Jim Bob, Michelle Duggar y sus hijos
No soy muy aficionado a los “reality shows” de la televisión. Mis gustos van más hacia EWTN o las noticias de FOX. Dado que viajo mucho y tengo una granja, “Weather Channel” (el canal del tiempo) también es otra elección casi obligada. Sin embargo, la noticia de que los protagonistas del “reality-show” Discovery Health, Jim Bob y Michelle Duggar están esperando su hijo número 19, de alguna manera, llegó hasta mí a través del Internet.
Como podrán suponer, me alegré con la noticia. Mi esposa y yo tenemos una familia grande, aunque solo la mitad de la de los Duggars, y en el PRI alentamos a otros a hacer lo mismo. Una de mis charlas se titula “Las Diez Grandes Razones para tener Otro Hijo”. En esta ponencia le digo al público que hay abundante espacio en los jardines de Dios para todos nosotros.
La izquierda, como era de esperarse, protestó ante la noticia. “¿Es que no saben que los bebés causan el calentamiento global?” se le oyó murmurar a Al Gore, mientras que David Letterman lanzó su acostumbrada ración de chistes obscenos. Para Planned Parenthood, los defensores del control de la población, no era cosa de risa. Tiene una particular animosidad hacia aquellas parejas que son generosas en acoger a sus hijos en familias numerosas. “Criadores”, nos llaman burlonamente.
Mirando a la Norteamérica de hoy, uno tendría que decir que estos anti-natalistas han ganado. Las mujeres estadounidenses tienen un promedio de sólo 2.09 hijos. Pero este promedio invisibiliza la realidad de dos conductas extremadamente diferentes en sus hábitos reproductivos. En uno de estos extremos tenemos a los solteros “latte-sipping” (tomadores de café con leche), quienes egoístamente, renuncian a los niños y al matrimonio por igual. En otro, a parejas como los Duggars, que piensan que los hijos son regalos de Dios.
En la época de fundación de los Estados Unidos existían muchas familias como los Duggars. Incluso hoy en día, en el movimiento pro-vida tenemos un promedio de 3 hijos y probablemente la mayoría de nosotros conocemos al menos una pareja que tiene diez o más hijos. En mi propia familia, hubiésemos querido duplicar la cantidad de hijos y alcanzar a los Duggars pero no pudimos por razones ajenas a nuestra voluntad. Las parejas con mente generosa como los Duggars dicen, “¿Quiénes somos para rechazar cualquiera de los regalos de Dios?”.
Tal generosidad, sin embargo, tiene que pagar un precio muy alto. El Departamento de Agricultura estima que, en la actualidad, criar a un niño cuesta US$ 207,800, desde su nacimiento hasta la edad de 18 años. A esto hay que sumar que en promedio el gobierno se lleva más del 40% del dinero de la familia, y en parte para pagar el costo de la Seguridad Social y Medicare de aquellos que no tienen hijos.
Desde la perspectiva de aquellos que miran esto solamente como una cuestión de dólares y centavos, los Duggars son unos tontos. Están gastando una pequeña fortuna para criar a un montón de niños. Cuando Jim Bob y Michelle Duggar lleguen a la edad de jubilación, tampoco se beneficiarán personalmente de los millones de dólares en impuestos que sus hijos mayores un día pagarán al gobierno. Por el contrario, parte de este dinero irá a pagos de Seguridad Social y Medicaid de aquellos que tuvieron pocos hijos o ninguno en absoluto.
En 1940 había 160 trabajadores de apoyo por cada persona que gozaba de la Seguridad Social. En el 2006 esta cifra había descendido a 3.3 trabajadores por pensionista. En el 2034 habrá solamente 2.1 trabajadores por cada persona cobrando su cheque de jubilación del gobierno. En lugar de burlarse de los Duggars por tener muchos hijos, la izquierda estéril debería agradecerles (a ellos y a todos los pro-vida) por ayudar a subsidiar su jubilación. Sin embargo, no aguanten la respiración esperando una señal de gratitud. Podría ser fatal.
En cuanto a los Duggars, al igual que a los Moshers, la verdad es que no les interesa cómo funcionan los números.
Ellos entienden que en las matemáticas de Dios, cuando el Amor se entrega a más personas, no se divide sino que se multiplica.
Y continuará multiplicándose para siempre.
sábado, 2 de enero de 2010
Las naciones “regañan” al relator de la ONU - C-fam
Un gran número de naciones hizo frente común para criticar un informe especial sobre "la violación de los derechos humanos por cuestiones género en la toma de medidas contra el terrorismo". El malestar surgió a raíz de que el autor del informe presentó el concepto de género como un constructo social flexible.
Además, impulsó un documento sobre "derechos homosexuales" elaborado en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se conoce como "Principios de Yogyakarta", en vez de centrarse en la tarea asignada, que consistía en el análisis de los abusos padecidos por las mujeres que fueron capturadas en la guerra mundial "contra el terror".
Durante el denominado "debate interactivo" con el autor, el Relator Especial de la ONU Martin Scheinin, la Organización de Países Islámicos y del Grupo Africano, representados por Malasia y Tanzania, respectivamente, criticaron a Scheinin por exceder su mandato, violando así el Código de Conducta del Consejo de Derechos Humanos.
Según el Grupo Africano, Scheinin incurrió en el uso indebido de su función, para impulsar los controvertidos Principios de Yogyakarta, declaración que pretende "reflejar el estado actual de la legislación sobre derechos humanos" en relación con "la orientación sexual y la identidad de género". Scheinin fue uno de los casi 30 "expertos" auto-elegidos que redactaron el mencionado documento en 2007.
En respuesta a las críticas, Scheinin defendió el uso de los Principios aduciendo que fue "absolutamente legítimo". Además, afirmó que se trata de una "ley blanda" que "enriquece" la interpretación de las normas vinculantes sobre derechos humanos.
En sus declaraciones a "Friday Fax", un delegado desestimó las afirmaciones de Scheinin, al indicar que no existe consenso internacional sobre orientación sexual como una categoría protegida contra la discriminación, así como tampoco una obligación jurídica vinculante.
La nación caribeña de Santa Lucía recriminó a Scheinin el haberse apartado de la definición acordada para el término "género", según lo establecido en la Plataforma de Acción de Beijing y en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, los cuales confirman la interpretación tradicional de la palabra.
La delegación estadounidense, mostrando continuidad con la política de la administración Bush, también respaldó el uso del término según lo acordado en Beijing, si bien añadió que Estados Unidos está interesado en el impacto que las medidas en contra del terrorismo han tenido en la "comunidad lesbiana, gay, bisexual y transexual".
El Estatuto de Roma define al género como "los dos sexos, hombre y mujer, en el contexto de la sociedad", a la vez que el documento de Beijing reafirma el "uso ordinario y generalmente aceptado" del vocablo.
La Santa Sede reiteró que el "género se basa en la identidad sexual biológica, masculina o femenina", y rechazó "la noción de que la identidad sexual pueda ser adoptada indefinidamente". India, que rara vez toma la palabra en esta clase de asuntos sociales que generan divisiones, criticó al Relator Especial por redefinir la "perspectiva de género" y por conducir al comité a un debate "académico" que se aparta de su mandato.
Scheinin también tuvo defensores, particularmente entre las naciones europeas y ciertos países latinoamericanos, como Uruguay y Chile. Noruega expresó su "respaldo absoluto" al informe y recibió con agrado la visión de género como un constructo flexible. Suiza reprendió a las naciones que se opusieron al Relator Especial por no coincidir con su presentación, y sostuvo que éstas deben acatar cualquier resolución posterior que se base en el informe.
Un delegado que reprochó la "arrogancia" de Scheinin y de los países europeos que lo respaldan, resumió el debate, diciendo: "En pocas palabras, ellos nos pueden criticar a nosotros, pero a nosotros no se nos permite criticarlos a ellos. Son dioses".
Un informe "sigiloso" que impulsa la teoría de género - C-fam
Por Piero A. Tozzi
En un informe consultivo sobre la protección de los derechos humanos en el contexto de la lucha contra el terrorismo, recientemente presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se incluye una definición radical del término "género", según la cual las diferencias entre los sexos responden a un mero constructo social que no guarda relación alguna con la biología.
Las Naciones Unidas solicitaron al relator especial Martin Scheinin que elaborara un informe acerca de "la violación de los derechos humanos por cuestiones de género en la toma de medidas contra el terrorismo", aparentemente con el propósito de que se centrara en los sufrimientos padecidos por las mujeres capturadas en la guerra contra el terror.
En su lugar, Scheinin aseveró en el informe que "género no es sinónimo de mujer, sino que más bien abarca las responsabilidades sociales que subyacen al modo en el que los roles, las funciones y las responsabilidades del hombre y de la mujer, incluso en relación con la orientación sexual y la identidad de género, son definidos e interpretados".
Al definir "género" como un "constructo social", en este informe no vinculante se sostiene que el "género no es estático", sino más bien "modificable a lo largo del tiempo y a través del contexto".
Se dice a los lectores que "entender el género como un constructo social cambiante y no como una categoría biológica fija es importante, porque ayuda a identificar las complejas violaciones de los derechos humanos a causa del género, que resultan de las medidas tomadas contra el terrorismo".
Esta definición de género ha sido duramente debatida en contextos formales de las Naciones Unidas durante años, y ha sido rechazada en reiteradas oportunidades por los Estados Miembro en documentos negociados de la Organización.
Hace años que existe una fuerte tensión respecto de esta cuestión entre los Estados soberanos de la Asamblea General y el sector burocrático de la ONU. A pesar de que la Asamblea General ha definido el término "género" de la manera tradicional, como sinónimo de "sexo", la Oficina del Asesor Especial sobre Cuestiones de Género y Promoción de la Mujer lo describe, siguiendo a Scheinin, como un constructo social.
El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, vinculante para las naciones que lo ratificaron, establece que el género "se refiere a los dos sexos, hombre y mujer, en el contexto de la sociedad".
Además, dos documentos resultantes, no vinculantes, producto de conferencias de la ONU: la Plataforma de Acción de Beijing y el Informe de la Conferencia sobre los Asentamientos Humanos celebrada al año siguiente en Estambul, consideran que "el vocablo ‘género’ (...) debe interpretarse y comprenderse igual que en su uso ordinario y generalmente aceptado".
Otro aspecto preocupante de este nuevo documento es la promoción de la "identidad de género y la orientación sexual". En él se afirma que los dos tratados, junto con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ahora requieren que los Estados aseguren "por principio y en la práctica", que no se discrimine a causa de "la identidad de género y la orientación sexual".
A modo de respaldo, en el informe se citan los Principios de Yogyakarta, declaración no vinculante elaborada por los representantes de un número de ONG y relatores especiales de la ONU. Los críticos remarcan que los documentos no mencionan la orientación sexual ni la identidad de género como una categoría perteneciente a los derechos humanos, y que, además, los Estados Miembro han rechazado en reiteradas oportunidades la incorporación de esa categoría.
El informe, que en un comienzo circuló durante los tranquilos meses del verano nórdico, poco tiempo atrás comenzó a acaparar la atención de los delegados del Tercer Comité de la Asamblea General, el cual habitualmente analiza cuestiones sociales conflictivas.
Un delegado informó a "Friday Fax" que "no sería extraño que el documento no sólo haya sido emitido durante los tranquilos meses de verano", sino que, además, se lo haya introducido a hurtadillas en un informe que, en apariencia, trataba sobre la lucha contra el terrorismo, para evitar llamar la atención inmediatamente. Asimismo, conjeturó que, una vez implementado, los activistas comenzarán a referirse al documento "sigiloso" como una autoridad más que avala la agenda de los "derechos" homosexuales.
