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lunes, 23 de febrero de 2009

Inviolabilidad de la persona es base para la genética, precisa Mons. Fisichella

El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Rino Fisichella, resalta que la inviolabilidad de la persona y la indisponibilidad de su existencia son aspectos fundamentales en la genética, al iniciar el Congreso "Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo de la eugenética".
En la conferencia inaugural publicada por L'Osservatore Romano, el Prelado indica que el científico "no puede permanecer neutral ante las experimentaciones que realiza, debe siempre ser consciente de que no todo lo que es científica y técnicamente posible es igualmente lícito".
El Arzobispo explica también que "como con frecuencia sucede, un sutil formalismo lingüístico, unido a una buena publicidad sostenida por grandes intereses económicos, hace perder de vista los verdaderos peligros y tiende a crear una mentalidad que ya no es capaz de reconocer el mal objetivo presente en distintas formar experimentales o que ya no permite formular un juicio ético correspondiente".
Tras explicar que en el presente congreso ha de verificarse si "al interior de la experimentación genética están presentes aspectos que tienden y actúan de hecho una acción eugenética", el Presidente de la Pontificia Academia para la Vida precisa que algunos proyectos que no respetan la vida del hombre escoden una acción "eugenética en nombre de una 'normalidad' de vida para ofrecerla a los individuos. Normalidad que permanece, totalmente, por definirse y que aparece de manera incontrovertible para establecer que nunca alguien podrá arrogarse la autoridad para redirigir las reglas y las finalidades de la vida 'normal' de una persona".
"En todo caso, esta mentalidad ciertamente reductiva, pero presente en distintas intervenciones, tiende a considerar que existen personas que tienen menos valor que otras", precisa.
"Una reducción al solo hecho biológico aparecería como reductiva, impropia e impersonal. Será necesario tener siempre ante nosotros la concepción unitaria de la persona: el cuerpo, siendo un componente esencial, no abarca la globalidad de la persona, que va más allá".
"Lo que nos compete es tener fija la mirada en el principio fundamental de la inviolabilidad de la persona, de la indisponibilidad de su existencia porque es fruto de un don de que se depende. Una gratuidad que no puede ser marginada ni olvidada bajo pena de imposibilidad de, no solo no entendernos a nosotros mismos, sino de no poder ni siquiera encontrar la llave interpretativa para nuestro actuar personal y social", afirma el Prelado.
Mons. Fisichella resalta luego que "ante una visión con frecuencia reductiva de la persona y su dignidad, como ante formas antropológicas que crean divisiones y dualismos que minan la integridad y por tanto humillan la dignidad es urgente e importante que se sienta la voz de la Iglesia en la reafirmación de la enseñanza de siempre".
"El hombre es deudor de su vida. Él ha salido de las manos del Creador y su realización plena se podrá concretar solo en la condición de percibirse a sí mismo y construir la propia existencia personal y social sin nunca querer sustituir a Dios", concluye.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Los niños con trisomía están perdiendo el derecho a nacer

