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miércoles, 3 de diciembre de 2008

La diferencia entre eutanasia y limitación del esfuerzo terapéutico

header_original_modExplicaciones de expertos de la Pontificia Academia para la Vida
INDAIATUBA, martes, 2 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Lo que determina la diferencia entre eutanasia y limitación del esfuerzo terapéutico es la presencia o no de la intención de quitar la vida, explica una médica chilena.
Según la doctora Paulina Taboada, miembro de la Academia Pontifícia para la Vida, la presencia de la intención de provocar la muerte es lo que caracteriza la eutanasia.
En una intervención en el Congreso Internacional "Persona, cultura de la vida y cultura de la muerte", que la Academia y la Conferencia Episcopal de Brasil organizaron la semana pasada en Itaici (Sao Paulo), la médica citó los casos de Hannah, la niña inglesa, y de Eluana Englaro, en Italia, para explicar la diferencia entre eutanasia y limitación terapéutica.
Hannah tiene trece años y está enferma de leucemia. La quimioterapia le ha dañado gravemente el corazón. La niña rechazó ser sometida a un transplante de corazón porque la operación tiene pocas posibilidades de éxito y, aunque saliese bien, exigiría cuidados médicos intensivos. Hannah pidió morir con dignidad.
En el caso de Eluana Englaro, el padre ha emprendido una larga batalla con la justicia para obtener la autorización a suspender la alimentación y la hidratación que mantienen viva a su hija, que tiene 37 años y está en estado de coma desde 1992 a causa de un accidente.
En el caso de Eluana, "si la pregunta es si estamos frente a una limitación del esfuerzo terapéutico, mi respuesta es 'no' --explicó la doctora Taboada--. Existe la intención de provocar la muerte suspendiendo algo que la mantendría con vida en una situación crónica".
Refiriéndose en cambio al caso de Hannah: "que para los periodistas es eutanasia, digo 'no'. Es un caso de legítima limitación del esfuerzo terapéutico, y se puede rechazar un transplante de corazón que no ofrece la garantía de conservar la vida, que sería la situación ideal".
En otra intervención en el Congreso, monseñor Maurizio Calipari, también miembro de la Academia Pontificia, explicó tres aspectos de la "dinámica de la valoración" respecto a los posibles cuidados de enfermos graves.
Consiste en: la valoración de los factores objetivos que son responsabilidad del equipo médico; la valoración de los factores subjetivos, por parte del paciente y de quien es responsable del mismo; el juicio de síntesis, que es "una decisión moralmente adecuada y operativa, práctica".
"La valoración objetiva considera los elementos de carácter técnico y médico. Es medida con los instrumentos técnicos disponibles y efectuada por el equipo médico, dado que es su tarea específica".
El segundo aspecto se refiere al paciente o a su legítimo responsable, que debe valorar si hay factores que considera extraordinarios en el tratamiento que se propone.
En primer lugar, el equipo médico "valora si el empleo del medio es proporcionado o desproporcionado", o sea, "si es adecuado al objetivo médico". Luego, el paciente debe analizar las condiciones de "ordinariedad o extraordinariedad".
El juicio de síntesis, que tiene en cuenta las consideraciones del sector médico y del paciente, establecerá si los cuidados son "obligatorios, opcionales o ilícitos".

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