En un informe consultivo sobre la protección de los derechos humanos en el contexto de la lucha contra el terrorismo, recientemente presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, se incluye una definición radical del término "género", según la cual las diferencias entre los sexos responden a un mero constructo social que no guarda relación alguna con la biología.
Las Naciones Unidas solicitaron al relator especial Martin Scheinin que elaborara un informe acerca de "la violación de los derechos humanos por cuestiones de género en la toma de medidas contra el terrorismo", aparentemente con el propósito de que se centrara en los sufrimientos padecidos por las mujeres capturadas en la guerra contra el terror.
En su lugar, Scheinin aseveró en el informe que "género no es sinónimo de mujer, sino que más bien abarca las responsabilidades sociales que subyacen al modo en el que los roles, las funciones y las responsabilidades del hombre y de la mujer, incluso en relación con la orientación sexual y la identidad de género, son definidos e interpretados".
Al definir "género" como un "constructo social", en este informe no vinculante se sostiene que el "género no es estático", sino más bien "modificable a lo largo del tiempo y a través del contexto".
Se dice a los lectores que "entender el género como un constructo social cambiante y no como una categoría biológica fija es importante, porque ayuda a identificar las complejas violaciones de los derechos humanos a causa del género, que resultan de las medidas tomadas contra el terrorismo".
Esta definición de género ha sido duramente debatida en contextos formales de las Naciones Unidas durante años, y ha sido rechazada en reiteradas oportunidades por los Estados Miembro en documentos negociados de la Organización.
Hace años que existe una fuerte tensión respecto de esta cuestión entre los Estados soberanos de la Asamblea General y el sector burocrático de la ONU. A pesar de que la Asamblea General ha definido el término "género" de la manera tradicional, como sinónimo de "sexo", la Oficina del Asesor Especial sobre Cuestiones de Género y Promoción de la Mujer lo describe, siguiendo a Scheinin, como un constructo social.
El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, vinculante para las naciones que lo ratificaron, establece que el género "se refiere a los dos sexos, hombre y mujer, en el contexto de la sociedad".
Además, dos documentos resultantes, no vinculantes, producto de conferencias de la ONU: la Plataforma de Acción de Beijing y el Informe de la Conferencia sobre los Asentamientos Humanos celebrada al año siguiente en Estambul, consideran que "el vocablo ‘género’ (...) debe interpretarse y comprenderse igual que en su uso ordinario y generalmente aceptado".
Otro aspecto preocupante de este nuevo documento es la promoción de la "identidad de género y la orientación sexual". En él se afirma que los dos tratados, junto con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ahora requieren que los Estados aseguren "por principio y en la práctica", que no se discrimine a causa de "la identidad de género y la orientación sexual".
A modo de respaldo, en el informe se citan los Principios de Yogyakarta, declaración no vinculante elaborada por los representantes de un número de ONG y relatores especiales de la ONU. Los críticos remarcan que los documentos no mencionan la orientación sexual ni la identidad de género como una categoría perteneciente a los derechos humanos, y que, además, los Estados Miembro han rechazado en reiteradas oportunidades la incorporación de esa categoría.
El informe, que en un comienzo circuló durante los tranquilos meses del verano nórdico, poco tiempo atrás comenzó a acaparar la atención de los delegados del Tercer Comité de la Asamblea General, el cual habitualmente analiza cuestiones sociales conflictivas.
Un delegado informó a "Friday Fax" que "no sería extraño que el documento no sólo haya sido emitido durante los tranquilos meses de verano", sino que, además, se lo haya introducido a hurtadillas en un informe que, en apariencia, trataba sobre la lucha contra el terrorismo, para evitar llamar la atención inmediatamente. Asimismo, conjeturó que, una vez implementado, los activistas comenzarán a referirse al documento "sigiloso" como una autoridad más que avala la agenda de los "derechos" homosexuales.
viernes, 1 de enero de 2010
La reforma sanitaria en Estados Unidos y la “minoría creativa”
Enmienda al aborto encuentra su camino en la Reforma del Proyecto de Ley
La aprobación de la Enmienda Stupak -que toma su nombre del diputado católico y Caballero de Colón Bart Stupak, demócrata y autor de la enmienda- mostró lo lejos que Estados Unidos ha llegado en el debate sobre el aborto.
* * *
Carl Anderson es el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón y un autor superventas del “New York Times”.
Por Carl Anderson*
NEW HAVEN, viernes 13 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Con una sólida mayoría política favorable al aborto controlando el Gobierno de los Estados Unidos, un proyecto de ley de salud reproductiva en el que prevaleciera el aborto les parecía a muchos un “hecho consumado”. No contaban con el poder de una “minoría creativa”.
En su reciente viaje a la República Checa, Benedicto XVI pidió a la Iglesia actuar como una “minoría creativa” en el espacio público.
En su última referencia a este término, dijo: “Diría que a menudo son minorías creativas las que determinan el futuro, y, en este sentido, la Iglesia católica debe entender que es una minoría creativa que tiene un patrimonio de valores que no son algo del pasado, sino una realidad muy viva y relevante. La Iglesia debe modernizarse, debe estar presente en el debate público”.
El sábado, el mundo tuvo la visión de una minoría creativa en acción. El añadido de una enmienda que prohibiría la financiación pública del aborto en la reforma legislativa sanitaria fue un tipo de presencia creativa en el debate público.
La aprobación de la Enmienda Stupak -que toma su nombre del diputado católico y Caballero de Colón Bart Stupak, demócrata y autor de la enmienda- mostró lo lejos que Estados Unidos ha llegado en el debate sobre el aborto.
Un blog del “New York Times” informó que algunos opositores la habían llamado la restricción más significativa al aborto desde la Enmienda Hyde. Esa enmienda -aprobada en 1976- prohibió el uso de fondos Federales para el aborto en los Estados Unidos. Tomó su nombre del diputado católico -y Caballero de Colón- Henry Hyde, republicano.
La Enmienda Stupak va aún más lejos en la prohibición de la financiación pública de abortos.
Críticas al apoyo de los obispos
Los esfuerzos para excluir la financiación del aborto de la sanidad fueron apoyados por la conferencia episcopal de los Estados Unidos, que pidió el apoyo a la Enmienda Stupak en las Misas de todo el país como una condición “sine qua non” del debate sobre la sanidad.
Críticas al apoyo de los obispos
Los esfuerzos para excluir la financiación del aborto de la sanidad fueron apoyados por la conferencia episcopal de los Estados Unidos, que pidió el apoyo a la Enmienda Stupak en las Misas de todo el país como una condición “sine qua non” del debate sobre la sanidad.
Este fuerte liderazgo y apoyo a la legislación de principios es digno de elogio, y ha sido muy discutido en los medios de comunicación, como factor clave en el debate sobre sanidad y aborto.
Durante años, los expertos han recomendado reaccionar contra el fuerte liderazgo de los obispos católicos de los Estados Unidos en el tema del aborto. Nada más lejos de la realidad. Como demuestra la votación en la Cámara de Representantes para excluir el aborto de la reforma sanitaria de los Estados Unidos, el fuerte liderazgo ha obtenido una gran victoria.
Predicción de cambio
Los que siguen de cerca el debate sobre el aborto en este país deben estar menos sorprendidos por el resultado de la Enmienda Stupak que algunas personas de los medios de comunicación y del Congreso.
Después de todo, encuesta tras encuesta, esta primavera y este verano, se ha demostrado un cambio significativo en las actitudes de los estadounidenses ante el aborto. El sondeo de Gallup and Pew mostró mayorías decisivas opuestas a la legalización del aborto sin restricciones de Roe v. Wade.
Los que siguen de cerca el debate sobre el aborto en este país deben estar menos sorprendidos por el resultado de la Enmienda Stupak que algunas personas de los medios de comunicación y del Congreso.
Después de todo, encuesta tras encuesta, esta primavera y este verano, se ha demostrado un cambio significativo en las actitudes de los estadounidenses ante el aborto. El sondeo de Gallup and Pew mostró mayorías decisivas opuestas a la legalización del aborto sin restricciones de Roe v. Wade.
Por primera vez, una mayoría provida se hizo incluso visible.
La más detallada de esas encuestas, una encargada por los Caballeros de Colón, constató que el 86% de los estadounidenses quiere restricciones significativas al aborto.
Y en septiembre, una encuesta de Rasmussen señaló que sólo el 13% de los americanos quiere que el subsidio sanitario del Gobierno cubra el aborto.
Estaba escrito. La encuesta mostró que años de inquebrantable enseñanza de los obispos, e incansables esfuerzos de los católicos y de otras personas comprometidas con la vida habían empezado a dar sus frutos.
Lo que se necesitaba en el debate sobre la sanidad era acción por principios, y los estadounidenses la tuvieron. Con la voz clara de los obispos de los Estados Unidos y desde la acción por principios de algunos como Bart Stupak y los 64 demócratas que rompieron filas en el partido para unirse a él, se consiguió una clara victoria provida.
Con su partido en el poder de la presidencia y de las dos cámaras del Congreso, suficientes legisladores demócratas estuvieron dispuestos a enfrentarse a sus propios dirigentes para representar una “minoría creativa” en su propio partido.
El resultado es éste: que las encuestas mostraban a principios de este año el proceso político demostrado este fin de semana; Estados Unidos se está convirtiendo en un país cada vez más disconforme con el legado sobre el aborto de Roe v. Wade; construir un futuro mejor requiere sólo que la minoría creativa actúe por principios según sus convicciones.
[Traducción del original inglés por Patricia Navas]El resultado es éste: que las encuestas mostraban a principios de este año el proceso político demostrado este fin de semana; Estados Unidos se está convirtiendo en un país cada vez más disconforme con el legado sobre el aborto de Roe v. Wade; construir un futuro mejor requiere sólo que la minoría creativa actúe por principios según sus convicciones.
* * *
Carl Anderson es el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón y un autor superventas del “New York Times”.
Control de población para prevenir el cambio climático - PRI
Por Colin Mason
La frase inicial del artículo de la revista médica británica “The Lancet” (1) pinta un panorama sombrío. Esta publicación, normalmente seria, informa sobre una nueva amenaza para la salud que “afectará a la mayoría de poblaciones en las próximas décadas y pondrá en grave riesgo la vida y bienestar de miles de millones de personas.”
¡Miles de millones, no menos! Si “miles de millones de vidas” están en riesgo. Dado que existen menos de 7 mil millones de nosotros en el planeta, esto significa que, dándole alguna proporción a esta frase, por lo menos la mitad estamos en peligro de morir.
¿Pero a qué se refieren precisamente? ¿De una versión aerotransportada del VIH/SIDA? ¿De una nueva cepa de gripe aviar más virulenta? ¿De una arma biológica mortal que de alguna manera escapó del laboratorio?
Si pensó en algo de esto, lamentamos decirle que está totalmente equivocado. La realidad es que los autores de este artículo en “The Lancet” no están hablando de alguna nueva pandemia en absoluto. Más bien, el riesgo de nuestras vidas al que hacen referencia vendría de… un posible incremento en la temperatura promedio de la superficie de la tierra de 2 grados centígrados para el año 2100.
No se atrevan a soltar la carcajada.
Porque los autores de “Managing the health effects of climate change” (“La Gestión de los efectos del cambio climático en la salud”) están hablando muy, muy en serio.
De hecho, continúan informándonos de manera solemne que los daños del cambio climático para la salud serán aún más graves en latitudes altas, con la posibilidad de aumentar de 4 a 5 grados centígrados al norte de Canadá, Groenlandia y Siberia.
Por mi parte, no estoy asustado por la idea de que un poco de calor podría llegar a esas congeladas tierras del norte. Tampoco estoy muy seguro que sus esparcidos pobladores se opondrán a un descanso del frío que congela hasta los huesos, si tal aumento en la temperatura verdaderamente sucediera.
