diseñará la imagen de Benedicto XVI. También se ha instituido un Concurso nacional titulado: "Una carta a mi hijo", en el que participarán tanto las madres solteras como las madres solas residentes en la República Mexicana, que desean dirigir una carta a sus hijos e hijas. "Las mejores cartas se recogerán en un libro conmemorativo que se entregará al Papa como testimonio del profundo valor y de la dignidad de las madres mexicanas", afirmó el purpurado.

Refiriéndose a la familia en México, el cardenal Antonelli señaló que "como en otras partes del mundo, atraviesa una crisis. Sin embargo -aseguró- (...) es la principal institución de ayuda y solidaridad".

"El aborto, el divorcio, la eutanasia, los temas de la bioética, aunque estén alejados de la cultura y la praxis popular, penetran también en la mentalidad del pueblo mexicano. La familia debe hacer frente hoy (...) al reto de una cultura individualista y mercantilista basada en la producción y el consumismo. Hay un concepto errado de libertad como autonomía encerrada en sí misma. (...) Con esta mentalidad se difunden a veces -sin un amplio consenso social y bajo el impulso de grupos de presión pequeños pero activos, muy radicales en su ideología y con grandes recursos económicos-, leyes que permiten con facilidad el aborto, así como el divorcio rápido y la eutanasia".

"La Iglesia lleva a cabo un gran esfuerzo de evangelización, apoyando a las familias cristianas en sus valores, empujándolas a poner en marcha una amplia estrategia de promoción de defensa de la vida desde la concepción a la muerte natural y de los derechos de la familia, también en el ámbito político, cultural, económico y social. (...) Gracias a Dios -concluyó- en los últimos años han surgido numerosas iniciativas eclesiales y civiles al servicio de la familia (...) que contribuyen a esta tarea".

miércoles, 7 de enero de 2009

Benedicto XVI plantea la emergencia educativa al Encuentro de las Familias

header_original_modQue se celebrará en México del 13 al 18 de enero
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI propone al VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero, afrontar la emergencia educativa que caracteriza a las sociedades contemporáneas.
Su propuesta queda expuesta en la carta que ha enviado en latín al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, legado pontificio para este encuentro convocado por el mismo pontífice.
En su misiva, el Santo Padre asegura que "la familia está llamada a desempeñar su deber educativo en la Iglesia, participando así en la vida y en la misión eclesial".
Citando la carta Carta a las Familias que escribió Juan Pablo II, añade: "La Iglesia desea educar sobre todo por medio de la familia, habilitada para ello por el sacramento, con la correlativa ‘gracia de estado' y el específico ‘carisma' de la comunidad familiar".
"Los padres son los primeros y principales educadores de sus propios hijos, y en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres", explicaba el Papa Karol Wojtyla en el pasaje citado por Benedicto XVI.
Junto a la carta, publicada este sábado, se ha hecho público el nombre de los miembros de la delegación pontificia que acompañará al cardenal Bertone.
Está compuesta por el sacerdote Rogelio Alcántara Mendoza, director espiritual del Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe, y por el sacerdote Martín Muñoz López, capellán del Coro de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

El Papa presenta modelos de familias cristianas

header_original_modEn una carta con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado ejemplos de familias cristianas, tanto de los primeros siglos de la iglesia como del siglo XX, en una carta dirigida en preparación del VI Encuentro Mundial de las Familias.
La misiva, escrita en latín, está dirigida al cardenal cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, quien representará personalmente al Papa, durante esas celebraciones que tendrán lugar en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero.
Al ofrecer modelos de familias, entre los antiguos cristianos de Oriente, presenta a Basilio y Emilia, quienes vivieron entre el siglo III y IV, pues de sus nueve hijos cuatro son santos (san Basilio, san Gregorio Niseno, san Pedro de Sebaste, y santa Macrina).
Entre los cristianos de Occidente cita al senador Gordiano, ejemplo de político íntegro, y a su esposa Silvia, padres del Papa Gregorio Magno, quien vivió en el siglo VI.
Luego presenta modelos de familias más recientes, como el caso de la mártir española María Teresa Ferragud Roig, que fue arrestada a los 83 años de edad junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas.
El 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey, la beata pidió acompañar a sus hijas al martirio y ser ejecutada en último lugar para poder así alentarlas a morir por la fe. Su muerte impresionó tanto a sus verdugos que exclamaron: "Ésta es una verdadera santa".
A continuación propone el modelo de vida de los cónyuges italianos Luigi (1880-1951) y María (1884-1965) Beltrame Quattrochi, la primera pareja elevada conjuntamente a los altares. Él era abogado del Estado; ella era profesora y escritora de temas de educación.
Luego el Papa presenta a la pareja recientemente beatificada, los franceses Louis Martin (1823-1894) Marie Zélie Guérin (1831-1877), padres de santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las Misiones, a quien el Papa define "flor del Carmelo".