header_original_modLa Santa Sede rinde homenaje a Jérôme Lejeune
ROMA, martes 17 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Cincuenta años después, el descubrimiento del profesor Lejeune ha revolucionado la atención a los niños con Trisomía 21, afirmó este martes el profesor Bruno Dallapiccola: "Algo importante ha cambiado en la historia", hubo una "victoria". Ahora, sin embargo, gracias a ese descubrimiento, los niños con trisomía nunca llegan a nacer.
"Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo del eugenismo" es el tema del congreso organizado por la Academia Pontificia para la Vida, que se celebrará en le Vaticano los próximos viernes 20 y sábado 21 de febrero, con ocasión de la asamblea general anual de esta institución.
El congreso fue presentado en el Vaticano por el obispo Rino Fisichella, presidente de la Academia, por monseñor Ignacio Carrasco de Paula, canciller, y por el profesor Bruno Dallapiccola, profesor de genética médica en la Universidad de Roma "La Sapienza".
Durante la rueda de prensa de presentación, ZENIT preguntó sobre la relación entre el progreso científico y el progreso ético, partiendo del caso del descubrimiento de la Trisomía 21 por el profesor Jérôme Lejeune, hace 50 años.
Lejeune (1926-1994) fue el médico genetista francés, quien descubrió que el síndrome de Down se debe a la presencia de un cromosoma de más. Recibió numerosos reconocimientos internacionales, pero nunca el Premio Nobel de Medicina, según algunos, a causa de sus posiciones éticas, en particular, su oposición al aborto. Juan Pablo II le nombró primer presidente de la Academia Pontificia para la vida.
La posibilidad de diagnóstico ha acabado permitiendo técnicamente que se aborten los niños con síndrome de Down antes del nacimiento.
Monseñor Carrasco, que fue amigo del profesor Lejeune, como subrayó, afirmó que éste "nunca se arrepintió de su descubrimiento". "¡La ética es posible!", añadió, citando el ejemplo del hospital católico Gemelli de Roma, donde "se vive la ética".
"Los niños con trisomía allí vienen al mundo. Y gracias a la mejora de sus condiciones de vida, podemos resolver los problemas a los que deben enfrentarse", explicó.
El profesor Dallapiccola recordó también con entusiasmo que antes del descubrimiento del profesor Lejeune, los niños que sufrían de Trisomía 21, eran considerados, en italiano, niños afectados de "idiotez mongoloide", lo que significaba la peor enfermedad de la inteligencia.
Ahora, observó, cincuenta años después, "los niños con trisomía han conseguido alcanzar una autonomía jamás vista antes, gracias a los tratamientos de psicomotricidad, y pueden integrarse discretamente en la sociedad. Consiguen títulos. El descubrimiento del profesor Lejeune pudo permitir esta victoria", explicó.
No obstante, el profesor Dallapiccola no minimizó el hecho de que la "selección prenatal" hace que un niño sobre 2.000 portador de una enfermedad rara "no tenga derecho a nacer", y que el diagnóstico también ha conducido a la muerte de los embriones diagnosticados.
Con todo, destacó que, a pesar del diagnóstico, cada año él conoce a entre 10 y 20 familias que deciden proseguir el embarazo y acoger a un niño portador de Trisomía 21.
En 1963, el profesor Dallapiccola fue a visitar al profesor Lejeune en París. Desde entonces, corrobora, "algo importante cambió en la historia" y en la sociedad de cara a estos niños, y de ello "no hay que arrepentirse".

Conciencia ética es vital en genética, precisa autoridad vaticana

El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Rino Fisichella, explicó que los avances científicos en la genética deben siempre respetar la vida de todo ser humano y deben estar siempre de acuerdo con la ética; al presentar esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el congreso "Las nuevas fronteras de la genética y el peligro de la eugenesia".
"Gracias a la gran labor desarrollada en los últimos decenios, sobre todo bajo la dirección de F. Collins, acerca de la Human Genome Data Base es posible realizar el mapa de millones de genes que permiten conocer diversos tipos de enfermedades y a menudo se ofrece la posibilidad concreta de superar las patologías hereditarias", dijo el Arzobispo.
Por ello, continuó, "la finalidad del Congreso es verificar si en el ámbito de experimentación genética hay aspectos que tienden a una acción eugenésica o la llevan a cabo de hecho". Este dato, dijo, "se expresa en diversos proyectos de orden científico, biológico, médico, social y político, todos ellos más o menos ligados entre sí", que "llevan aparejado un juicio ético sobre todo cuando se pretende sostener que se realiza una acción eugenésica en nombre de una 'normalidad' de vida ofrecida a los individuos".
"Esa mentalidad, ciertamente reductiva, pero presente, tiende a considerar que hay personas que tienen menos valor que otras, sea por sus condiciones de vida –como la pobreza o la falta de educación– o a causa de su condición física: como los discapacitados, los enfermos psíquicos, las personas en el denominado 'estado vegetativo', los ancianos con graves patologías", precisó.
"No siempre las instancias de la ciencia médica están de acuerdo con el parecer del filósofo o del teólogo", destacó Mons. Fisichella. "Si por una parte es frecuente entre algunos la tentación de considerar el cuerpo como materia, por otra, la preocupación de que no se olvide jamás la unidad fundamental de toda persona es una instancia que no puede marginarse ni callarse", añadió.
Finalmente el Prelado vaticano resaltó que "efectivamente la investigación, para aliviar a las personas debe aumentar y progresar, pero al mismo tiempo estamos llamados a hacer crecer y progresar la conciencia ética sin la cual toda conquista sería siempre parcial".
Este congreso es promovido por la Pontificia Academia para la Vida con motivo de su XV Asamblea General que se desarrollará del 20 al 21 de febrero de 2009 en el Aula del Sínodo en el Vaticano. Además de Mons. Fisichella intervinieron también Mons. Ignacio Carrasco de Paula, Canciller de la Pontificia Academia para la Vida y Bruno Dallapiccola, docente de Genética Médica en la Universidad "La Sapienza" de Roma.