Sin embargo, tengo mis dudas al respecto, y no sólo por el comportamiento alocado de tantos fanáticos del calentamiento global. Hay muchas variables involucradas y nuestra prueba es tan superficial, que cualquier conclusión acerca del efecto de las actividades humanas en el clima de la tierra no es sólo prematura, también es probable que sea un error.
Me refiero a que si ni siquiera podemos predecir con exactitud como estará el tiempo de aquí a dos semanas. ¿Se supone que seamos capaces de calcular como estará el tiempo de aquí a un siglo? ¿Acaso nos están tomando el pelo?
La verdad es que más allá de ciertas frases muy mediáticas en pos de un conveniente alarmismo, los autores en realidad admiten no tener evidencia contundente. Si leemos cuidadosamente las mismas afirmaciones de los autores, entenderemos cuál es el tipo de certeza de sus “predicciones”: La “política pública que responde al impacto del cambio climático en la salud pública tendrá que ser formulada en condiciones de incertidumbre, que dependerán de la escala y el tiempo en que sucedan los efectos, así como de su naturaleza, ubicación e intensidad.” (p. 1694)
Sin embargo, este desconocimiento no les impide proponer vastos aumentos en los gastos del gobierno. Tampoco de dar razones para que poderosas instituciones internacionales nuevas junten fondos para “mitigar” y “adaptarse” al cambio climático mundial. Y por supuesto no dejan de hacer un enérgico llamado a incrementar los programas de control de población para “combatir el cambio climático.”
Es más, este nuevo consorcio de teóricos del cambio climático y defensores del control de población se ven a sí mismos como el vanguardismo de un “nuevo movimiento que defiende la salud pública”, arguyendo lo “urgentemente necesario” que es “adaptarse a los efectos del cambio climático en la salud.”
Pero aún si vemos un ligero aumento de la temperatura global durante el próximo siglo, y creo que sobre este asunto no se ha llegado a un acuerdo científico concluyente, el desviar los inmensos recursos hacia posibles problemas de salud podría ocasionar un despilfarro de los recursos.
Uno de los subtítulos del artículo afirma que “el cambio climático es la más grande amenaza para la salud mundial del siglo 21”. Y simplemente no es cierto.
Todos los que lean el artículo de “The Lancet” estarán muertos dentro de cien años, y les garantizo que no morirán de “cambio climático”. Más bien, morirán de enfermedades infecciosas, de cáncer, de ataques cardiacos, de derrames cerebrales y otros.
Estas son las verdaderas amenazas para la salud de nuestra era. Estas son las amenazas a nuestras vidas y bienestar que deberían demandar nuestra atención y nuestros recursos, no unas vagas, imprevisibles e indirectas consecuencias para la salud por un supuesto “calentamiento global”.
Al distraernos de amenazas más inmediatas para la salud, al retrasar el descubrimiento de curas para enfermedades que cuestan decenas de millones de vidas cada año en países pobres, esta gente nos está matando.
Pero, después de todo, quizás sea eso lo que quieren en el fondo.
La frase inicial del artículo de la revista médica británica “The Lancet” (1) pinta un panorama sombrío. Esta publicación, normalmente seria, informa sobre una nueva amenaza para la salud que “afectará a la mayoría de poblaciones en las próximas décadas y pondrá en grave riesgo la vida y bienestar de miles de millones de personas.”
¡Miles de millones, no menos! Si “miles de millones de vidas” están en riesgo. Dado que existen menos de 7 mil millones de nosotros en el planeta, esto significa que, dándole alguna proporción a esta frase, por lo menos la mitad estamos en peligro de morir.
¿Pero a qué se refieren precisamente? ¿De una versión aerotransportada del VIH/SIDA? ¿De una nueva cepa de gripe aviar más virulenta? ¿De una arma biológica mortal que de alguna manera escapó del laboratorio?
Si pensó en algo de esto, lamentamos decirle que está totalmente equivocado. La realidad es que los autores de este artículo en “The Lancet” no están hablando de alguna nueva pandemia en absoluto. Más bien, el riesgo de nuestras vidas al que hacen referencia vendría de… un posible incremento en la temperatura promedio de la superficie de la tierra de 2 grados centígrados para el año 2100.
No se atrevan a soltar la carcajada.
Porque los autores de “Managing the health effects of climate change” (“La Gestión de los efectos del cambio climático en la salud”) están hablando muy, muy en serio.
De hecho, continúan informándonos de manera solemne que los daños del cambio climático para la salud serán aún más graves en latitudes altas, con la posibilidad de aumentar de 4 a 5 grados centígrados al norte de Canadá, Groenlandia y Siberia.
Por mi parte, no estoy asustado por la idea de que un poco de calor podría llegar a esas congeladas tierras del norte. Tampoco estoy muy seguro que sus esparcidos pobladores se opondrán a un descanso del frío que congela hasta los huesos, si tal aumento en la temperatura verdaderamente sucediera.
Sin embargo, tengo mis dudas al respecto, y no sólo por el comportamiento alocado de tantos fanáticos del calentamiento global. Hay muchas variables involucradas y nuestra prueba es tan superficial, que cualquier conclusión acerca del efecto de las actividades humanas en el clima de la tierra no es sólo prematura, también es probable que sea un error.
Me refiero a que si ni siquiera podemos predecir con exactitud como estará el tiempo de aquí a dos semanas. ¿Se supone que seamos capaces de calcular como estará el tiempo de aquí a un siglo? ¿Acaso nos están tomando el pelo?
La verdad es que más allá de ciertas frases muy mediáticas en pos de un conveniente alarmismo, los autores en realidad admiten no tener evidencia contundente. Si leemos cuidadosamente las mismas afirmaciones de los autores, entenderemos cuál es el tipo de certeza de sus “predicciones”: La “política pública que responde al impacto del cambio climático en la salud pública tendrá que ser formulada en condiciones de incertidumbre, que dependerán de la escala y el tiempo en que sucedan los efectos, así como de su naturaleza, ubicación e intensidad.” (p. 1694)
Sin embargo, este desconocimiento no les impide proponer vastos aumentos en los gastos del gobierno. Tampoco de dar razones para que poderosas instituciones internacionales nuevas junten fondos para “mitigar” y “adaptarse” al cambio climático mundial. Y por supuesto no dejan de hacer un enérgico llamado a incrementar los programas de control de población para “combatir el cambio climático.”
Es más, este nuevo consorcio de teóricos del cambio climático y defensores del control de población se ven a sí mismos como el vanguardismo de un “nuevo movimiento que defiende la salud pública”, arguyendo lo “urgentemente necesario” que es “adaptarse a los efectos del cambio climático en la salud.”
Pero aún si vemos un ligero aumento de la temperatura global durante el próximo siglo, y creo que sobre este asunto no se ha llegado a un acuerdo científico concluyente, el desviar los inmensos recursos hacia posibles problemas de salud podría ocasionar un despilfarro de los recursos.
Uno de los subtítulos del artículo afirma que “el cambio climático es la más grande amenaza para la salud mundial del siglo 21”. Y simplemente no es cierto.
Todos los que lean el artículo de “The Lancet” estarán muertos dentro de cien años, y les garantizo que no morirán de “cambio climático”. Más bien, morirán de enfermedades infecciosas, de cáncer, de ataques cardiacos, de derrames cerebrales y otros.
Estas son las verdaderas amenazas para la salud de nuestra era. Estas son las amenazas a nuestras vidas y bienestar que deberían demandar nuestra atención y nuestros recursos, no unas vagas, imprevisibles e indirectas consecuencias para la salud por un supuesto “calentamiento global”.
Al distraernos de amenazas más inmediatas para la salud, al retrasar el descubrimiento de curas para enfermedades que cuestan decenas de millones de vidas cada año en países pobres, esta gente nos está matando.
Pero, después de todo, quizás sea eso lo que quieren en el fondo.
Asociaciones familiares rechazan el neomalthusianismo impuesto en Europa
Un informe afirma la “necesidad” de “reducir y seleccionar los nacimientos”
ESTRASBURGO, domingo 8 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- El Foro italiano de Asociaciones Familiares ha mostrado su total desacuerdo con un documento presentado por la británica Christine McCafferty, al Parlamentary Assembly of Council of Europa (PACE) de Estrasburgo en el que se piden una serie de medidas para reducir y seleccionar los nacimientos.
Las asociaciones familiares consideran que se trata de "políticas neomalthusianas de control demográfico", y manifestaron su "rotundo rechazo" hacia ellas.
Con motivo de la presentación de un informe (documento 11992 del 05-08-09), relativo a la aplicación de los planes de control demográfico puestos en marcha en la Conferencia de la ONU en El Cairo(1994), por parte de Christine McCafferty el pasado 5 de agosto al Social, Health a nd Family Affairs Committee del Consejo, el Foro ha hecho pública una carta de rechazo.
Esta carta, dirigida a Maud de Boer-Buquicchio, secretaria general del Consejo de Europa, y ha sido puesta en conocimiento de todos los parlamentarios italianos.
En las carta se explica que la salud procreativa comprende el conjunto de intervenciones preventivas y terapéuticas destinadas a la promoción de las condiciones físicas, psíquicas, socioeconómicas y ambientales óptimas para la concepción, el embarazo y el nacimiento.
En cambio, el término ambiguo de "salud reproductiva", unido al de "derechos reproductivos" (para indicar el acceso a la contracepción, el aborto seguro, la esterilización y la fecundación artificial) introducido en las Conferencias Internacionales de la ONU, ha traído una mentalidad antivida y antipersona, que ha penetrado ya también en las resoluciones de los países europeos.
"Nuestro desacuerdo y nuestras preocupaciones - explica Francesco Belletti, presidente del Foro - nacen de las siguientes consideraciones: la filosofía subyacente al documento es neo-malthusiana (§ 33-37), por lo que la lucha contra la pobreza se realiza eliminando las bocas que alimentar. La fecundidad humana y el crecimiento de la población son "una amenaza a la salud humana, el desarrollo social y económico, y el medio ambiente" (§ 33)".
El documento presentado está orientado a:
- financiar ONGs para la planificación de la natalidad (§ 54).
- promover el aborto ("nuevos medios" de control de los nacimientos) y su legalización a través de:
a) la promoción - debida a los Estados - del concepto de "derechos reproductivos",
b) la oferta de garantía de que el aborto se realice de forma segura, pidiendo a los Estados miembros que legislen al respecto (derecho a tener un aborto seguro).
c) como derecho reproductivo, en general
d) como instrumento de control de los nacimientos: en el sentido de la planificación familiar (§ 26).
e) en el sentido de control de crecimiento de la población (aborto seguro y "contracepción de emergencia"), cfr. sumario inicial.
f) a través de financiaciones públicas (§ 20 y otros)
- introduce y reproduce sistemática y programáticamente los términos clave de "derechos sexuales y reproductivos" del IPPF (International Planned Parenthood Federation).
Quiere obligar a los Estados miembros (§ 16) a emprender acciones para los "derechos reproductivos".
Intercepta y tiende a modificar, alargándola - entrando en el ordenamiento jurídico reservado a un estado miembro (Italia) - la Ley 40/2004, a propósito de la disponibilidad a cualquiera para acceder a las técnicas de cura de la infertilidad (§41).
Dedica más párrafos a la "no discriminación de género". Expropia a la familia de cualquier rol educativo en el campo sexual y reproductivo, atribuyéndolo a la escolarización y a los servicios públicos. Contradice, planificando el control de la población, los objetivos de recuperación de la fecundidad en Europa.
La directora de una clínica abortista se convierte
La directora de una clínica abortista se convierte
Una campaña en EEUU reivindica 542 vidas salvadas y 8 abortistas arrepentidos
BRYAN, 3 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Abby Johnson, exdirectora de un centro de Planned Parenthood en Estados Unidos, abandonó esta organización abortista tras ver el aborto de un niño, y ahora trabaja con aquellos que rezaban por su conversión.