viernes, 2 de enero de 2009

Encuentro Mundial de las Familias, cumbre teológica y testimonios

header_original_modPrograma del evento
MÉXICO, viernes 2 de enero de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Como parte medular del Sexto Encuentro Mundial de las Familias, del 14 al 16 de enero se llevará a cabo el Congreso Teológico-Pastoral en el que personalidades de la Iglesia universal reflexionarán a profundidad en el tema de la familia como formadora de los valores humanos y cristianos que necesita el mundo del siglo XXI.
El primer día de trabajo del Congreso Teológico-Pastoral, el miércoles 14 de enero, abrirá con los saludos al público asistente por parte del cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia; el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México y de monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
La paraliturgia del principio del día será presidida por el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia, y las ponencias serán presididas por los cardenales de Madrid, Antonio María Rouco Varela; de Monterrey, Francisco Robles, y el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el cardenal Stanislaw Rylko
La primera conferencia, con el tema de "Las relaciones y valores familiares según la Biblia" será pronunciada por el predicador oficial de la casa pontificia, el padre Raniero Cantalamessa OFM Cap.
Seguidamente, el profesor y periodista chileno Jaime Antúnez Aldunate disertará sobre "¿Qué es el valor?"; el cardenal Marc Ouellet, primado de Canadá, hablará sobre "¿Cuáles son los valores por descubrir y redescubrir?" y, finalmente, la profesora y abogada estadounidense Helen M. Alvaré dirigirá su ponencia en torno a "La familia y el valor de la vida humana".
Por la tarde de ese mismo miércoles 14, habrá una mesa redonda en la que intervendrán algunos organismos que ayudan a la familia en formación de valores. La parroquia estará representada por el sacerdote diocesano Saúl Ragoitia, de la diócesis de Querétaro (México), mientras que los movimientos y asociaciones familiares estarán representados por el sacerdote Álvaro Corcuera L.C. del Regnum Christi; Marylin Barrio de los Focolares, Gustavo A. González y Luz Amparo Espinoza de Schönstatt y la escuela será abrodada por el profesor Eduardo Zainos García Cano, de México.
Se ofrecerán, finalmente, testimonios de los movimientos Equipos Notre Dame, Parejas para Cristo, Renovación Carismática, Familia Educadora en la Fe, Encuentro Mundial de Matrimonios, Sodalitium Christianae Vitae, Crescendo y Comunidad de San Egidio así como del Movimiento Familiar Cristiano.
El programa del Congreso se puede consultar en la página oficial del VI Encuentro Mundial de las Familias www.emf2009.com

jueves, 1 de enero de 2009

Saludo del Papa a los encuentros por las familias en Madrid y México

header_original_modCelebrado en el día de la Sagrada Familia
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 1 enero 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI con motivo del Ángelus el pasado domingo, fiesta de la Sagrada Familia, en la que saludó a las personas reunidas en Madrid con motivo de una multitudinaria misa por las familias presidida por el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Asimismo el Papa recordó la celebración del Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar en México del 14 al 18 de enero de 2009.
* * *
[Hablando en italiano:]
Queridos hermanos y hermanas:
En este domingo, que sigue a la Navidad del Señor, celebramos con alegría la Sagrada Familia de Nazaret. El contexto es más que adecuado, pues la Navidad es por excelencia la fiesta de la familia. Lo demuestran tantas tradiciones y costumbres sociales, especialmente la de reunirse juntos, en familia, con motivo de las comidas festivas y de las felicitaciones y el intercambio de regalos; y, ¿cómo no constatar que en estas circunstancias se amplifica el malestar y el dolor causados por ciertas heridas familiares? Jesús quiso nacer y crecer en una familia humana; quiso que la Virgen María fuera su mamá y que José cumpliera la función de padre; le criaron y educaron con inmenso amor. La familia de Jesús merece verdaderamente el título de "sagrada", pues está totalmente concentrada en el deseo de cumplir con la voluntad de Dios, encarnada en la adorable presencia de Jesús. Por una parte es una familia como todas y, como tal, es modelo de amor conyugal, de colaboración, de sacrificio, de confianza en la divina Providencia, de laboriosidad, y de solidaridad. En definitiva, de todos esos valores que la familia custodia y promueve, contribuyendo de manera primaria a formar el tejido de toda sociedad. Al mismo tiempo, sin embargo, la Familia de Nazaret es única, diferente a todas, por su singular vocación, ligada a la misión del Hijo de Dios. Precisamente, por su carácter único, presenta a toda familia, y en primer lugar a las familias cristianas, el horizonte de Dios, el primado dulce y exigente de su voluntad, la perspectiva del Cielo, al que estamos destinados.
Por todo eso, hoy damos gracias a Dios, así como a la Virgen María y a san José, que con tanta fe y disponibilidad cooperaron en el designio de salvación del Señor.
Para expresar la belleza y el valor de la familia, hoy se han dado cita en Madrid miles de personas. A ellas quiero dirigirme ahora en español:
[Hablando en español:]