sábado, 20 de diciembre de 2008

ITALIA - Ética y Comunicación: “Las conciencias no sólo se informan, sino que también se forman”

Roma (Agencia Fides) - “No afirméis nada falso, no dejéis en el silencio nada verdadero”. Con esta cita de León XIII, el Papa codificador de la Doctrina Social Católica, Su Exc. Mons. Rino Fisichella, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida y Rector de la Pontificia Universidad Lateranense, sintetizó su pensamiento sobre el tema “ética y comunicación” en el marco del encuentro organizado por la Fundación Perseus y por la Asociación VedRai2016 en colaboración con Eni, realizado el 17 de diciembre ante la Asociación Nacional entre las Bancas Populares.
Como apertura, una breve introducción del Prof. Giorgio Assumma, Presidente de SIAE, que sobre todo recordó como desde mitad de los ‘700 el sacerdote Antonio Genovesi, economista y filósofo salernitano, daba un curso de estudios sobre la Ética en la Universidad de Nápoles. El prof. Assumma evidenció que hoy en día, a la amplia disponibilidad de normas sobre la libertad de información, no corresponde una amplia normativa sobre los deberes de una correcta formación, a excepción de algún código de auto reglamentación.
Al inicio de su intervención, Mons. Fisichella explicó los presupuestos teóricos de sus sucesivas consideraciones: la distinción entre moral y ética. En particular, la moral como Verdad para los creyentes de las religiones monoteístas, que es revelada y hecha conocer por Dio al hombre, la ética como parte de filosofía que estudia los fundamentos objetivos y racionales que permiten distinguiré entre bien y mal. Partiendo de tal premisa, el Rector destacó sobre todo la utilidad de la ética y del principio de la razón que esta supone, para el poder compartir un método de debate, incluso con quien no cree, sobre la comunicación.
“Quien hable, que diga aquello que es, y como lo ve y lo entiende. Que exprese con sus palabras cuanto lleva en su interior. Puede ser difícil en algunas circunstancias, puede provocar fastidio, daños y peligros; pero la consciencia nos recuerda que la verdad obliga; que tienen algo de incondicional, que posee altura. De esta no se dice: Tú la puedes decir cuando de gusta, o cuando debes alcanzar algún objetivo; sino que: Tú debes decir la Verdad cuando hablas; no la debes ni reducir ni alterar. Tú la debes decir siempre, simplemente; también cuando la situación te podría inducir a callar, o cuando puedes librarte con desenvoltura de una pregunta”. Citando este texto del sacerdote y teólogo Romano Guardini, Mons. Fisichella introdujo el primer concepto clave al que uno debe referirse cuando se analiza la relación entre ética y comunicación: la “verdad”. Según Mons. Fisichella, es fundamental reconocer el primado de la verdad cuando se habla de comunicación, dada la importancias que esta última reviste en la formación de las consciencias. Verdad que toca la vida de cada uno de nosotros y en particular el sentido de la vida misma.
El segundo concepto clave sobre el que Mons. Fisichella se detuvo fue el de “responsabilidad”, que explicó con algunos ejemplos, uno de ellos relativo a lo que sucedió tras el discurso del Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona en septiembre del 2006. En aquel caso, se recordó que algunos organismos de información extrapolaron algunas frases del discurso del Santo Padre, en particular aquellas que se referían al dialogo del emperador bizantino Manuel II Paleólogo con un persiano sobre el cristianismo y el Islam. El resultado fue darle la vuelta al sentido del discurso del Papa, con las consecuentes amenazas, protestas y desórdenes anticristianos en diversas partes del mundo.
Quien comunica, por lo tanto, afirmó Mons. Fisichella, no puede prescindir de una ética de la responsabilidad, o sea del ser consciente y llamado a responder por las consecuencias de las propias acciones. La última reflexión del Rector de la Lateranense fue la distinción entre persona y consumador, que implica actitudes diversas de quien trabaja en el mundo de la comunicación. En algunos casos, en efecto, las noticias son seleccionadas y difundidas en función de las características de mi público. Se prescinde, entontes de toda exigencia formativa, que debería ser propia del comunicador. Es evidente el riesgo de tal actitud: “se da a la gente aquello que quiere” poniendo en discusión en valor de la verdad y de la responsabilidad. “Las conciencias no solo se informan, sino que también se forman”, concluyó Mons. Fisichella.