Johnson, de 29 años, trabajó para Planned Parenthood durante ocho años hasta que vio, a través de una transmisión por ultrasonidos, un feto “estrujado” al ser aspirado del vientre de su madre el pasado mes de septiembre.
El 6 de octubre, dejó su trabajo como directora del centro de Bryan (Texas). Y fue a la Coalition for Life (Coalición por la Vida), un grupo provida que en ese momento estaba participando en diversas ciudades de los Estados Unidos en la campaña “40 Días por la Vida”.
David Bereit, el director nacional de “40 Días por la Vida”, explicó a ZENIT que en la última campaña, que acabó este domingo, otros siete trabajadores de clínicas abortistas abandonaron su profesión, y además se salvaron 542 vidas.
Y “esos son sólo los casos que nosotros conocemos”, añadió, resumiendo los resultados inmediatos de la campaña que ha unido a 212 ciudades de 25 estados, a 5 provincias de Canadá y a Dinamarca.
El programa actual de los “40 Días” comenzó en la clínica de Bryan en el año 2004 como una iniciativa basada en la oración y el ayuno.
Los colaboradores provida se han concentrado frente a este centro de la organización Planned Parenthood durante seis campañas hasta la fecha, celebrando una oración de un día entero por los que se plantean y defienden el aborto.
Bereit afirmó: “Desde la primera campaña en 2004, hemos rezado por Abby -y por todos los que trabajan en el aborto- para que ella pudiera llegar a ver lo que en realidad es el aborto, y abandonara este negocio de la muerte”.
“En este caso, esas oraciones han sido respondidas -continuó-. Estamos muy orgullosos de la valentía de Abby al dejar la industria del aborto y anunciar públicamente las razones por las que la dejaba”.
También destacó que la historia de su conversión “demuestra la importancia de una presencia orante constante y pacífica frente a las instalaciones del aborto”.
Punto de ruptura
Johnson, que ahora está apareciendo en programas de radio y televisión de todo el país, explicó que experimentó un “cambio de corazón respecto a esta cuestión”, informó “40 Días por la Vida”.
Ella explicó: “En los últimos meses, había visto un cambio en las motivaciones del impacto financiero de los abortos y realmente alcancé mi punto de ruptura tras presenciar un tipo concreto de aborto a través de ultrasonidos”.
“Yo sólo pensé: No puedo hacer esto nunca más; y fue como un flash que me golpeó y pensé: esto es todo”, dijo a KBTX.com.
Johnson, episcopaliana, describió este momento como una “conversión definitiva” de corazón, una “conversión espiritual”.
También explicó que, a pesar de que inicialmente se había involucrado con Planned Parenthood porque quería ayudar a las mujeres, había estado dudando porque el centro estaba cambiando su modelo de negocio.
“El dinero no estaba en la prevención”, afirmó, “el dinero estaba en el aborto”.
Johnson señaló a FoxNews.com que actualmente ella estaba recibiendo instrucciones de sus jefes regionales para incrementar el número de abortos realizados, para aumentar los beneficios.
“Cada reunión que teníamos era “No tenemos suficiente dinero, no tenemos suficiente dinero, tenemos que mantener esos abortos que vienen” -explicó-. Es un negocio muy lucrativo y por eso quieren incrementar los números”.
A pesar de que el antiguo puesto de trabajo de Johnson sólo practicaba abortos dos días al mes, cada día estaba allí el doctor, y podía hacer más de 40.
Ahora, Johnson está ayudando a mujeres, pero desde el otro lado. Ella empezó rezando con voluntarios, en el exterior de Planned Parenthood, por aquellos que antes eran sus compañeros.
El poder de la oración
El director de Coalition for Life, Shawn Carney, afirmó: “Esto está siendo realmente un testimonio del poder de la oración y de la valentía de Abby para dejar un trabajo que ella sentía que no podía mantener con buena conciencia”.
“Ha sido una alegría para todos nuestros voluntarios que han rezado fuera de la clínica por la conversión de los trabajadores de la clínica, ser testigos de que las conversiones realmente suceden”.
A pesar de que Johnson todavía no ha encontrado otro trabajo, ha estado colaborando estrechamente con Carney y con otros miembros de la coalición.
Bereit explicó a ZENIT: “La gente provida está acogiendo a estos antiguos trabajadores del aborto con amor y con los brazos abiertos”.
Y añadió que la web de su organización ha publicado en sus blogs centenares de comentarios de personas de todo el mundo que están expresando su apoyo a Abby.
Bereit destacó que esta conversión tendrá resultados de largo alcance, “realmente alentará a otras ciudades a llevar a cabo múltiples campañas “40 Días por la Vida”, y presencias orantes regulares”, incluso cuando el programa no esté en marcha.
Y continuó: “Nos hemos comprometido a presionar hasta el día en que ninguna mujer llore y ningún niño muera”.
También explicó a ZENIT que se han planificado dos nuevas campañas para el 2010, una durante la Cuaresma, que empezará el 17 de febrero, y otra en otoño, del 22 de septiembre al 31 de octubre.
“Además -añadió Bereit-, “40 Días por la Vida” está desarrollando activamente herramientas y recursos para formar, capacitar y dar autoridad a los provida locales para ampliar y expandir el impacto de sus esfuerzos”.
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En la web:
Coalition for Life: http://www.coalitionforlife.com/
La sexualidad de los jovenes en EE.UU. - http://sinsida.biz
Las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio. Lo dice la psiquiatra norteamericana Miriam Grossman acaba de publicar You’re Teaching My Child What?
Fuente: eReview (Institute of Marriage and Familiy Canada)
La psiquiatra norteamericana Miriam Grossman acaba de publicar You’re Teaching My Child What? (1), un libro en el que describe el panorama actual de la educación sexual que se imparte en las escuelas de Estados Unidos. Resumimos una entrevista a la autora paraeReview (9-09-2009), publicación del Institute of Marriage and Family Canada.
“No podía hacer mucho por ellos. Eran jóvenes que estaban muy bien informados y que se preocupaban activamente por su salud. Cuidaban la alimentación, hacían ejercicio, evitaban fumar y tantas cosas. Pero en el terreno de la sexualidad asumían todo tipo de riesgos. Así que empecé a preguntarles sobre la educación sexual que recibían en clase”.
Tras ejercer durante doce años como psiquiatra en la UCLA (University of California, Los Angeles), Grossman comprobó el desconcierto con que se mueven la mayoría de los jóvenes en el ámbito de la sexualidad. Ella misma se sintió frustrada al ver cómo, paciente tras paciente, se repetían los mismos errores que terminaban en enfermedades de transmisión sexual, trastornos emocionales e incluso infertilidad.
A partir de estos testimonios, Grossman llegó a la conclusión de que los jóvenes estaban prácticamente desprotegidos. Este fue el título de su primer libro: Unprotected: A Campus Psychiatric Reveals How Political Correctness in Her Profession Harms Every Student. En el que ahora acaba de publicar analiza el material pedagógico que utilizan los alumnos: páginas webs, libros, folletos, guías, vídeos…
Lo primero que sorprendió a Grossman es la falta de conocimiento sobre los fundamentos del desarrollo evolutivo de niños y jóvenes, así como de los últimos descubrimientos de la neurobiología. “Los profesores de educación sexual insisten en que los adolescentes tienen, al igual que los adultos, la madurez suficiente para tomar decisiones responsables. El problema, añaden, está en que les falta la información suficiente y no utilizan preservativos”.
“De manera que la propuesta de estos ‘expertos’ para reducir las enfermedades de transmisión sexual y el número de embarazos adolescentes es: más información y más condones. Pero las investigaciones recientes de la neuropsicología no respaldan esta postura. Ahora sabemos que las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio. Y sólo hay una cosa que cura esto: el tiempo”.
Otro dato básico que omiten la mayoría de los manuales sobre educación sexual es la mayor vulnerabilidad biológica de las chicas a las enfermedades de transmisión sexual. Tampoco se dice a los chicos que el sexo oral suele ir asociado al cáncer de garganta. “No hace falta repetir que se trata de una información de vida o muerte; ocultar estas cosas es el colmo de la irresponsabilidad”.
En lugar de informar sobre los riesgos, algunas organizaciones americanas como Planned Parenthood o SIECUS (Sexuality Information and Education Council of the US) “se limitan a repetir que la adolescencia es el tiempo idóneo para explorar nuevas prácticas sexuales, o que los niños tienen derecho a expresar su sexualidad en cualquiera de las formas que se les ocurra”.
Para Grossman, “este mensaje promueve el libertinaje sexual, no la salud sexual. Es pura ideología, no ciencia. Y cuando el libertinaje sexual pasa a primer plano, la salud sexual se resiente. Ahí están, para demostrarlo, las alarmantes cifras de Estados Unidos sobre enfermedades de transmisión sexual, infecciones por VIH, embarazos adolescentes y abortos”.
El enfoque ideológico de la educación sexual se observa también en el papel que los educadores atribuyen a los padres. Grossman dice que en este punto hay mucha doblez: “Cuando los educadores hablan ante los medios o en los materiales destinados a los padres, siempre destacan que la educación sexual empieza en casa y que los padres son los principales educadores en este terreno. Sin embargo, los materiales didácticos que utilizan los niños trasmiten un mensaje muy diferente”.
“El 90% de los padres quiere que sus hijos retrasen las relaciones sexuales, y confían en que quienes imparten la educación sexual les van a ayudar a reforzar ese mensaje. Hay organizaciones como SIECUS que se comprometen a difundirlo, pero luego no lo hacen”.
Aunque la situación que describe Grossman es bastante cruda, su libro también transmite esperanza. “La buena noticia es que todos estos problemas de salud sexual pueden ser evitados en el 100% de los casos. Los padres pueden hacer mucho por sus hijos. Cada vez más, sabemos que los hijos se sienten muy influidos por los valores y las expectativas de sus padres. En el libro recojo numerosos estudios que demuestran el efecto positivo que tiene en los hijos un estilo educativo que sabe combinar la comprensión con la autoridad”.
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“No podía hacer mucho por ellos. Eran jóvenes que estaban muy bien informados y que se preocupaban activamente por su salud. Cuidaban la alimentación, hacían ejercicio, evitaban fumar y tantas cosas. Pero en el terreno de la sexualidad asumían todo tipo de riesgos. Así que empecé a preguntarles sobre la educación sexual que recibían en clase”.
Tras ejercer durante doce años como psiquiatra en la UCLA (University of California, Los Angeles), Grossman comprobó el desconcierto con que se mueven la mayoría de los jóvenes en el ámbito de la sexualidad. Ella misma se sintió frustrada al ver cómo, paciente tras paciente, se repetían los mismos errores que terminaban en enfermedades de transmisión sexual, trastornos emocionales e incluso infertilidad.
A partir de estos testimonios, Grossman llegó a la conclusión de que los jóvenes estaban prácticamente desprotegidos. Este fue el título de su primer libro: Unprotected: A Campus Psychiatric Reveals How Political Correctness in Her Profession Harms Every Student. En el que ahora acaba de publicar analiza el material pedagógico que utilizan los alumnos: páginas webs, libros, folletos, guías, vídeos…
Lo primero que sorprendió a Grossman es la falta de conocimiento sobre los fundamentos del desarrollo evolutivo de niños y jóvenes, así como de los últimos descubrimientos de la neurobiología. “Los profesores de educación sexual insisten en que los adolescentes tienen, al igual que los adultos, la madurez suficiente para tomar decisiones responsables. El problema, añaden, está en que les falta la información suficiente y no utilizan preservativos”.
“De manera que la propuesta de estos ‘expertos’ para reducir las enfermedades de transmisión sexual y el número de embarazos adolescentes es: más información y más condones. Pero las investigaciones recientes de la neuropsicología no respaldan esta postura. Ahora sabemos que las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio. Y sólo hay una cosa que cura esto: el tiempo”.