Dirijo ahora un cordial saludo a los participantes que se encuentran reunidos en Madrid en esta entrañable fiesta para orar por la familia y comprometerse a trabajar en favor de ella con fortaleza y esperanza. La familia es ciertamente una gracia de Dios, que deja traslucir lo que Él mismo es: Amor. Un amor enteramente gratuito, que sustenta la fidelidad sin límites, aún en los momentos de dificultad o abatimiento. Estas cualidades se encarnan de manera eminente en la Sagrada Familia, en la que Jesús vino al mundo y fue creciendo y llenándose de sabiduría, con los cuidados primorosos de María y la tutela fiel de San José. Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen. Pedídselo constantemente al Señor, orad juntos, para que vuestros propósitos sean iluminados por la fe y ensalzados por la gracia divina en el camino hacia la santidad. De este modo, con el gozo de vuestro compartir todo en el amor, daréis al mundo un hermoso testimonio de lo importante que es la familia para el ser humano y la sociedad. El Papa está a vuestro lado, pidiendo especialmente al Señor por quienes en cada familia tienen mayor necesidad de salud, trabajo, consuelo y compañía. En esta oración del Ángelus, os encomiendo a todos a nuestra Madre del cielo, la Santísima Virgen María.
[En italiano:]

Queridos hermanos y hermanas: hablando de la familia, no puedo dejar de recordar que del 14 al 18 de enero de 2009 tendrá lugar en la Ciudad de México el VI Encuentro Mundial de las Familias. Recemos desde ahora por este importante acontecimiento eclesial y confiemos al Señor toda familia, especialmente las más probadas por las dificultades de la vida y por las heridas de la incomprensión y división. Que el Redentor, nacido en Belén, les dé a todas la serenidad y la fuerza para caminar unida en el camino del bien.
[Después de rezar el Ángelus, añadió en italiano:]

Queridos hermanos y hermanos:
Tierra Santa, que en los días de Navidad está en el centro de los pensamientos y de los afectos de los fieles de todas las partes del mundo, se encuentra de nuevo sacudida por un estallido de inaudita violencia. Estoy profundamente dolido por los muertos, los heridos, los daños materiales, los sufrimientos y las lágrimas de las poblaciones víctimas de esta trágica cadena de ataques y represalias.
¡La patria de Jesús no puede seguir siendo testigo de tanto derramamiento de sangre, que se repite sin fin! Imploro el final de la violencia, que hay que condenar en cada una de sus manifestaciones, y el restablecimiento de la tregua en la franja de Gaza; pido una muestra de humanidad y de sabiduría a todos aquellos que tienen responsabilidad sobre la situación; imploro a la comunidad internacional que haga todo lo posible para ayudar a israelíes y palestinos a salir de este callejón sin salida y a no resignarse --como decía hace dos días, en el mensaje Urbi et Orbi-- a la lógica perversa del enfrentamiento y de la violencia, sino a privilegiar por el contrario el camino del diálogo y la negociación.
Encomendemos a Jesús, príncipe de la paz, nuestra ferviente oración por estas intenciones y a Él, a María y a José, imploremos: "Familia de Nazaret, experta en el sufrimiento, da al mundo la paz". ¡Dala hoy sobre todo a Tierra Santa!
[El Papa saludó luego en varios idiomas. En español, dijo:]

Doy mi bienvenida a los peregrinos de lengua española que participan en el rezo del Ángelus, en este domingo en el que celebramos la Sagrada Familia. Pidamos por todas las familias del mundo para que en sus hogares se viva y transmita la fe, siendo así testigos del amor en el mundo. ¡Feliz día del Señor!