jueves, 11 de diciembre de 2008

La vida no es negociable, precisa autoridad vaticana

ROMA, 10 Dic. 08 (ACI).-El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Rino Fisichella, señaló que "la vida no es un contenido negociable. Sin importar las leyes de los hombres siempre estará fundada en el principio de indisponibilidad que ninguna acción política puede atentar en su inviolabilidad y sacralidad".
Así lo expresó el Arzobispo en un reciente editorial del diario del Episcopado italiano Avvenire recogido por L'Osservatore Romano, en relación a la reciente legislación a favor de la eutanasia en Luxemburgo, ante la cual el gran Duque Enrique I, expresó su oposición. Mons. Fisichella también indicó que "quien se confía al deseo de la muerte abre las puertas al arbitrio y mina los fundamentos de la vida social y civil".
El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida dijo además que todo parlamentario católico "en conciencia recta debe oponerse con su voto a una ley que sostiene la legitimidad de la eutanasia. La libertad del parlamentario afecta al bien común cuando su opción política se funda en un terreno relativista que confunde como lícitas todas las posiciones en nombre de la libertad individual".
Tras explicar que ninguna institución parlamentaria puede esconderse detrás de falacias cuando está llamada a legislar sobre el inicio de la vida y su fin, el Arzobispo explicó que toda vida deber ser defendida y que "el principio de autodeterminación, que con frecuencia algunos invocan, está comprendido en su justa interpretación".
Eso, precisó, "puede siempre ser solamente un acto con el que se elige la vida, nunca la muerte. Contrariamente estaríamos en presencia de una elección arbitraria que no tiene nada que ver con la libertad".

lunes, 17 de noviembre de 2008

Ciencia sin ética está "fuera de juego", precisa autoridad vaticana

.- El Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, Arzobispo Rino Fisichella, destaca en un artículo publicado por L'Osservatore Romano que "una ciencia que quisiera experimentar con la vida humana sin sentir la necesidad de un reclamo ético se pone a sí misma fuera de juego, porque se prestaría a ser blanco de sospecha de estar al servicio de los poderosos de turno y no del bien de toda la humanidad".
Tras recordar que la Iglesia es experta en humanidad, "como dijera Pablo VI ante las Naciones Unidas" y que en toda su historia siempre ha defendido la vida y la dignidad humanas, el Arzobispo resalta que ésta " posee para los cristianos una sacralidad porque es primero que nada misterio, desde su inicio hasta su fin evidencia lo que la naturaleza tiene en sí que es ininteligible, que aún ahora no es capaz de caer ante el análisis más crítico ni se equipara a la máquina más precisa; y por ello debe ser respetada por todos".
"Cuando se habla de vida humana, en resumen, no se está en presencia de una materia manipulable, se está ante la dignidad intrínseca que merece por lo menos respeto", precisa.
Así como los estados están en capacidad de defender y promover la vida humana; y opinar en los asuntos concernientes a ella, "del mismo modo, la libertad de la Iglesia de expresar su propia enseñanza no puede ser limitada por algunos científicos o intelectuales, que consideran que de estos contenidos no debemos hablar".
"Si otros encuentran sus certezas en la ciencia no encontrarán en nosotros a opositores. Solo desearíamos con gran respeto recordar que también la ciencia no tiene certezas definitivas y que el misterio de la existencia humana, con sus preguntas inevitables de sentido, también vale para ellos. No necesariamente deben escuchar a la Iglesia Católica, pero si mantienen abierta la puerta de su razón y dan espacio a la fuerza del razonamiento es suficiente", continuó.
Asimismo, el Arzobispo precisa que "esto, al final, será también el filtro para verificar quien se adhiere a los fundamentalismos confesionales o laicistas, que de hecho no sirven para dirigir a una visión compartida para la salvaguarda y el respeto de la vida humana".

martes, 17 de junio de 2008

Mons. Fisichella es el nuevo Presidente de la Pontificia Academia para la Vida

Mons. Salvatore Fisichella
VATICANO, 17 Jun. 08 / 09:59 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Salvatore Fisichella –Obispo Auxiliar de Roma y hasta ahora Rector magnífico de la Pontificia Universidad Lateranense– como Presidente de la Pontificia Academia para la Vida.
Mons. Fisichella, a quien el Santo Padre ha elevado a la dignidad de Arzobispo, sucede a Mons. Elio Sgreccia, cuya renuncia a la presidencia de la Pontificia Academia para la Vida fue aceptada por límite de edad.
El nuevo Arzobispo de la curia vaticana nació el 25 de agosto de 1951 en la localidad de Codogno; fue ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1976, designado Obispo Auxiliar de Roma el 13 de julio de 1998. Recibió la ordenación episcopal el 12 de septiembre de ese mismo año.
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