Otro dato básico que omiten la mayoría de los manuales sobre educación sexual es la mayor vulnerabilidad biológica de las chicas a las enfermedades de transmisión sexual. Tampoco se dice a los chicos que el sexo oral suele ir asociado al cáncer de garganta. “No hace falta repetir que se trata de una información de vida o muerte; ocultar estas cosas es el colmo de la irresponsabilidad”.
En lugar de informar sobre los riesgos, algunas organizaciones americanas como Planned Parenthood o SIECUS (Sexuality Information and Education Council of the US) “se limitan a repetir que la adolescencia es el tiempo idóneo para explorar nuevas prácticas sexuales, o que los niños tienen derecho a expresar su sexualidad en cualquiera de las formas que se les ocurra”.
Para Grossman, “este mensaje promueve el libertinaje sexual, no la salud sexual. Es pura ideología, no ciencia. Y cuando el libertinaje sexual pasa a primer plano, la salud sexual se resiente. Ahí están, para demostrarlo, las alarmantes cifras de Estados Unidos sobre enfermedades de transmisión sexual, infecciones por VIH, embarazos adolescentes y abortos”.
El enfoque ideológico de la educación sexual se observa también en el papel que los educadores atribuyen a los padres. Grossman dice que en este punto hay mucha doblez: “Cuando los educadores hablan ante los medios o en los materiales destinados a los padres, siempre destacan que la educación sexual empieza en casa y que los padres son los principales educadores en este terreno. Sin embargo, los materiales didácticos que utilizan los niños trasmiten un mensaje muy diferente”.
“El 90% de los padres quiere que sus hijos retrasen las relaciones sexuales, y confían en que quienes imparten la educación sexual les van a ayudar a reforzar ese mensaje. Hay organizaciones como SIECUS que se comprometen a difundirlo, pero luego no lo hacen”.
Aunque la situación que describe Grossman es bastante cruda, su libro también transmite esperanza. “La buena noticia es que todos estos problemas de salud sexual pueden ser evitados en el 100% de los casos. Los padres pueden hacer mucho por sus hijos. Cada vez más, sabemos que los hijos se sienten muy influidos por los valores y las expectativas de sus padres. En el libro recojo numerosos estudios que demuestran el efecto positivo que tiene en los hijos un estilo educativo que sabe combinar la comprensión con la autoridad”.
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NOTAS
(1) You’re Teaching My Child What?: A Physician Exposes the Lies of Sex Ed and How They Harm Your Child, Regnery Publishing. Washington, DC(2009).
(1) You’re Teaching My Child What?: A Physician Exposes the Lies of Sex Ed and How They Harm Your Child, Regnery Publishing. Washington, DC(2009).
Obituario del siglo XXI: "Matrimonio, Q.E.P.D" - www.yoinfluyo.com
Por José Bolio Halloran
"La Familia y el Amor se unen al irreparable dolor que embarga a la Humanidad por el sensible fallecimiento de una de sus instituciones más longevas y benéficas de todos los tiempos: el Matrimonio. De quien se dice, murió a manos de la Sociedad y sus secuaces: el Egoísmo y el Hedonismo. Descanse en paz".
Así es, tras una encarnizada batalla, parece ser que el anticuado y desprestigiado Matrimonio no resistió más y sucumbió ante la moderna y práctica Sociedad, quien continúa celebrando su "libertad".
Se rumorea que, herido de muerte y previo a su última exhalación, el Matrimonio emitió un conmovedor discurso que a continuación nos permitimos reproducir:
"Me voy con el alma entristecida, que no resentida porque, si mis victimarios actuaron como lo hicieron, fue a causa del gran engaño del que a su vez fueron objeto.
"¡Sí, el gran engaño!, según el cual la vida es tan corta que sólo debemos vivirla para nosotros mismos y no para los demás. La penosa estafa que les mueve a confundir la felicidad con el placer, el cual, mientras más inmediato y fácil, mejor.
"Que no hay sacrificio por los demás que valga la pena. Que no hay otra vida después de ésta. Que lo que importa es el aquí y el ahora.
"¿Libertad o libertinaje? ¡Qué más da! Cuestiones terminológicas. El chiste, según dicen, es hacer lo que me plazca cuando me plazca, siempre y cuando me agrade; ya que la bondad o maldad de mis actos va en función del placer que me reportan.
"Tener, no ser. Recibir, no dar. Ser feliz, no hacer feliz. La persona más importante: yo. ¡Qué triste!
"¡Sin sentimiento no hay amor! ¡Vaya mentira!
"Me voy con la conciencia tranquila, porque pregoné afanosamente que sólo el amor verdadero nos llevará a la felicidad verdadera. Que el amor es mucho más que sentimiento, porque requiere de inteligencia y voluntad. Mientras más amamos, más felices somos, y el Matrimonio es una oportunidad inmejorable para amar más, para darnos más y aceptarnos más, en otras palabras, totalmente.
"Me voy un poco frustrado porque en vano traté de hacerles entender que las diferencias de pareja son normales, ya que son dos personas distintas con gustos, psicología, temperamento, carácter, educación y problemas distintos. Que lo malo no es discutir, sino no saber hacerlo. Que con amor no hay diferencia que no sea superable.
"También les dije que el amor matrimonial: maduro, estable y armonioso, trasciende por mucho a su antecesor, el impetuoso y fugaz enamoramiento.
"Y que es importante escoger a quién se ama, pero lo es aún más amar a quien se escoge.
"Por más que les advertí que era signo de soberbia sacar a Dios de la vida matrimonial, no me hicieron caso. Confiaron demasiado en sus propias fuerzas y ahí están los resultados.
"¡Pobre Sociedad, victimaria mía! ¿No te das cuenta que todavía no expiro y ya te estoy haciendo falta? Sin mí te estás viniendo abajo. Los niños, hombres y mujeres del mañana, ya no tienen la estabilidad emocional que sólo el buen matrimonio de sus padres puede darles. No están aprendiendo el ejercicio de las virtudes. Se están volviendo egoístas y, por lo tanto, infelices.
"¡En fin, Sociedad, sobre tu espalda caerá la culpa de tu infelicidad! Ahora expiro".
"La Familia y el Amor se unen al irreparable dolor que embarga a la Humanidad por el sensible fallecimiento de una de sus instituciones más longevas y benéficas de todos los tiempos: el Matrimonio. De quien se dice, murió a manos de la Sociedad y sus secuaces: el Egoísmo y el Hedonismo. Descanse en paz".
Así es, tras una encarnizada batalla, parece ser que el anticuado y desprestigiado Matrimonio no resistió más y sucumbió ante la moderna y práctica Sociedad, quien continúa celebrando su "libertad".
Se rumorea que, herido de muerte y previo a su última exhalación, el Matrimonio emitió un conmovedor discurso que a continuación nos permitimos reproducir:
"Me voy con el alma entristecida, que no resentida porque, si mis victimarios actuaron como lo hicieron, fue a causa del gran engaño del que a su vez fueron objeto.
"¡Sí, el gran engaño!, según el cual la vida es tan corta que sólo debemos vivirla para nosotros mismos y no para los demás. La penosa estafa que les mueve a confundir la felicidad con el placer, el cual, mientras más inmediato y fácil, mejor.
"Que no hay sacrificio por los demás que valga la pena. Que no hay otra vida después de ésta. Que lo que importa es el aquí y el ahora.
"¿Libertad o libertinaje? ¡Qué más da! Cuestiones terminológicas. El chiste, según dicen, es hacer lo que me plazca cuando me plazca, siempre y cuando me agrade; ya que la bondad o maldad de mis actos va en función del placer que me reportan.
"Tener, no ser. Recibir, no dar. Ser feliz, no hacer feliz. La persona más importante: yo. ¡Qué triste!
"¡Sin sentimiento no hay amor! ¡Vaya mentira!
"Me voy con la conciencia tranquila, porque pregoné afanosamente que sólo el amor verdadero nos llevará a la felicidad verdadera. Que el amor es mucho más que sentimiento, porque requiere de inteligencia y voluntad. Mientras más amamos, más felices somos, y el Matrimonio es una oportunidad inmejorable para amar más, para darnos más y aceptarnos más, en otras palabras, totalmente.
"Me voy un poco frustrado porque en vano traté de hacerles entender que las diferencias de pareja son normales, ya que son dos personas distintas con gustos, psicología, temperamento, carácter, educación y problemas distintos. Que lo malo no es discutir, sino no saber hacerlo. Que con amor no hay diferencia que no sea superable.
"También les dije que el amor matrimonial: maduro, estable y armonioso, trasciende por mucho a su antecesor, el impetuoso y fugaz enamoramiento.
"Y que es importante escoger a quién se ama, pero lo es aún más amar a quien se escoge.
"Por más que les advertí que era signo de soberbia sacar a Dios de la vida matrimonial, no me hicieron caso. Confiaron demasiado en sus propias fuerzas y ahí están los resultados.
"¡Pobre Sociedad, victimaria mía! ¿No te das cuenta que todavía no expiro y ya te estoy haciendo falta? Sin mí te estás viniendo abajo. Los niños, hombres y mujeres del mañana, ya no tienen la estabilidad emocional que sólo el buen matrimonio de sus padres puede darles. No están aprendiendo el ejercicio de las virtudes. Se están volviendo egoístas y, por lo tanto, infelices.
"¡En fin, Sociedad, sobre tu espalda caerá la culpa de tu infelicidad! Ahora expiro".
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Irlanda a juicio por sus leyes pro-vida
Arroja dudas sobre la neutralidad del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
ESTRASBURGO, Francia, lunes 7 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- La Constitución de Irlanda será juzgada este miércoles en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para responder de su defensa de la vida humana desde el momento de la concepción.
El tribunal con sede en Estrasburgo considerará el caso de tres mujeres contra Irlanda, un desafío contra las leyes irlandesas lanzado por tres mujeres que alegaron haberse sido "forzadas" a ir al extranjero a abortar, lo cual supuso un riesgo para su salud.
El tribunal estudiará si las leyes del país violan la Convención Europea de Derechos Humanos, que subraya el "derecho a la vida privada y familiar".
El Instituto Católico Familia y Derechos Humanos informó de la protesta de la Sociedad para la Protección del Niño No nacido, el Centro Europeo por la Ley y la Justicia y la Alianza Fondo de Defensa (en nombre del Family Research Council).
Estas entidades afirman que el tribunal europeo no tiene jurisdicción sobre este caso, ya que "los recursos internos no han sido agotados".
El Instituto destacó que "la reciente aprobación, por parte del país, del Tratado de Lisboa, tras recibir garantías de que su constitución pro-vida no se vería afectada, ha hecho aumentar el interés por la decisión del tribunal".
También mostró dudas sobre la capacidad del tribunal para "ser imparcial" en lo que se refiere a los "derechos sobre el aborto".
Hace dos años, el mismo tribunal dictaminó que Polonia debía garantizar el acceso al aborto, después del caso Tysiac contra Polonia, en el que una mujer afirmaba haber perdido la vista por no haber podido finalizar su embarazo.
El tribunal acusó a Polonia de violar la convención europea basándose en el testimonio de un médico que apoyó la demanda de la mujer, a pesar de que otros ocho especialistas dictaminaron que "el continuo deterioro de su vista no estaba relacionado con su embarazo".
El Instituto afirmó que el tribunal "dio más crédito a la opinión de un generalista que a la de ocho expertos, para lograr el resultado deseado".
ESTRASBURGO, Francia, lunes 7 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- La Constitución de Irlanda será juzgada este miércoles en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para responder de su defensa de la vida humana desde el momento de la concepción.
El tribunal con sede en Estrasburgo considerará el caso de tres mujeres contra Irlanda, un desafío contra las leyes irlandesas lanzado por tres mujeres que alegaron haberse sido "forzadas" a ir al extranjero a abortar, lo cual supuso un riesgo para su salud.