lunes, 20 de octubre de 2008

Benedicto XVI alienta la participación en el Encuentro de las Familias de México

header_original_modSe celebrará del 13 al 18 de enero de 2009
POMPEYA, domingo, 19 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI alentó este domingo la participación en el VI Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en la Ciudad de México en enero de 2009.
El Papa hizo mención de esta cumbre mundial, que él mismo convocó en Valencia, el 9 de julio de 2006, al visitar este domingo el santuario de Pompeya, en el sur de Italia.
Recordando que en ese día eran beatificados en Lisieux (Francia) los padres de santa Teresita del Niño Jesús, Louis Martin y Zélie Guérin, confesó que en sus intenciones de oración hay una que ocupa un lugar particular: "la familia".
Su papel, dijo, "es fundamental en la educación de los hijos en un espíritu universal, abierto y responsable hacia el mundo y sus problemas, así como en la formación de las vocaciones a la vida misionera".
"De este modo --afirmó--, continuando espiritualmente la peregrinación que muchas familias hicieron hace un mes a este santuario, invocamos la materna protección de la Virgen de Pompeya sobre todos los núcleos familiares del mundo, pesando ya en el VI Encuentro Mundial de las Familias, programado en la Ciudad de México para enero de 2009".
El encuentro, programado del 13 al 18 de ese mes, tiene por lema "La familia formadora en los valores humanos y cristianos".
El cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, ha anunciado que el Papa no podrá presidir la celebración por motivos sustentados por su consejo de médicos, quienes han desaconsejado su estancia en una ciudad cuya altitud es superior a los 2.000 metros de altura.
Según explican los organizadores del encuentro, el Santo Padre está estudiando otras maneras de manifestar su cercanía y entusiasmo por este Encuentro.
Más información en http://www.emf2009.com

miércoles, 23 de julio de 2008

Inician en México inscripciones para participar en VI Encuentro Mundial de las Familias

MÉXICO D.F., 22 Jul. 08 (ACI).- Los organizadores del VI Encuentro Mundial de las Familias informaron que ya están abiertas las inscripciones para quienes estén interesados en participar en este evento a realizarse en Ciudad de México el próximo año.

Los interesados en participar pueden ingresar al sitio web http://www.emf2009.com/ , donde podrán seguir los pasos de la inscripción, así como conocer todo lo concerniente a esta jornada mundial.

viernes, 16 de mayo de 2008

MEXICO - Hacia el VI Encuentro Mundial de las Familias

Ciudad de México (Agencia Fides) - La Arquidiócesis de México continua con los preparativos para la celebración del VI Encuentro Mundial de las Familias que tendrá lugar en enero del 2009. Según ha informado Mons. Jonás Guerrero Corona, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis y Secretario General de la organización del Congreso, se han recibido ya solicitudes de laicos de 15 países interesados en participar y se prevé que se necesitarán al menos 30.000 voluntarios para la atención de los asistentes. El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de la Ciudad de México se ha mostrado optimista sobre el desarrollo de los preparativos para el VI Encuentro de las Familias y ha señalado que los preparativos que esta desarrollando la Arquidiócesis son principalmente en materia catequética, formativa y reflexiva en el que los medios de comunicación social juegan un papel fundamental. Durante este mes de mayo se están distribuyendo el material preparado para presentar el EMF, la oración, diez talleres y trece temas preparativos. Además el incono de la Sagrada Familia que preside el Encuentro ya ha sido reproducido para que cada comunidad parroquial, religiosa o laical la reciba y se preparare espiritualmente para este momento de gracia. Para concretar esfuerzos eclesiales, la I Vicaría Episcopal “Santa María de Guadalupe” ha iniciado su programa de actividades concretas para preparar a sacerdotes, religiosas y laicos. “Se trata básicamente de dar los primeros pasos preparativos que concreten el compromiso de las familias mexicanas frente a este magno encuentro”, ha señalado el P. Miguel Flores Martínez, sacerdote escolapio comisionado para la pastoral familiar de la Vicaría. Entre los objetivos por realizar están: la creación de equipos de pastoral familiar, la integración de grupos parroquiales en misión con padres de familia, la promoción de la Biblia en familia, promoción de valores humanos y cristianos, difundir los materiales propios del EMF (oración, logo, ícono, catequesis, reflexiones y fichas formativas). Este programa operativo que incidirá en la creación de equipos decanales que fomenten y capaciten a los agentes de pastoral familiar se inició con una Misa en la Basílica de Guadalupe. El plan operativo también recomienda la realización de una Expo familiar, celebrar el día de la familia sin fines comerciales sino de promoción de valores, realizar un encuentro vicarial de la familia. No obstante, para la Comisión de Pastoral Familiar de la zona pastoral es de vital importancia que los materiales catequéticos y formativos sean aplicados prácticamente, por ejemplo: recobrar tradiciones como la bendición de los esposos e hijos, acudir en familia a la misa dominical, promover entre los jóvenes el valor del compromiso matrimonial y crear círculos de novios que promuevan el pleno y auténtico sentido del amor de la pareja bendecido por Dios. Además la I Vicaría ha comenzó la peregrinación de varios Iconos de la Sagrada Familia por delegaciones, escuelas, templos, parroquias..., para lo cual se ha realizado un esquema litúrgico de entrega y recepción del icono, y hay también un esquema semanal de oraciones litúrgicas de familia. El esquema programático prevé la colaboración de la Sociedad de Padres de Familia de cada institución educativa y el recorrido del Icono por las cuarenta escuelas de la Vicaría. Dicho programa se extenderá hasta el 16 de noviembre, en que tendrá lugar un encuentro de vicaria de familias como conclusión.
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