El tribunal estudiará si las leyes del país violan la Convención Europea de Derechos Humanos, que subraya el "derecho a la vida privada y familiar".
El Instituto Católico Familia y Derechos Humanos informó de la protesta de la Sociedad para la Protección del Niño No nacido, el Centro Europeo por la Ley y la Justicia y la Alianza Fondo de Defensa (en nombre del Family Research Council).
Estas entidades afirman que el tribunal europeo no tiene jurisdicción sobre este caso, ya que "los recursos internos no han sido agotados".
El Instituto destacó que "la reciente aprobación, por parte del país, del Tratado de Lisboa, tras recibir garantías de que su constitución pro-vida no se vería afectada, ha hecho aumentar el interés por la decisión del tribunal".
También mostró dudas sobre la capacidad del tribunal para "ser imparcial" en lo que se refiere a los "derechos sobre el aborto".
Hace dos años, el mismo tribunal dictaminó que Polonia debía garantizar el acceso al aborto, después del caso Tysiac contra Polonia, en el que una mujer afirmaba haber perdido la vista por no haber podido finalizar su embarazo.
El tribunal acusó a Polonia de violar la convención europea basándose en el testimonio de un médico que apoyó la demanda de la mujer, a pesar de que otros ocho especialistas dictaminaron que "el continuo deterioro de su vista no estaba relacionado con su embarazo".
El Instituto afirmó que el tribunal "dio más crédito a la opinión de un generalista que a la de ocho expertos, para lograr el resultado deseado".
Errores en las estadísticas sobre el divorcio - Por el padre John Flynn, L. C.
Un nuevo informe examina las tendencias
ROMA, domingo, 6 de diciembre de 2009 (ZENIT.org) - Todo el mundo sabe que el divorcio es un problema frecuente, pero, según un informe canadiense, medir su alcance con exactitud no resulta tarea fácil. El Vanier Institute of Family de Ontario publicaba su tercera edición de "Divorcio: Hechos, Causas y Consecuencias".
En él, Anne-Marie Ambert, una profesora de sociología retirada, considera la situación canadiense y la compara con otros países. La afirmación común de que uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio no es tan simple como suena, observaba.
Citando un informe de 2008 de Statistics Canada, Ambert señalaba que el riesgo de divorcio antes del trigésimo aniversario para las parejas casadas es del 38% para el país en su conjunto, pero del 48,4% para la provincia de Quebec. Esta cifra se puede comparar con el 44% de Estados Unidos.
Sin embargo, se da una cierta duplicación de las personas, pues esta cifra incluye no sólo a persona que se divorcian por primera vez, sino también a aquellas cuyos matrimonios terminan por segunda o más veces. En el 2005, el 16% de los divorcios incluían a maridos que ya se habían divorciado al menos una vez. Para las mujeres la cifra era del 15%.
Esto significa que las parejas que se acercan al matrimonio por primera vez han de tener presente que el índice de divorcios para el primer matrimonio es menor del 38%, probablemente cercano al 33% según Ambert.
Se presentan nuevas complicaciones cuando se usan métodos de medida inadecuados. Algunas veces el número de divorcios al año se compara con el número de matrimonios en el mismo periodo de 12 meses. De esta forma si el número de matrimonios baja, como ha ocurrido en Canadá en la pasada década, la proporción de divorcios respecto a matrimonios parece aumentar de forma automática aunque el número de divorcios permanezca constante.
Otra cuestión engañosa es el hecho de comparar el índice de divorcios con el índice de matrimonios. Si hay 2,7 divorcios por cada 1.000 personas en una población y 5,4 matrimonios por 1.000, entonces en índice de divorcios es del 50%. No sólo es erróneo por la misma razón que el método anterior, sino que puede también usarse para hacer una extrapolación, concluyendo que el 50% de los que se casan ese año se divorciarán.
Exactitud
El método usado más común es la cruda cifra anual por cada 1.000 ó 10.000 parejas casadas de una población. En el 2005 este índice en Canadá fue de 2,2 divorciados por cada 1.000, en comparación del 2,9 de 1990.
Según Ambert, la forma más exacta de calcular es usar el Índice Total de Divorcios. Este considera la gente que se ha casado en un año dado y determina la proporción que se espera se divorcie antes de su trigésimo aniversario de bodas. Este método también tiene sus limitaciones, pues se trata de una predicción basada en los patrones actuales de divorcios del pasado reciente.
Esto hace más difícil las comparaciones internacionales, puesto que tales predicciones requieren un cuidadoso mantenimiento de datos y cálculos que pocos países hacen de modo adecuado.
Las tendencias también están cambiando. El divorcio aumentó mucho en Canadá tras la ley de 1968 que lo volvió más fácil de lograr, y así se multiplicó por cinco en los años posteriores. Más tarde, durante los noventa, los índices de divorcio se redujeron tanto en Canadá como en Estados Unidos.
Otra variable es el aumento de las parejas que viven juntas antes del matrimonio. Tanto éstas como las que tienen hijos de divorcios anteriores corren un riesgo de divorcio mayor, por lo que dará ocasión a que los divorcios pudieran aumentar en años futuros.
Otra sección del informe de Ambert considera los factores que contribuyen al divorcio en Canadá. En términos de influencias culturales, defendía que puesto que ha avanzado la secularización y se da más espacio a las opciones individuales, los índices de divorcios han aumentado de forma gradual.
"Para muchos, el matrimonio se ha vuelto más una opción individual que un compromiso ante Dios y este cambio ha contribuido a la aceptación de su naturaleza temporal", explicaba.
Individualismo
Luego, leyes que facilitan el divorcio llevan a su normalización y, así, se convierte en socialmente aceptaba y pierde su estigma. La tendencia hacia el individualismo y un énfasis en los derechos más que en los deberes también ha jugado su papel, afirmaba Ambert.
La cultura actual anima a la gente a ser feliz y a estar satisfecha y el matrimonio ya no es visto como una institución centrada en las responsabilidades mutuas sino basada en la búsqueda de la felicidad y el compañerismo.
Como consecuencia de estas tendencias, los canadienses y la mayoría de los occidentales han desarrollado un umbral más bajo de tolerancia cuando el matrimonio no resuelve sus expectativas de plenitud personal, continuaba Ambert.
También examinaba la tendencia a vivir juntos de los últimos tiempos. Se suele creer, comentaba Ambert, que vivir juntos antes del matrimonio daría la oportunidad a la gente de evitar casarse con la persona errónea además de practicar la capacidad de relación.
Este no ha sido el resultado, observaba. La cohabitación representa, especialmente entre los hombres, un menor compromiso con la pareja y la fidelidad sexual. Hay también menos razones para empeñarse en mantener una relación que puede que nunca se haya visto como algo que comenzó con un compromiso de por vida.
Por tanto, añadía Ambert, no se puede decir que vivir juntos constituya necesariamente una suerte de ensayo de matrimonio y, como resultado el divorcio puede muy bien tener lugar cuando la pareja que ha convivido se case.
La experiencia de esta convivencia menos segura y en ocasiones menos fiel conforma un comportamiento en consecuencia en el matrimonio y tales parejas siguen viviendo su matrimonio a través de la perspectiva de la inseguridad y del bajo compromiso de su anterior convivencia, comentaba Ambert citando algunos estudios.
Otro factor es que estas parejas son por lo general menos religiosas que las que se casan sin convivir. Albert afirmaba que hay una correlación entre religiosidad y felicidad matrimonial, al igual que estabilidad.
Consecuencias
La pobreza aumenta el riesgo de divorcio y, a su vez, el divorcio aumenta el riesgo de pobreza, apuntaba el informe. El estudio citado por Ambert mostraba que dos años después de la separación o divorcio el 43% de las mujeres habían sufrido una disminución de sus ingresos domésticos, comparado con el 15% de los hombres. Incluso tres años después del divorcio los ingresos de muchas mujeres siguen bastante por debajo de lo que habían sido durante el matrimonio.
El divorcio también es un factor de riesgo con respecto a los problemas de comportamiento entre los niños. Aunque las diferencias medias no sean enormes, concedía Ambert, aún así los niños cuyos padres están divorciados tienden a sufrir más de problemas psicológicos y a no ir tan bien en la escuela. Esta es la situación incluso después de que sus padres se vuelvan a casar.
De igual forma, los hijos más mayores de padres divorciados tienden a dejar el hogar antes que los demás. Como consecuencia se les vuelve muy costoso seguir con su educación, lo que lleva a su vez a menos capacidades y mayor desempleo.
Aunque la pobreza es el principal factor de impacto negativo del divorcio en los hijos, Ambert explicaba que, incluso cuando hay una reducción significativa en la pobreza infantil, no se eliminan las consecuencias del divorcio y del vivir con un solo progenitor.
La disolución de matrimonios en general representa no sólo una carga para los hijos, sino también un coste significativo para la sociedad en su conjunto, concluye Ambert.
"La Iglesia no puede permanecer indiferente ante la separación de los cónyuges y el divorcio, ante la ruina de los hogares y las consecuencias que el divorcio provoca en los hijos", decía Benedicto XVI el 25 de septiembre a un grupo de obispos de Brasil.
"La Iglesia está firmemente convencida de que los problemas actuales que encuentran los cónyuges y debilitan su unión tienen su verdadera solución en un regreso a la solidez de la familia cristiana, ámbito de confianza mutua, de entrega recíproca, de respeto de la libertad y de educación para la vida social", recomendaba.
El Papa animaba a los obispos y sacerdotes de Brasil a apoyar y a respaldar a las familias y fortaleciendo la vida familiar ayudar a solucionar los problemas sociales. En las circunstancias actuales, una tarea difícil, pero vital.
ROMA, domingo, 6 de diciembre de 2009 (ZENIT.org) - Todo el mundo sabe que el divorcio es un problema frecuente, pero, según un informe canadiense, medir su alcance con exactitud no resulta tarea fácil. El Vanier Institute of Family de Ontario publicaba su tercera edición de "Divorcio: Hechos, Causas y Consecuencias".
En él, Anne-Marie Ambert, una profesora de sociología retirada, considera la situación canadiense y la compara con otros países. La afirmación común de que uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio no es tan simple como suena, observaba.
Citando un informe de 2008 de Statistics Canada, Ambert señalaba que el riesgo de divorcio antes del trigésimo aniversario para las parejas casadas es del 38% para el país en su conjunto, pero del 48,4% para la provincia de Quebec. Esta cifra se puede comparar con el 44% de Estados Unidos.
Sin embargo, se da una cierta duplicación de las personas, pues esta cifra incluye no sólo a persona que se divorcian por primera vez, sino también a aquellas cuyos matrimonios terminan por segunda o más veces. En el 2005, el 16% de los divorcios incluían a maridos que ya se habían divorciado al menos una vez. Para las mujeres la cifra era del 15%.
Esto significa que las parejas que se acercan al matrimonio por primera vez han de tener presente que el índice de divorcios para el primer matrimonio es menor del 38%, probablemente cercano al 33% según Ambert.
Se presentan nuevas complicaciones cuando se usan métodos de medida inadecuados. Algunas veces el número de divorcios al año se compara con el número de matrimonios en el mismo periodo de 12 meses. De esta forma si el número de matrimonios baja, como ha ocurrido en Canadá en la pasada década, la proporción de divorcios respecto a matrimonios parece aumentar de forma automática aunque el número de divorcios permanezca constante.
Otra cuestión engañosa es el hecho de comparar el índice de divorcios con el índice de matrimonios. Si hay 2,7 divorcios por cada 1.000 personas en una población y 5,4 matrimonios por 1.000, entonces en índice de divorcios es del 50%. No sólo es erróneo por la misma razón que el método anterior, sino que puede también usarse para hacer una extrapolación, concluyendo que el 50% de los que se casan ese año se divorciarán.
Exactitud
El método usado más común es la cruda cifra anual por cada 1.000 ó 10.000 parejas casadas de una población. En el 2005 este índice en Canadá fue de 2,2 divorciados por cada 1.000, en comparación del 2,9 de 1990.
Según Ambert, la forma más exacta de calcular es usar el Índice Total de Divorcios. Este considera la gente que se ha casado en un año dado y determina la proporción que se espera se divorcie antes de su trigésimo aniversario de bodas. Este método también tiene sus limitaciones, pues se trata de una predicción basada en los patrones actuales de divorcios del pasado reciente.
Esto hace más difícil las comparaciones internacionales, puesto que tales predicciones requieren un cuidadoso mantenimiento de datos y cálculos que pocos países hacen de modo adecuado.
Las tendencias también están cambiando. El divorcio aumentó mucho en Canadá tras la ley de 1968 que lo volvió más fácil de lograr, y así se multiplicó por cinco en los años posteriores. Más tarde, durante los noventa, los índices de divorcio se redujeron tanto en Canadá como en Estados Unidos.
Otra variable es el aumento de las parejas que viven juntas antes del matrimonio. Tanto éstas como las que tienen hijos de divorcios anteriores corren un riesgo de divorcio mayor, por lo que dará ocasión a que los divorcios pudieran aumentar en años futuros.
Otra sección del informe de Ambert considera los factores que contribuyen al divorcio en Canadá. En términos de influencias culturales, defendía que puesto que ha avanzado la secularización y se da más espacio a las opciones individuales, los índices de divorcios han aumentado de forma gradual.
"Para muchos, el matrimonio se ha vuelto más una opción individual que un compromiso ante Dios y este cambio ha contribuido a la aceptación de su naturaleza temporal", explicaba.
Individualismo
Luego, leyes que facilitan el divorcio llevan a su normalización y, así, se convierte en socialmente aceptaba y pierde su estigma. La tendencia hacia el individualismo y un énfasis en los derechos más que en los deberes también ha jugado su papel, afirmaba Ambert.
La cultura actual anima a la gente a ser feliz y a estar satisfecha y el matrimonio ya no es visto como una institución centrada en las responsabilidades mutuas sino basada en la búsqueda de la felicidad y el compañerismo.
Como consecuencia de estas tendencias, los canadienses y la mayoría de los occidentales han desarrollado un umbral más bajo de tolerancia cuando el matrimonio no resuelve sus expectativas de plenitud personal, continuaba Ambert.
También examinaba la tendencia a vivir juntos de los últimos tiempos. Se suele creer, comentaba Ambert, que vivir juntos antes del matrimonio daría la oportunidad a la gente de evitar casarse con la persona errónea además de practicar la capacidad de relación.
Este no ha sido el resultado, observaba. La cohabitación representa, especialmente entre los hombres, un menor compromiso con la pareja y la fidelidad sexual. Hay también menos razones para empeñarse en mantener una relación que puede que nunca se haya visto como algo que comenzó con un compromiso de por vida.
Por tanto, añadía Ambert, no se puede decir que vivir juntos constituya necesariamente una suerte de ensayo de matrimonio y, como resultado el divorcio puede muy bien tener lugar cuando la pareja que ha convivido se case.
La experiencia de esta convivencia menos segura y en ocasiones menos fiel conforma un comportamiento en consecuencia en el matrimonio y tales parejas siguen viviendo su matrimonio a través de la perspectiva de la inseguridad y del bajo compromiso de su anterior convivencia, comentaba Ambert citando algunos estudios.
Otro factor es que estas parejas son por lo general menos religiosas que las que se casan sin convivir. Albert afirmaba que hay una correlación entre religiosidad y felicidad matrimonial, al igual que estabilidad.
Consecuencias
La pobreza aumenta el riesgo de divorcio y, a su vez, el divorcio aumenta el riesgo de pobreza, apuntaba el informe. El estudio citado por Ambert mostraba que dos años después de la separación o divorcio el 43% de las mujeres habían sufrido una disminución de sus ingresos domésticos, comparado con el 15% de los hombres. Incluso tres años después del divorcio los ingresos de muchas mujeres siguen bastante por debajo de lo que habían sido durante el matrimonio.
El divorcio también es un factor de riesgo con respecto a los problemas de comportamiento entre los niños. Aunque las diferencias medias no sean enormes, concedía Ambert, aún así los niños cuyos padres están divorciados tienden a sufrir más de problemas psicológicos y a no ir tan bien en la escuela. Esta es la situación incluso después de que sus padres se vuelvan a casar.
De igual forma, los hijos más mayores de padres divorciados tienden a dejar el hogar antes que los demás. Como consecuencia se les vuelve muy costoso seguir con su educación, lo que lleva a su vez a menos capacidades y mayor desempleo.
Aunque la pobreza es el principal factor de impacto negativo del divorcio en los hijos, Ambert explicaba que, incluso cuando hay una reducción significativa en la pobreza infantil, no se eliminan las consecuencias del divorcio y del vivir con un solo progenitor.
La disolución de matrimonios en general representa no sólo una carga para los hijos, sino también un coste significativo para la sociedad en su conjunto, concluye Ambert.
"La Iglesia no puede permanecer indiferente ante la separación de los cónyuges y el divorcio, ante la ruina de los hogares y las consecuencias que el divorcio provoca en los hijos", decía Benedicto XVI el 25 de septiembre a un grupo de obispos de Brasil.
"La Iglesia está firmemente convencida de que los problemas actuales que encuentran los cónyuges y debilitan su unión tienen su verdadera solución en un regreso a la solidez de la familia cristiana, ámbito de confianza mutua, de entrega recíproca, de respeto de la libertad y de educación para la vida social", recomendaba.
El Papa animaba a los obispos y sacerdotes de Brasil a apoyar y a respaldar a las familias y fortaleciendo la vida familiar ayudar a solucionar los problemas sociales. En las circunstancias actuales, una tarea difícil, pero vital.
Ideología de género, la más insidiosa y destructora revolución social
Un libro de expertos presenta “reflexiones críticas”
MADRID, jueves, 3 diciembre 2009 (ZENIT.org).- Nos encontramos ante la más insidiosa y destructora revolución social. A esta conclusión llega el libro "La ideología de género. Reflexiones críticas", uno de los primeros análisis críticos en español sobre la nueva revolución social.
Con prólogo del cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el volumen ha sido realizado por un grupo de doce investigadores y profesores de varias universidades católicas, pertenecientes a distintas áreas de las ciencias sociales.
Publicado por la editorial Ciudadela, el volumen, en sus 400 páginas, hace un exhaustivo estudio de las implicaciones sociales, ideológicas, jurídicas, éticas antropológicas y médicas de una de las ofensivas ideológicas más activas en la sociedad actual.
Como señaló en la presentación del libro, en la Universidad Francisco de Vitoria, el 23 de noviembre, el doctor Vicente Lozano, vicerrector de Ordenación Académica de la citada Universidad, se trata de un libro valiente que se atreve a cuestionar lo políticamente correcto, además, de un libro sólido que desde distintos ámbitos del saber cuestiona la ideología de género con argumentos.
Como tantas veces ha sucedido a lo largo de la historia, señaló, el debate de fondo se sitúa entre quienes consideran que las formas de convivencia y las decisiones humanas han de fundarse en principios de orden natural, y quienes falazmente arguyen que es la libertad de cada quien la que decide arbitrariamente sus referentes.
El acto de presentación estuvo moderado por Cristina López Schligting, periodista y presentadora del programa de radio "La tarde con Cristina", que emite la cadena COPE.
En sus palabras iniciales se refirió al prólogo del libro, firmado por el cardenal Antonio Cañizares, donde el prefecto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos alerta que "desde hace ya décadas nos encontramos ante una nueva y gran revolución cultural, una de las más insidiosas y destructoras que puedan pensarse para la que no existe naturaleza, no existe verdad del hombre".
Desde su experiencia, Cristina indicó que hay una serie de temas que para nuestra sociedad están "prohibidos": los relativos a la identidad y orientación sexual, las relaciones hombre-mujer, el matrimonio, la familia... Y que cuando no se ajusta al pensamiento dominante, siempre hay llamadas de protesta. Al analizar lo que sucedía, llegó a la conclusión de que el nexo común que vincula dichas cuestiones está manipulado desde la ideología de género.
En el turno de intervenciones dio en primer lugar la palabra a Antonio Arcones, director de la editorial Ciudadela, quien reconoció que la apuesta de su editorial está en poner sobre la palestra aquellos temas sobre los que pocos se atreven a hablar, de manera que no se hurte a la sociedad el auténtico pluralismo en el debate de ideas.
A continuación tomó la palabra el doctor Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología, y uno de los expertos que ha contribuido a la redacción del estudio con un capítulo dedicado al análisis de "la construcción social de 'género'".
En sus palabras explicó cómo la cumbre de la ONU de Pequín en 1995 fue un momento clave para la consolidación de los principios básicos en torno a los cuales se articula la ideología de género. Explicó brevemente la carga ideológica de cada uno de ellos, que pueden resumirse en los siguientes: la "liberación" sexual, entendida como la separación radical entre los comportamientos sexuales y cualquiera de las dimensiones específicas del ser humano.
En consecuencia, se aplican las categorías neomarxistas por las que en orden a esa liberación, se sustituye la lucha de clases por la lucha de sexos.
Un tercer elemento clave es la pérdida de la identidad de la persona, a la que se priva de su dimensión sexual constitutiva, pues con la propuesta del género se la vacía de sentido y usurpa.
Finalmente, indicó como última consecuencia grave de esta ideología, la abolición de las instituciones que presentan un peligro para su difusión: la familia, la Universidad y la Iglesia.
Tomó a continuación la palabra otro de los expertos que han participado en la elaboración del estudio, el catedrático de Teoría Económica de la Universidad San Pablo-CEU, el doctor Rafael Rubio de Urquía.
Denunció cómo "la premisa básica de la ideología de género --que cada uno se construye a sí mismo con independencia de su naturaleza sexuada-- es radicalmente falsa. La determinación sexual es constitutiva de la persona, de manera que sólo existe la persona-varón y la persona-mujer, y además están hechos el uno para el otro".
Tal constatación, además, viene avalada por la concepción del ser humano en todas las civilizaciones a lo largo de la historia. Por eso, insistió, "supone una negación de la persona humana" y nos conduce a la descivilización gravísima de la cultura occidental.
El doctor Rubio de Urquía incidió, además, en que a su juicio el problema principal no está tanto en los defensores de la ideología de género, sino en la aparente apatía de la sociedad, y singularmente en los cristianos.
"Nos hemos desvinculado del contenido esencial de la fe cristiana y de la tradición de la Iglesia, y nos hemos convertido en socios y cómplices acomodaticios de este proceso descivilizador", denunció.
Recordó a este propósito cómo en la encíclica Caritas in Veritate, Benedicto XVI denuncia que nos hemos apartado de los pilares básicos de nuestra cultura, y en concreto, de la concepción cristiana de persona; que hemos caído en el materialismo práctico, el relativismo mental y la desconfianza en la razón, todo lo cual ha hecho posible que la ideología de género en el espacio de cuarenta años haya destruido una cultura milenaria.
El vicedecano de la facultad de Teología San Dámaso de Madrid y catedrático de Moral Fundamental, don Juan José Pérez-Soba, resaltó en sus palabras que la ideología de género trata de hacer una persona débil y manipulable, como consecuencia de la disolución de su identidad sexual.
Está convencido de que se trata de una revolución sexual que "ha triunfado y ha cogido a la Iglesia con el pie cambiado", por lo que no ha sabido responder a ella. Esbozó rápidamente un análisis histórico para mostrar cómo la revolución sexual de los años 60 fue un eco de otra anterior, de los años 20, que triunfó porque está unida a una crisis moral provocada por la caída del puritanismo.
En aquel contexto, cualquiera que pretendiera oponerse a la revolución sexual era tachado de puritano y no era tenido en cuenta. Dicha revolución sexual de los años 60, además, añadió a la anterior la separación neta entre amor y sexualidad, convirtiendo así la sexualidad en un material de consumo.
Sobre esta base, conforme a la cual si algo se consume no tiene más valor que el disfrute mientras dura, la sexualidad dejó de ser importante y esencial, de modo que se manipula a capricho, se construye. Desparece la sexualidad y aparece el género.
Llegados a este punto, indicó, quienes la promueven están experimentando con la construcción de una nueva sociedad.
"Han ganado la batalla política", denunció "y ahora están empeñados en ganar la batalla de la educación". "Tenemos que adelantarnos, y lanzar una propuesta: enseñar a amar".
Las intervenciones de los expertos reunidos en la presentación concluyeron con las palabras de una de las coordinadoras del estudio, la doctora en Derecho y licenciada en Ciencias Religiosas, la profesora María Lacalle, de la Universidad Francisco de Vitoria.
En su breve alocución sintetizó algunas de las principales consecuencias que la ideología de género está teniendo a la hora de configurar un nuevo modelo de sociedad a través de las reformas legislativas y de los medios de comunicación.
Ambos, leyes y medios, desempeñan un papel pedagógico clave en una sociedad que carece de formación y juicio crítico.
Así, indicó, "una de las principales consecuencias de la ideología de género es la distorsión de la maternidad", pues una sus consignas defiende que la mujer, para liberarse completamente y alcanzar la plena igualdad con el hombre, debe controlar por completo su fecundidad.
Por eso sus defensores reivindican el aborto libre y gratuito como una medida imprescindible para alcanzar la igualdad.
"Eso explica -denunció- la existencia en España del ministerio de Igualdad, que no parece tener más cometido conocido que el de poner el aborto al alcance de toda mujer".
A esto se añade, dijo, la propuesta de un modelo de mujer autosuficiente, que no depende de nadie, y de la cual tampoco depende nadie. Una mujer autónoma que se ocupa sólo de sí misma.
Explicó que algunos autores se han referido a este planteamiento como "el abandono cultural de la maternidad", lo que ha provocado una distorsión de la identidad femenina.
La doctora Lacalle mostró cómo también se altera la concepción del hijo, que ya no es un don que se acoge, sino que se considera como un derecho.
Eso justifica el planteamiento de que la mujer, si considera que el hijo llega en un momento "inoportuno", tiene derecho a matarlo; o de que si no llega cuando se "desea", se fabrica mediante las técnicas de reproducción asistida.
Remarcó en su denuncia el hecho de que "se haya convertido el deseo individual en fuente de derecho".
Finalizó su intervención con una propuesta: "mostrar la belleza de la maternidad, el significado profundo de la complementariedad, ayudar a descubrir la identidad femenina para que las mujeres puedan ser mujeres, y los hombres puedan ser hombres".
MADRID, jueves, 3 diciembre 2009 (ZENIT.org).- Nos encontramos ante la más insidiosa y destructora revolución social. A esta conclusión llega el libro "La ideología de género. Reflexiones críticas", uno de los primeros análisis críticos en español sobre la nueva revolución social.
Con prólogo del cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el volumen ha sido realizado por un grupo de doce investigadores y profesores de varias universidades católicas, pertenecientes a distintas áreas de las ciencias sociales.
Publicado por la editorial Ciudadela, el volumen, en sus 400 páginas, hace un exhaustivo estudio de las implicaciones sociales, ideológicas, jurídicas, éticas antropológicas y médicas de una de las ofensivas ideológicas más activas en la sociedad actual.
Como señaló en la presentación del libro, en la Universidad Francisco de Vitoria, el 23 de noviembre, el doctor Vicente Lozano, vicerrector de Ordenación Académica de la citada Universidad, se trata de un libro valiente que se atreve a cuestionar lo políticamente correcto, además, de un libro sólido que desde distintos ámbitos del saber cuestiona la ideología de género con argumentos.
Como tantas veces ha sucedido a lo largo de la historia, señaló, el debate de fondo se sitúa entre quienes consideran que las formas de convivencia y las decisiones humanas han de fundarse en principios de orden natural, y quienes falazmente arguyen que es la libertad de cada quien la que decide arbitrariamente sus referentes.
El acto de presentación estuvo moderado por Cristina López Schligting, periodista y presentadora del programa de radio "La tarde con Cristina", que emite la cadena COPE.
En sus palabras iniciales se refirió al prólogo del libro, firmado por el cardenal Antonio Cañizares, donde el prefecto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos alerta que "desde hace ya décadas nos encontramos ante una nueva y gran revolución cultural, una de las más insidiosas y destructoras que puedan pensarse para la que no existe naturaleza, no existe verdad del hombre".
Desde su experiencia, Cristina indicó que hay una serie de temas que para nuestra sociedad están "prohibidos": los relativos a la identidad y orientación sexual, las relaciones hombre-mujer, el matrimonio, la familia... Y que cuando no se ajusta al pensamiento dominante, siempre hay llamadas de protesta. Al analizar lo que sucedía, llegó a la conclusión de que el nexo común que vincula dichas cuestiones está manipulado desde la ideología de género.
En el turno de intervenciones dio en primer lugar la palabra a Antonio Arcones, director de la editorial Ciudadela, quien reconoció que la apuesta de su editorial está en poner sobre la palestra aquellos temas sobre los que pocos se atreven a hablar, de manera que no se hurte a la sociedad el auténtico pluralismo en el debate de ideas.
A continuación tomó la palabra el doctor Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología, y uno de los expertos que ha contribuido a la redacción del estudio con un capítulo dedicado al análisis de "la construcción social de 'género'".
En sus palabras explicó cómo la cumbre de la ONU de Pequín en 1995 fue un momento clave para la consolidación de los principios básicos en torno a los cuales se articula la ideología de género. Explicó brevemente la carga ideológica de cada uno de ellos, que pueden resumirse en los siguientes: la "liberación" sexual, entendida como la separación radical entre los comportamientos sexuales y cualquiera de las dimensiones específicas del ser humano.
En consecuencia, se aplican las categorías neomarxistas por las que en orden a esa liberación, se sustituye la lucha de clases por la lucha de sexos.
Un tercer elemento clave es la pérdida de la identidad de la persona, a la que se priva de su dimensión sexual constitutiva, pues con la propuesta del género se la vacía de sentido y usurpa.
Finalmente, indicó como última consecuencia grave de esta ideología, la abolición de las instituciones que presentan un peligro para su difusión: la familia, la Universidad y la Iglesia.
Tomó a continuación la palabra otro de los expertos que han participado en la elaboración del estudio, el catedrático de Teoría Económica de la Universidad San Pablo-CEU, el doctor Rafael Rubio de Urquía.
Denunció cómo "la premisa básica de la ideología de género --que cada uno se construye a sí mismo con independencia de su naturaleza sexuada-- es radicalmente falsa. La determinación sexual es constitutiva de la persona, de manera que sólo existe la persona-varón y la persona-mujer, y además están hechos el uno para el otro".
Tal constatación, además, viene avalada por la concepción del ser humano en todas las civilizaciones a lo largo de la historia. Por eso, insistió, "supone una negación de la persona humana" y nos conduce a la descivilización gravísima de la cultura occidental.
El doctor Rubio de Urquía incidió, además, en que a su juicio el problema principal no está tanto en los defensores de la ideología de género, sino en la aparente apatía de la sociedad, y singularmente en los cristianos.
"Nos hemos desvinculado del contenido esencial de la fe cristiana y de la tradición de la Iglesia, y nos hemos convertido en socios y cómplices acomodaticios de este proceso descivilizador", denunció.
Recordó a este propósito cómo en la encíclica Caritas in Veritate, Benedicto XVI denuncia que nos hemos apartado de los pilares básicos de nuestra cultura, y en concreto, de la concepción cristiana de persona; que hemos caído en el materialismo práctico, el relativismo mental y la desconfianza en la razón, todo lo cual ha hecho posible que la ideología de género en el espacio de cuarenta años haya destruido una cultura milenaria.
El vicedecano de la facultad de Teología San Dámaso de Madrid y catedrático de Moral Fundamental, don Juan José Pérez-Soba, resaltó en sus palabras que la ideología de género trata de hacer una persona débil y manipulable, como consecuencia de la disolución de su identidad sexual.
Está convencido de que se trata de una revolución sexual que "ha triunfado y ha cogido a la Iglesia con el pie cambiado", por lo que no ha sabido responder a ella. Esbozó rápidamente un análisis histórico para mostrar cómo la revolución sexual de los años 60 fue un eco de otra anterior, de los años 20, que triunfó porque está unida a una crisis moral provocada por la caída del puritanismo.
En aquel contexto, cualquiera que pretendiera oponerse a la revolución sexual era tachado de puritano y no era tenido en cuenta. Dicha revolución sexual de los años 60, además, añadió a la anterior la separación neta entre amor y sexualidad, convirtiendo así la sexualidad en un material de consumo.
Sobre esta base, conforme a la cual si algo se consume no tiene más valor que el disfrute mientras dura, la sexualidad dejó de ser importante y esencial, de modo que se manipula a capricho, se construye. Desparece la sexualidad y aparece el género.
Llegados a este punto, indicó, quienes la promueven están experimentando con la construcción de una nueva sociedad.
"Han ganado la batalla política", denunció "y ahora están empeñados en ganar la batalla de la educación". "Tenemos que adelantarnos, y lanzar una propuesta: enseñar a amar".
Las intervenciones de los expertos reunidos en la presentación concluyeron con las palabras de una de las coordinadoras del estudio, la doctora en Derecho y licenciada en Ciencias Religiosas, la profesora María Lacalle, de la Universidad Francisco de Vitoria.
En su breve alocución sintetizó algunas de las principales consecuencias que la ideología de género está teniendo a la hora de configurar un nuevo modelo de sociedad a través de las reformas legislativas y de los medios de comunicación.
Ambos, leyes y medios, desempeñan un papel pedagógico clave en una sociedad que carece de formación y juicio crítico.
Así, indicó, "una de las principales consecuencias de la ideología de género es la distorsión de la maternidad", pues una sus consignas defiende que la mujer, para liberarse completamente y alcanzar la plena igualdad con el hombre, debe controlar por completo su fecundidad.
Por eso sus defensores reivindican el aborto libre y gratuito como una medida imprescindible para alcanzar la igualdad.
"Eso explica -denunció- la existencia en España del ministerio de Igualdad, que no parece tener más cometido conocido que el de poner el aborto al alcance de toda mujer".
A esto se añade, dijo, la propuesta de un modelo de mujer autosuficiente, que no depende de nadie, y de la cual tampoco depende nadie. Una mujer autónoma que se ocupa sólo de sí misma.
Explicó que algunos autores se han referido a este planteamiento como "el abandono cultural de la maternidad", lo que ha provocado una distorsión de la identidad femenina.
La doctora Lacalle mostró cómo también se altera la concepción del hijo, que ya no es un don que se acoge, sino que se considera como un derecho.
Eso justifica el planteamiento de que la mujer, si considera que el hijo llega en un momento "inoportuno", tiene derecho a matarlo; o de que si no llega cuando se "desea", se fabrica mediante las técnicas de reproducción asistida.
Remarcó en su denuncia el hecho de que "se haya convertido el deseo individual en fuente de derecho".
Finalizó su intervención con una propuesta: "mostrar la belleza de la maternidad, el significado profundo de la complementariedad, ayudar a descubrir la identidad femenina para que las mujeres puedan ser mujeres, y los hombres puedan ser hombres".
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